Armenia: Cristiandad del S. III
Como se ha anunciado, el próximo viaje de su Santidad Juan Pablo II será Armenia. Confieso que no sólo en mí, sino en muchos esta iniciativa papal, aún en medio de los muchos considerandos que obviamente tienen que hacerse, no deja de despertar un interés en muchos cristianos, puesto que asumimos que en asunto de fe todos somos iguales, sin caer en la cuenta de que nosotros somos comunidades relativamente recientes, y el orgullo de todo el Medio Oriente creyente es que ellos conservan inmutables las prácticas centenarias y, hasta cierto punto, la prístina manera de creer.
Un abanico de consideraciones se nos ofrecen al hablar de Armenia, de la cual no teníamos el más remoto barrunto. Desde luego, nos encontramos en el Cáucaso. En una región cuyos orígenes cristianos tienden a atribuirlos a la evangelización de los Apóstoles, San Bartolomé y San Judas Tadeo, aún cuando per se, eso no sea real.
El verdadero fundador de la cristiandad de los siglos III y IV, es San Gregorio el Iluminado.
La Iglesia está organizada en dos katholikoi o catolicosados y dos patriarcados en el Medio Oriente del cual los catolicós de todos los armenios en Etshmiadsin, (Ejmiatsin) es teóricamente la suprema cabeza.
En el catolicosado armenio de Cilicia, se celebró en días pasados el aniversario del bautismo de la nación armenia.
En el año 301, San Gregorio, el Iluminador, bautizó al rey armenio Tiridates III y, consecuentemente, la nación armenia entera confesó la fe cristiana.
El Sumo Pontífice en su discurso rememoró tal evento el 2 de febrero pasado, exclamando: "toda la iglesia católica se alegra al recordar el providencial lavacro bautismal, gracias al cual vuestra noble y querida nación pasó definitivamente a engrosar las filas de los pueblos que acogieron la vida nueva en Cristo".
Entusiasmado el Papa actual en su carta a su Santidad Aram I, "Catolicós" de Cilicia, les anima diciéndoles: "En los tiempos gloriosos en los que la nación armenia pudo vivir la fe cristiana con libertad y alegría, esta promesa del Señor se recordaba ("Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo") con pena y desconsuelo. Ojalá en este aniversario 1700, todo los armenios puedan volver a mirar el futuro con confianza y seguridad de que el Señor jamás abandona a su fiel rebaño".
"El catolicosado de Cilicia representa, de especial manera, el antiquísimo peregrinar de la cristiandad armenia. Cuando el antiguo reino armenio se vio agredido y por último, destruido, muchos de los fieles huyeron a Cilicia, donde se instauró un nuevo reino, con la ciudad de Sis, como capital. En aquella zona la cristiandad armenia prosperó durante siglos, hasta que a finales del siglo XI y a principios del XX unos cambios políticos y sociales drásticos causaron la dispersión de los fieles armenios. Muchos de ellos huyeron a países limítrofes, especialmente al Líbano y a Siria, mientras que otros partieron rumbo a una diáspora de alcance mundial.
Las horribles matanzas que provocaron la muerte o la emigración de tantos antepasados vuestros forman parte de vuestra común memoria, e infligieron profundas heridas colectivas y personales que aún requieren curación.
Situado en una suerte de encrucijada entre diferentes pueblos y culturas, el catolicosado de Cilicia estableció, ya desde la Edad Media, relaciones cordiales y fructíferos intercambios con la cristiandad bizantina, siria y latina. Muchos santos pastores y líderes espirituales de Cilicia trabajaron con dedicación por la reconciliación y la plena comunión entre cristianos. Seguían la enseñanza de Nerses de Lambrón que escribió "Estimo útil recordar a Vuestra Piedra que el amor es el primero de todos los mandamientos divinos. El señor dio este concepto, nuevo a la sazón... Ojalá no lo incumplamos abrigando recelos hacia los demás cristianos".
A lo largo de los siglos, también se han desarrollado relaciones cordiales entre el catolicosado de Cilicia y la iglesia católica. Intercambios frecuentes de cartas y visitas, e incluso intentos de restablecer una plena comunión, han formado parte de esta continua comunicación fraterna.
El 1700 aniversario del bautismo de Armenia constituye una providencial ocasión para celebrar y remozar el vínculo fraterno entre la iglesia católica y la iglesia armenia.
Continúa el Santo Padre conversando con los armenios: "Ultimamente ha existido un mayor número de contactos que ha generado una nueva cercanía. El catolicosado de Cilicia, Su Santidad el Catolicós Joren I, preparó el camino visitando a Paulo VI en 1967. Luego su Santidad el Catolicós Karekin I, conocía muy bien a la Iglesia Católica, pues estuvo como observador en Roma durante el Concilio Vaticano II y luego visitó Roma en 1983 y 1992.
