Argentina: cuando la crisis muerde los talones
Buenos Aires (AIPE)- Si tenemos un perro furioso que nos persigue a la carrera y está cerca de mordernos los talones, es aconsejable adoptar alguna medida de emergencia. De lo contrario, el asunto terminará mal ya que es probable que el can lo termine masticando a uno. Hay que enfrentar al animal, habrá que subirse a un árbol o seguir otro camino, pero simplemente continuar la carrera no presenta un pronóstico alentador.
El caso argentino de hoy es el caso no sólo de quien corre despavorido desde hace un tiempo con los colmillos de varios canes en los talones sino que el que se encuentra en esta desgraciada carrera es quien ha estimulado y creado a sus perseguidores. La jauría promete engullirse al país y sus gobernantes adoptan todas las medidas necesarias para que la cacería resulte lo más sangrienta posible.
Dentro del cuadro general, lo que hoy resulta más patético es lo que ha dado en llamarse en la jerga local como "el corralito". Se trata de un eufemismo que oculta la verdadera naturaleza del fenómeno, lo cual es la expropiación del fruto del trabajo ajeno en el sistema bancario. En estos momentos está en vías de ejecución parlamentaria un llamado "plan Bonex" lo cual quiere decir que el estado argentino, a través de un título público, se haría cargo de la deuda privada que los banqueros han contraído con sus clientes. Ya ocurrió este episodio desgraciado y canallesco en 1990 y con el aval de la ya politizada Corte Suprema de Justicia. Otra vez se pretende un jubileo. Otra vez el resto de la comunidad se debe hacer cargo de pagar por los platos rotos ajenos. Otra vez se pretende sacar la responsabilidad de los responsables y endosársela a la gente de esta y de próximas generaciones, a través de títulos públicos en un contexto en el que el propio estado ha declarado su default.
Es cierto que los bancos fueron instigados a realizar préstamos al gobierno central y a las gobernaciones provinciales. Es cierto que, a su vez, le colocaron bonos en sus activos. Es cierto que en momentos de corrida bancaria, el gobierno les puso un techo a la tasa de interés, lo cual precipitó los acontecimientos. Es cierto que la consecuente situación económica difícil en el sector privado también dificulta la recuperación de carteras. Todo esto es cierto, pero también es cierto que los clientes de los bancos entregaron parte del fruto de sus trabajos a esas instituciones las cuales siguen siendo responsables por la custodia de los recursos de sus clientes. También es cierto que, antes de todo esto, se decretó la bancarización forzosa que otorgó un mercado cautivo a los bancos sin que se oyeran voces de desaprobación por parte de los banqueros, a pesar de que se trataba del maltrato de sus clientelas. Nada tiene prelación para un banquero serio que el respeto y el estricto cumplimiento de sus arreglos contractuales con los clientes que se han basado en la confianza y en la palabra empeñada. La bancarización es buena del mismo modo que es bueno comer papas. Ahora bien, si se pretende que se engullan papas a la fuerza empujándosela con el dedo de la autoridad, el alimento se convierte en una tortura y en un vejamen. Eso es lo que significó la bancarización "a la argentina".
Ahora es indispensable abrir inmediatamente el antes referido "corralito". Algunos funcionarios gubernamentales, empujados por la frondosa imaginación de algún banquero interesado, sostienen que eso hará que los ahorristas se precipiten en tropel a los bancos manoteando las cajas. Eso no es correcto. Los bancos se verán compelidos a enfrentar a sus clientes y harán acuerdos privados. En algunos casos se propondrán quitas, en otros habrán concordatos, otros recurrirán a sus casas matrices, otros se fusionarán, otros inyectarán nuevo capital y otros se endeudarán para cumplir con los compromisos asumidos. Simultáneamente debe revisarse la ley de quiebras para que, en caso de liquidación, no sea la banca central la que se haga cargo sino que, a través de fideicomisos, pueda el banco, por ejemplo, emitir certificados sobre su cartera.
