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Argentina y Perú &#191Adiós a las armas?


Se tensan las relaciones entre dos pueblos hermanos - Argentina y Perú - por la retención de armamento adquirido en Africa del Sur por el gobierno de Fujimori. El incidente tiene un trasfondo geopolítico que acrecienta su dimensión. No hace mucho tiempo, una fábrica argentina de armamento vendió a Ecuador en medio de un conflicto con Perú, en una operación por la cual se ha procesado al exministro de Defensa y varios generales, teniendo en cuenta que Argentina es uno de los países garantes del Protocolo de Rio de Janeiro y debe propiciar la paz.
Los peruanos van más lejos en las raíces de su herido reclamo. Durante la guerra de las Malvinas, Perú fue uno de los pocos países que suministró armas a Argentina, en un gesto solidario que el pueblo argentino ha enaltecido. En las actuales circunstancias, talvez se requiera la intervención de autoridades políticas al más alto nivel, para recuperar el antiguo status de confraternidad y aclarar si procede la retención de armamento transportado desde Africa del Sur y que, por razones tácticas, el avión que lo transportaba se detuvo en el aeropuerto de Buenos Aires en su tránsito a Lima. Hay que establecer, pues, si el gobierno argentino actúa como garante de la paz en el conflicto ecuatoriano - peruano y a nombre del compromiso multilateral decidió confiscar el armamento o si todo es confusión de autoridades aduaneras.
El presidente Alberto Fujimori ha manifestado que se trata de una operación legítima del gobierno peruano de renovación tecnológica de armamento que no contraría las negociaciones sobre límites fronterizos con Ecuador. Algunos observadores indican que es paradójico, adquirir armas simultáneamente con conversaciones de paz. A ojos de los países miembros del Protocolo de Rio, la aparente contradicción se hace más nítida, considerando que las conversaciones están en el tramo final y que confían en una salida armoniosa acordada por las partes. La revelación de la compra peruana de armas fomenta enigmas que no deberían persistir en este tramo de las negociaciones, a menos que se sospeche sobre la posibilidad de desacuerdos insalvables.
Desde esta perspectiva, en algunos sectores se toma en cuenta las recientes declaraciones del canciller Ayala, de Ecuador, en el sentido de que no se llegue a delimitar límites en la Cordillera de Cóndor, zona del último conflicto militar, que es el último tramo fronterizo que falta fijar y sobre el cual el Perú hace cuestión de estado. Voceros de la cancillería peruana han expresado rechazo a lo dicho por el canciller ecuatoriano sobre la Cordillera del Cóndor, en donde también se trabaja sobre el posible levantamiento de un parque ecológico binacional, ante las dificultades supuestas de orden topográfico para trazar hitos fronterizos aceptados por las partes.
Como una cosa lleva a otra, la compra de armas teje conjeturas sobre el conflicto fronterizo entre dos países hermanados por la historia, que deberían maximinar esfuerzos para encontrar una paz definitiva en esta era de integración de los pueblos de América.

101 años de Panamá América

 
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