Arden las ganas... de ser presidente
Oiga, cómo será la política que nos sorprende cada día. En agosto volverá a las filas de los panameñistas el banquero Alberto Vallarino, bueno eso dicen. Recuerdo que las elecciones del 2004 se fue de la fiesta prácticamente sin despedirse. En un programa de televisión dejó atónitos a sus seguidores cuando anunció su retiro, y dejó a muchos vestidos y alborotados. Y ahora, ¿qué será lo que le habrá prometido Doña Mireya para convencerlo después de trago tan amargo? ¿Qué gana el colectivo con su inscripción?
Para nadie es un secreto que Don Alberto puede traer buenos fondos económicos a la campaña y que, en su momento, era uno de los más populares del festejo. Ahora las cosas han cambiado, y no sólo basta su aceptación con los panameñistas, sino con la alianza opositora.
Parece que el panameñismo se ha quedado sin candidatos fuertes. Aunado a esto, tampoco están muy unidos que digamos; el grupo de Varela y el de Mireya no concilian rumbo. Don Guillermo ha demostrado que sabe jalar gente sin tanto partido y poco dinero. Logró un envidiable segundo lugar en las pasadas elecciones. Además, el político no se ha salido del ruedo, y me contaron que dijo que no descarta la posibilidad de bailar con los panameñistas. Doña Mireya le hizo ojitos hace poco para ver si danzaban juntos. Alianza que todavía no madura, y se enreda con la entrada de Vallarino. O, ¿será que ésa es la dupleta?
¿Usted cree que Ricardito se va a ir de la celebración sin su corona? Todavía no se quita los zapatos del pueblo, aparece bien posicionado en las encuestas a pesar de no tener contendor formal, pero eso ya es ventaja. No se ve dispuesto a ir a un ínter partidaria. Hecho inédito en la historia política, pues consideran que el ganador de este ejercicio no sería precisamente el mejor, sino el candidato que saque más votos del partido que lo respalda, así que su alianza opositora se ve condicionada.
Es atrevido decirlo, pero para Martinelli sería más fácil apostar a lo seguro juntándose con los oficialistas y consolidar Cambio Democrático en la Asamblea Nacional. Pero acuérdese que en las pasadas elecciones rechazó la vicepresidencia y decidió ir solo, anticipando el resultado.
Los Molirena todavía tienen ritmo de "patiapartados". Tratan de asentar sus estremecidas bases que no acaban de perdonarse.
Y por último, los nuevos patrióticos pusieron a Billy a la cabeza. Un ex gallo dispuesto a engranar dos grupos que apenas empiezan a quererse, y ¡cómo les ha costado! Ojo, este apetitoso grupo de 120 mil adherentes podría unirse con el PRD. Ya lo han hecho antes y los lazos familiares son estrechos entre ambos grupos. Eso sí, esa serenata no la da el gallo.
Como quiera que sea, parece que el egoísmo no les permite recordar la historia. Más aún cuando hay cinco partidos, pero también cinco cabezas que no se ven dispuestas a soltar la silla. De algo sí están claros, pero como que no lo acaban de digerir, solos no ganan; pero, ¿quién va al frente?
Del otro lado, se percibe sobrado el PRD. Hay que ver con cuidado y respeto a sus más de 500 mil inscritos. Aquí la escena, como en la oposición, no es quién quiere ser presidente, sino quién tiene más posibilidad de serlo.
Otro panorama interesante. Ernesto tiene intención de volver a Las Garzas, pero le falta apoyo del partido y de los votantes. Se ha resguardado un poco últimamente, pero es un estratega por naturaleza que mantiene poder económico y político en algunos sectores. Tal vez no le convenga gastar energías por la presidencia del partido y guardar calorías para las primarias, de esta forma entraría con más fuerza al ruedo.
Samy sale con el Presidente a cada rincón del país. Pero tiene que lograr la simpatía de las bases perredistas para evitar ser "el candidato de Martín". A Samy le convendría un clamor consensuado de los cuadros internos, y optimizar su imagen en los sectores populares del país.
Juan Carlos, a pesar de ser muy sonado en las encuestas, todavía no acaba de convencer a su propia gente de que él es el idóneo para ocupar el puesto. Ya de alcalde no va, así es que de no salir como candidato presidencial su vida política entra en pausa, y por ahí dicen que le habían dicho que en esta vuelta le tocaba.
Pero quien parece tener más posibilidad, por su aceptación con la gente y por su trabajo en el partido es Balbina. Puede ser una figura conciliadora entre las partes que no se ponen de acuerdo y nada despreciable como candidata; aunque no ha dicho nada, ya la están sacando a las giras, y la gente la busca.