No es cierto que esta sugerencia provocará la ruina de los ahorristas. Los ahorristas ya se arruinaron; de lo que se trata es que la situación no se agrave más aún y se pueda recuperar algo. Tampoco es correcto que esto hará quebrar al sistema bancario y financiero. El sistema ya está quebrado; de lo que se trata es de blanquear la situación, lo cual hará que eventualmente aparezcan otros banqueros y se reestructuren los actuales que merezcan confianza. Pero de ningún modo permitir un jubileo que cubra con un manto negro un enjambre purulento. Esta es la consecuencia de prestarle a un estado insolvente. Debe darse la cara y hacerse cargo. Aún en el caso en que un banco haya sido asaltado por bandoleros, no es excusa para que aquel asalte a sus clientes. Si seguimos con la jauría que nos muerde los talones, pronto nos despedazará el tronco y la cabeza. Dicho sea de paso, es la primera vez en la historia argentina que se decreta feriado bancario y cambiario por tiempo indeterminado... para que los burócratas puedan pensar con qué sandez se descolgarán esta vez.
*Vicepresidente - Investigador Senior de la Fundación Friedrich A. von Hayek de Argentina.
(c)www.aipenet.com
Mientras que en la sociedad moderna, donde desaparece como módulo o forma dominante la familia campesina y es reemplazada por una familia nuclear, el hombre y la mujer pueden incluso desarrollar ambos el mismo trabajo económico.
"El homosexual en esta sociedad moderna puede ir a trabajar a una oficina, regresar a su casa, cocinar y hacer de todo, igual que la mujer, sin tener una pareja del otro sexo", dijo Gandásegui, al indicar que entonces, poco a poco van desapareciendo los valores ideológicos de que es malo, satánico y perverso.
"Pareciera que ya no es un tabú ser homosexual", expresó Gandásegui, aunque considerara, no obstante, que muchos de ellos son "vulnerables" ya que por temor a que lo señalen por su preferencia sexual, pueden ser objeto de chantajes.
Existe un programa de sexología en la Caja de Seguro Social (CSS), y dentro de este programa, que se inició hace unos 30 años, se han atendido personas con diversos tipos de trastornos de identidad sexual, siendo un grupo grande de atención el de homosexuales, informó el psicólogo clínico de la entidad, Alejandro Cantón.
Según Cantón, la persona que siente atracción hacia su mismo sexo, ya sea que nació con eso o que en algún momento lo desarrolló, no puede desaparecerlo, de forma que en el programa de la CSS, "no estamos hablando de curar homosexuales".
Se trata, subrayó Cantón, de que la persona decida cómo va a vivir respecto a su identidad sexual.
Añadió que hay dos alternativas de tratamiento: la terapia individual, cuando la persona está deprimida o tiene conflictos particulares asociados o no a la homosexualidad; y la terapia de grupo, que es permanente, y donde las personas pueden entrar y salir en la medida que ven mejorados algunos aspectos de su condición.
Cantón declaró que hay estudios que sostienen que en el homosexualismo y el lesbianismo pareciera que existe algo genético. "El problema es que no siempre se han podido replicar, o sea, no se han podido reproducir y dar los mismos resultados en las investigaciones", dijo Cantón.
También pudiese ser una combinación de la genética y la crianza. "Sí estoy convencido de que el que siente la atracción siempre la va a tener, esto no tiene que ver nada con la alimentación, ni es problema hormonal", sentenció.
Además hay investigaciones a nivel del hipotálamo donde se han encontrado diferencias entre homosexuales y no homosexuales, lo mismo que en el cromosómico, donde se han notado cambios también. "Hay una teoría que tiene que ver con la estructura de la familia. Se habla de tener un padre ausente o muy débil y una madre dominante. Eso puede condicionar hacia una actitud homosexual o lesbiana", manifestó Cantón.
En el programa de la CSS, han asistido muy pocas lesbianas, en comparación con los varones que son de todas las profesiones y edades.
Las sesiones de terapia tienen una duración de 1 hora y media, lo que es permanente. La persona que ingresa puede participar el resto de su vida, si quiere. Después que se entra al programa, puede hacerlo cuando quiera. Hay personas que tienen 20 años de asistir. Otros asisten un año y regresan 10 años después.
"El marco filosófico de la terapia es que la persona deje de verse como el homosexual fulano. Que empiece a verse como fulano, que es homosexual. Hay de todos los lugares de Panamá, niveles económicos y profesionales", puntualizó Cantón.
Este psicólogo clínico informó que el trasvestismo está catalogado por la ciencia médica como una enfermedad, mas no el homosexualismo. "Quiere decir que no todos los trasvestis son homosexuales, ni todos los homosexuales son trasvestis".
Tampoco cree en el bisexualismo. Acotó que el bisexual es un homosexual que ha aprendido a tener relaciones sexuales con el sexo opuesto.
