Arboles con bichos
El año pasado fueron culebras lo que trajeron algunos árboles de Navidad provenientes de Canadá. Este año son insectos.
Al menos dos contenedores completos fueron devueltos a su lugar de origen. Bastantes plagas autóctonas tenemos en nuestro suelo, como para traer más de afuera.
Los norteamericanos importaron la paja canalera, de tallo largo y grueso, hojas filosas y pistilo blanco algodonado, dizque para amarrar la tierra a orillas del Canal y prevenir los derrumbes. Ahora crece por todos lados, desplazando a la paja nativa.
No sirve ni como alimento para el ganado; y es difícil de cortar. Hace un par de décadas, nos vino de Oriente una horrorosa lagartija blanca y transparente, con ventosas en las patas.
En pocos años acabó con las especies nativas. Ya no hay borrigueros, ni largatijas cabezirojas, ni las grises nacionales.
Sólo nos queda el proyecto de lagarto que se ha metido hasta en nuestras casas con su canto espantoso, defecando por doquier. Dicen que no es dañina y lo aceptamos; sólo que esta vez tuvimos suerte.
Lo ocurrido con los árboles de Canadá es una lección. No debemos bajar la guardia con productos importados, por más que provengan de países desarrollados y con altos estándares fitosanitarios.
Y esto es más válido hoy que nunca, en vista que estamos abriendo y facilitando el intercambio internacional de bienes y servicios con tratados de libre comercio.