Hay un millón de personas sin preferencia política que esperan, no un candidato, sino un plan de gobierno. La mayor parte del pueblo necesita soluciones básicas para vivir que se prometen en campaña, pero más nunca regresan. ¿Quién se atreve a mirar por el bien común deponiendo sus intereses personales? ¿Qué equipo es capaz de aprovechar la bonanza económica a favor de un verdadero desarrollo integral? ¿Quién se decide a procesar a más de cuatro que nos deben cuentas a todos? Ese es el candidato que busca la mayoría. A esa fiesta queremos ir todos los panameños.
Para nadie es un secreto que Don Alberto puede traer buenos fondos económicos a la campaña y que, en su momento, era uno de los más populares del festejo. Ahora las cosas han cambiado, y no sólo basta su aceptación con los panameñistas, sino con la alianza opositora.
Parece que el panameñismo se ha quedado sin candidatos fuertes. Aunado a esto, tampoco están muy unidos que digamos; el grupo de Varela y el de Mireya no concilian rumbo. Don Guillermo ha demostrado que sabe jalar gente sin tanto partido y poco dinero. Logró un envidiable segundo lugar en las pasadas elecciones. Además, el político no se ha salido del ruedo, y me contaron que dijo que no descarta la posibilidad de bailar con los panameñistas. Doña Mireya le hizo ojitos hace poco para ver si danzaban juntos. Alianza que todavía no madura, y se enreda con la entrada de Vallarino. O, ¿será que ésa es la dupleta?
¿Usted cree que Ricardito se va a ir de la celebración sin su corona? Todavía no se quita los zapatos del pueblo, aparece bien posicionado en las encuestas a pesar de no tener contendor formal, pero eso ya es ventaja. No se ve dispuesto a ir a un ínter partidaria. Hecho inédito en la historia política, pues consideran que el ganador de este ejercicio no sería precisamente el mejor, sino el candidato que saque más votos del partido que lo respalda, así que su alianza opositora se ve condicionada.
Es atrevido decirlo, pero para Martinelli sería más fácil apostar a lo seguro juntándose con los oficialistas y consolidar Cambio Democrático en la Asamblea Nacional. Pero acuérdese que en las pasadas elecciones rechazó la vicepresidencia y decidió ir solo, anticipando el resultado.
Los Molirena todavía tienen ritmo de "patiapartados". Tratan de asentar sus estremecidas bases que no acaban de perdonarse.
Y por último, los nuevos patrióticos pusieron a Billy a la cabeza. Un ex gallo dispuesto a engranar dos grupos que apenas empiezan a quererse, y ¡cómo les ha costado! Ojo, este apetitoso grupo de 120 mil adherentes podría unirse con el PRD. Ya lo han hecho antes y los lazos familiares son estrechos entre ambos grupos. Eso sí, esa serenata no la da el gallo.
Como quiera que sea, parece que el egoísmo no les permite recordar la historia. Más aún cuando hay cinco partidos, pero también cinco cabezas que no se ven dispuestas a soltar la silla. De algo sí están claros, pero como que no lo acaban de digerir, solos no ganan; pero, ¿quién va al frente?
Del otro lado, se percibe sobrado el PRD. Hay que ver con cuidado y respeto a sus más de 500 mil inscritos. Aquí la escena, como en la oposición, no es quién quiere ser presidente, sino quién tiene más posibilidad de serlo.
Otro panorama interesante. Ernesto tiene intención de volver a Las Garzas, pero le falta apoyo del partido y de los votantes. Se ha resguardado un poco últimamente, pero es un estratega por naturaleza que mantiene poder económico y político en algunos sectores. Tal vez no le convenga gastar energías por la presidencia del partido y guardar calorías para las primarias, de esta forma entraría con más fuerza al ruedo.
Samy sale con el Presidente a cada rincón del país. Pero tiene que lograr la simpatía de las bases perredistas para evitar ser "el candidato de Martín". A Samy le convendría un clamor consensuado de los cuadros internos, y optimizar su imagen en los sectores populares del país.
Juan Carlos, a pesar de ser muy sonado en las encuestas, todavía no acaba de convencer a su propia gente de que él es el idóneo para ocupar el puesto. Ya de alcalde no va, así es que de no salir como candidato presidencial su vida política entra en pausa, y por ahí dicen que le habían dicho que en esta vuelta le tocaba.
Pero quien parece tener más posibilidad, por su aceptación con la gente y por su trabajo en el partido es Balbina. Puede ser una figura conciliadora entre las partes que no se ponen de acuerdo y nada despreciable como candidata; aunque no ha dicho nada, ya la están sacando a las giras, y la gente la busca.
Hay un millón de personas sin preferencia política que esperan, no un candidato, sino un plan de gobierno. La mayor parte del pueblo necesita soluciones básicas para vivir que se prometen en campaña, pero más nunca regresan. ¿Quién se atreve a mirar por el bien común deponiendo sus intereses personales? ¿Qué equipo es capaz de aprovechar la bonanza económica a favor de un verdadero desarrollo integral? ¿Quién se decide a procesar a más de cuatro que nos deben cuentas a todos? Ese es el candidato que busca la mayoría. A esa fiesta queremos ir todos los panameños.