En su opinión, lo que califica a un homosexual no es cuánto sexo tiene con alguno de su mismo sexo, sino la capacidad de "enamorarse" de otro de su mismo sexo.
"Hay personas que jamás han tenido sexo con nadie de su mismo sexo, pero son homosexuales", explicó Cantón.
El caso argentino de hoy es el caso no sólo de quien corre despavorido desde hace un tiempo con los colmillos de varios canes en los talones sino que el que se encuentra en esta desgraciada carrera es quien ha estimulado y creado a sus perseguidores. La jauría promete engullirse al país y sus gobernantes adoptan todas las medidas necesarias para que la cacería resulte lo más sangrienta posible.
Dentro del cuadro general, lo que hoy resulta más patético es lo que ha dado en llamarse en la jerga local como "el corralito". Se trata de un eufemismo que oculta la verdadera naturaleza del fenómeno, lo cual es la expropiación del fruto del trabajo ajeno en el sistema bancario. En estos momentos está en vías de ejecución parlamentaria un llamado "plan Bonex" lo cual quiere decir que el estado argentino, a través de un título público, se haría cargo de la deuda privada que los banqueros han contraído con sus clientes. Ya ocurrió este episodio desgraciado y canallesco en 1990 y con el aval de la ya politizada Corte Suprema de Justicia. Otra vez se pretende un jubileo. Otra vez el resto de la comunidad se debe hacer cargo de pagar por los platos rotos ajenos. Otra vez se pretende sacar la responsabilidad de los responsables y endosársela a la gente de esta y de próximas generaciones, a través de títulos públicos en un contexto en el que el propio estado ha declarado su default.
Es cierto que los bancos fueron instigados a realizar préstamos al gobierno central y a las gobernaciones provinciales. Es cierto que, a su vez, le colocaron bonos en sus activos. Es cierto que en momentos de corrida bancaria, el gobierno les puso un techo a la tasa de interés, lo cual precipitó los acontecimientos. Es cierto que la consecuente situación económica difícil en el sector privado también dificulta la recuperación de carteras. Todo esto es cierto, pero también es cierto que los clientes de los bancos entregaron parte del fruto de sus trabajos a esas instituciones las cuales siguen siendo responsables por la custodia de los recursos de sus clientes. También es cierto que, antes de todo esto, se decretó la bancarización forzosa que otorgó un mercado cautivo a los bancos sin que se oyeran voces de desaprobación por parte de los banqueros, a pesar de que se trataba del maltrato de sus clientelas. Nada tiene prelación para un banquero serio que el respeto y el estricto cumplimiento de sus arreglos contractuales con los clientes que se han basado en la confianza y en la palabra empeñada. La bancarización es buena del mismo modo que es bueno comer papas. Ahora bien, si se pretende que se engullan papas a la fuerza empujándosela con el dedo de la autoridad, el alimento se convierte en una tortura y en un vejamen. Eso es lo que significó la bancarización "a la argentina".
Ahora es indispensable abrir inmediatamente el antes referido "corralito". Algunos funcionarios gubernamentales, empujados por la frondosa imaginación de algún banquero interesado, sostienen que eso hará que los ahorristas se precipiten en tropel a los bancos manoteando las cajas. Eso no es correcto. Los bancos se verán compelidos a enfrentar a sus clientes y harán acuerdos privados. En algunos casos se propondrán quitas, en otros habrán concordatos, otros recurrirán a sus casas matrices, otros se fusionarán, otros inyectarán nuevo capital y otros se endeudarán para cumplir con los compromisos asumidos. Simultáneamente debe revisarse la ley de quiebras para que, en caso de liquidación, no sea la banca central la que se haga cargo sino que, a través de fideicomisos, pueda el banco, por ejemplo, emitir certificados sobre su cartera.
No es cierto que esta sugerencia provocará la ruina de los ahorristas. Los ahorristas ya se arruinaron; de lo que se trata es que la situación no se agrave más aún y se pueda recuperar algo. Tampoco es correcto que esto hará quebrar al sistema bancario y financiero. El sistema ya está quebrado; de lo que se trata es de blanquear la situación, lo cual hará que eventualmente aparezcan otros banqueros y se reestructuren los actuales que merezcan confianza. Pero de ningún modo permitir un jubileo que cubra con un manto negro un enjambre purulento. Esta es la consecuencia de prestarle a un estado insolvente. Debe darse la cara y hacerse cargo. Aún en el caso en que un banco haya sido asaltado por bandoleros, no es excusa para que aquel asalte a sus clientes. Si seguimos con la jauría que nos muerde los talones, pronto nos despedazará el tronco y la cabeza. Dicho sea de paso, es la primera vez en la historia argentina que se decreta feriado bancario y cambiario por tiempo indeterminado... para que los burócratas puedan pensar con qué sandez se descolgarán esta vez.
