Arbol-insecto, una relación vital
En una relación entre el árbol y los insectos, generalmente pensamos en una plaga y no en las múltiples relaciones que se desarrollan entre ambos y que la mayoría de las veces representan un beneficio mutuo que, a la larga, repercute en favor de las interacciones en un ecosistema.
Ante todo se debe aclarar que si bien es cierto que el término plaga está relacionado con la dinámica poblacional y estados de desarrollo de insectos y plantas, éste es un concepto económico, estrictamente hablando.
Es decir, una población de insectos será plaga sólo si afecta la rentabilidad de una inversión.
En esta ocasión, sólo evaluaremos el parasitismo y el mutualismo entre plantas e insectos.
Para que una relación pueda describirse como parasitismo debe existir un beneficio por parte de uno de los organismos, mientras que el otro no saca provecho de esta relación.
111...debemos recordar que plantas y animales coevolucionan presentando estrategias de defensa y atracción de acuerdo con las exigencias del medio en que viven.
Ejemplos de esto lo observamos en los comportamientos alimentarios y en la etapa reproductiva de coleópteros, tales como el Plagiohammus spinipennis que deposita sus huevos en la corteza de la teca, las larvas de lepidoptera que desfolian los árboles en general, los individuos de la familia scolytidae, que descortezan diferentes especies arbóreas y las hormigas que desfolian las plantas de bosques y sobre todo, en plantaciones forestales.
De igual forma existe el mutualismo donde ambos obtienen beneficios. En este punto podemos visualizar claramente la conceptualización del término plaga.
Por ejemplo, la Hysipilla Grandella y la Rhyacionia Frustrana, en caoba y pino caribe, respectivamente. Estas lepidopteras inician su cielo de desarrollo en los brotes de las especies forestales antes mencionadas; esta actividad produce la muerte del brote principal y un intenso rebrote que trae como consecuencia el crecimiento de dos o más brotes terminales en lo que comúnmente llamamos bifurcación.
Después de haber invertido dinero en la plantación con el objetivo de obtener madera para aserrío, es fácil comprender que esta situación no nos beneficia económicamente, ya que los árboles deberían mantener un solo fuste.
Dependiendo del porcentaje de infestación y la intensidad del ataque puede peligrar la rentabilidad del proyecto por lo cual clasificamos a estos insectos como plagas forestales. Sin embargo, para estas plantas y estos insectos lo que existe es simplemente un mutualismo, donde los insectos reciben hospedaje y alimentación, y la planta una actividad que provoca el aumento de biomasa de su capacidad fotosintética y reproductiva al contener más ramas, por lo que también aumenta su competitividad en el ecosistema.
Al respecto debemos recordar que plantas y animales coevolucionan presentando estrategias de defensa y atracción de acuerdo con las exigencias del medio en que viven. Para ello, las plantas producen metabolitos secundarios capaces de atraer a os insectos y beneficiarse de las actividades que estos desarrollan en diferentes estados de crecimiento o, dado el caso, producen sustancias capaces de inhibir el crecimiento y hasta producir la muerte del insecto.
Sin importar el grado de intervención humana los árboles e insectos continuaran su coevolución, tal como ha ocurrido a través del tiempo, basándose en las complicadas reglas de la naturaleza, de nosotros, la humanidad en general.
Tal como ha ocurrido a través del tiempo dependerá darle la oportunidad a continuar evolucionando.
Ante todo se debe aclarar que si bien es cierto que el término plaga está relacionado con la dinámica poblacional y estados de desarrollo de insectos y plantas, éste es un concepto económico, estrictamente hablando.
Es decir, una población de insectos será plaga sólo si afecta la rentabilidad de una inversión.
En esta ocasión, sólo evaluaremos el parasitismo y el mutualismo entre plantas e insectos.
Para que una relación pueda describirse como parasitismo debe existir un beneficio por parte de uno de los organismos, mientras que el otro no saca provecho de esta relación.
111...debemos recordar que plantas y animales coevolucionan presentando estrategias de defensa y atracción de acuerdo con las exigencias del medio en que viven.
Ejemplos de esto lo observamos en los comportamientos alimentarios y en la etapa reproductiva de coleópteros, tales como el Plagiohammus spinipennis que deposita sus huevos en la corteza de la teca, las larvas de lepidoptera que desfolian los árboles en general, los individuos de la familia scolytidae, que descortezan diferentes especies arbóreas y las hormigas que desfolian las plantas de bosques y sobre todo, en plantaciones forestales.
De igual forma existe el mutualismo donde ambos obtienen beneficios. En este punto podemos visualizar claramente la conceptualización del término plaga.
Por ejemplo, la Hysipilla Grandella y la Rhyacionia Frustrana, en caoba y pino caribe, respectivamente. Estas lepidopteras inician su cielo de desarrollo en los brotes de las especies forestales antes mencionadas; esta actividad produce la muerte del brote principal y un intenso rebrote que trae como consecuencia el crecimiento de dos o más brotes terminales en lo que comúnmente llamamos bifurcación.
Después de haber invertido dinero en la plantación con el objetivo de obtener madera para aserrío, es fácil comprender que esta situación no nos beneficia económicamente, ya que los árboles deberían mantener un solo fuste.
Dependiendo del porcentaje de infestación y la intensidad del ataque puede peligrar la rentabilidad del proyecto por lo cual clasificamos a estos insectos como plagas forestales. Sin embargo, para estas plantas y estos insectos lo que existe es simplemente un mutualismo, donde los insectos reciben hospedaje y alimentación, y la planta una actividad que provoca el aumento de biomasa de su capacidad fotosintética y reproductiva al contener más ramas, por lo que también aumenta su competitividad en el ecosistema.
Al respecto debemos recordar que plantas y animales coevolucionan presentando estrategias de defensa y atracción de acuerdo con las exigencias del medio en que viven. Para ello, las plantas producen metabolitos secundarios capaces de atraer a os insectos y beneficiarse de las actividades que estos desarrollan en diferentes estados de crecimiento o, dado el caso, producen sustancias capaces de inhibir el crecimiento y hasta producir la muerte del insecto.
Sin importar el grado de intervención humana los árboles e insectos continuaran su coevolución, tal como ha ocurrido a través del tiempo, basándose en las complicadas reglas de la naturaleza, de nosotros, la humanidad en general.
Tal como ha ocurrido a través del tiempo dependerá darle la oportunidad a continuar evolucionando.