*Vicepresidente - Investigador Senior de la Fundación Friedrich A. von Hayek de Argentina.
(c)www.aipenet.com
Mientras que en la sociedad moderna, donde desaparece como módulo o forma dominante la familia campesina y es reemplazada por una familia nuclear, el hombre y la mujer pueden incluso desarrollar ambos el mismo trabajo económico.
"El homosexual en esta sociedad moderna puede ir a trabajar a una oficina, regresar a su casa, cocinar y hacer de todo, igual que la mujer, sin tener una pareja del otro sexo", dijo Gandásegui, al indicar que entonces, poco a poco van desapareciendo los valores ideológicos de que es malo, satánico y perverso.
"Pareciera que ya no es un tabú ser homosexual", expresó Gandásegui, aunque considerara, no obstante, que muchos de ellos son "vulnerables" ya que por temor a que lo señalen por su preferencia sexual, pueden ser objeto de chantajes.
Existe un programa de sexología en la Caja de Seguro Social (CSS), y dentro de este programa, que se inició hace unos 30 años, se han atendido personas con diversos tipos de trastornos de identidad sexual, siendo un grupo grande de atención el de homosexuales, informó el psicólogo clínico de la entidad, Alejandro Cantón.
Según Cantón, la persona que siente atracción hacia su mismo sexo, ya sea que nació con eso o que en algún momento lo desarrolló, no puede desaparecerlo, de forma que en el programa de la CSS, "no estamos hablando de curar homosexuales".
Se trata, subrayó Cantón, de que la persona decida cómo va a vivir respecto a su identidad sexual.
Añadió que hay dos alternativas de tratamiento: la terapia individual, cuando la persona está deprimida o tiene conflictos particulares asociados o no a la homosexualidad; y la terapia de grupo, que es permanente, y donde las personas pueden entrar y salir en la medida que ven mejorados algunos aspectos de su condición.
Cantón declaró que hay estudios que sostienen que en el homosexualismo y el lesbianismo pareciera que existe algo genético. "El problema es que no siempre se han podido replicar, o sea, no se han podido reproducir y dar los mismos resultados en las investigaciones", dijo Cantón.
También pudiese ser una combinación de la genética y la crianza. "Sí estoy convencido de que el que siente la atracción siempre la va a tener, esto no tiene que ver nada con la alimentación, ni es problema hormonal", sentenció.
Además hay investigaciones a nivel del hipotálamo donde se han encontrado diferencias entre homosexuales y no homosexuales, lo mismo que en el cromosómico, donde se han notado cambios también. "Hay una teoría que tiene que ver con la estructura de la familia. Se habla de tener un padre ausente o muy débil y una madre dominante. Eso puede condicionar hacia una actitud homosexual o lesbiana", manifestó Cantón.
En el programa de la CSS, han asistido muy pocas lesbianas, en comparación con los varones que son de todas las profesiones y edades.
Las sesiones de terapia tienen una duración de 1 hora y media, lo que es permanente. La persona que ingresa puede participar el resto de su vida, si quiere. Después que se entra al programa, puede hacerlo cuando quiera. Hay personas que tienen 20 años de asistir. Otros asisten un año y regresan 10 años después.
"El marco filosófico de la terapia es que la persona deje de verse como el homosexual fulano. Que empiece a verse como fulano, que es homosexual. Hay de todos los lugares de Panamá, niveles económicos y profesionales", puntualizó Cantón.
Este psicólogo clínico informó que el trasvestismo está catalogado por la ciencia médica como una enfermedad, mas no el homosexualismo. "Quiere decir que no todos los trasvestis son homosexuales, ni todos los homosexuales son trasvestis".
Tampoco cree en el bisexualismo. Acotó que el bisexual es un homosexual que ha aprendido a tener relaciones sexuales con el sexo opuesto.
En su opinión, lo que califica a un homosexual no es cuánto sexo tiene con alguno de su mismo sexo, sino la capacidad de "enamorarse" de otro de su mismo sexo.
"Hay personas que jamás han tenido sexo con nadie de su mismo sexo, pero son homosexuales", explicó Cantón.