Su Santidad Aram I visitó al Papa en 1997 y firmó una declaración conjunta en la que afirmaron ambos, el Papa y el Catolicós, que las comunidades cristianas se han comprometido con mayor profundidad en el diálogo ecuménico, un acercamiento serio, sostenido por el respeto y la comprensión recíprocos, hecho que constituye un sólido camino que lleva la plena comunión. Con estos antecedentes entendemos la importancia del viaje.
Un abanico de consideraciones se nos ofrecen al hablar de Armenia, de la cual no teníamos el más remoto barrunto. Desde luego, nos encontramos en el Cáucaso. En una región cuyos orígenes cristianos tienden a atribuirlos a la evangelización de los Apóstoles, San Bartolomé y San Judas Tadeo, aún cuando per se, eso no sea real.
El verdadero fundador de la cristiandad de los siglos III y IV, es San Gregorio el Iluminado.
La Iglesia está organizada en dos katholikoi o catolicosados y dos patriarcados en el Medio Oriente del cual los catolicós de todos los armenios en Etshmiadsin, (Ejmiatsin) es teóricamente la suprema cabeza.
En el catolicosado armenio de Cilicia, se celebró en días pasados el aniversario del bautismo de la nación armenia.
En el año 301, San Gregorio, el Iluminador, bautizó al rey armenio Tiridates III y, consecuentemente, la nación armenia entera confesó la fe cristiana.
El Sumo Pontífice en su discurso rememoró tal evento el 2 de febrero pasado, exclamando: "toda la iglesia católica se alegra al recordar el providencial lavacro bautismal, gracias al cual vuestra noble y querida nación pasó definitivamente a engrosar las filas de los pueblos que acogieron la vida nueva en Cristo".
Entusiasmado el Papa actual en su carta a su Santidad Aram I, "Catolicós" de Cilicia, les anima diciéndoles: "En los tiempos gloriosos en los que la nación armenia pudo vivir la fe cristiana con libertad y alegría, esta promesa del Señor se recordaba ("Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo") con pena y desconsuelo. Ojalá en este aniversario 1700, todo los armenios puedan volver a mirar el futuro con confianza y seguridad de que el Señor jamás abandona a su fiel rebaño".
"El catolicosado de Cilicia representa, de especial manera, el antiquísimo peregrinar de la cristiandad armenia. Cuando el antiguo reino armenio se vio agredido y por último, destruido, muchos de los fieles huyeron a Cilicia, donde se instauró un nuevo reino, con la ciudad de Sis, como capital. En aquella zona la cristiandad armenia prosperó durante siglos, hasta que a finales del siglo XI y a principios del XX unos cambios políticos y sociales drásticos causaron la dispersión de los fieles armenios. Muchos de ellos huyeron a países limítrofes, especialmente al Líbano y a Siria, mientras que otros partieron rumbo a una diáspora de alcance mundial.
Las horribles matanzas que provocaron la muerte o la emigración de tantos antepasados vuestros forman parte de vuestra común memoria, e infligieron profundas heridas colectivas y personales que aún requieren curación.
Situado en una suerte de encrucijada entre diferentes pueblos y culturas, el catolicosado de Cilicia estableció, ya desde la Edad Media, relaciones cordiales y fructíferos intercambios con la cristiandad bizantina, siria y latina. Muchos santos pastores y líderes espirituales de Cilicia trabajaron con dedicación por la reconciliación y la plena comunión entre cristianos. Seguían la enseñanza de Nerses de Lambrón que escribió "Estimo útil recordar a Vuestra Piedra que el amor es el primero de todos los mandamientos divinos. El señor dio este concepto, nuevo a la sazón... Ojalá no lo incumplamos abrigando recelos hacia los demás cristianos".
A lo largo de los siglos, también se han desarrollado relaciones cordiales entre el catolicosado de Cilicia y la iglesia católica. Intercambios frecuentes de cartas y visitas, e incluso intentos de restablecer una plena comunión, han formado parte de esta continua comunicación fraterna.
El 1700 aniversario del bautismo de Armenia constituye una providencial ocasión para celebrar y remozar el vínculo fraterno entre la iglesia católica y la iglesia armenia.
Continúa el Santo Padre conversando con los armenios: "Ultimamente ha existido un mayor número de contactos que ha generado una nueva cercanía. El catolicosado de Cilicia, Su Santidad el Catolicós Joren I, preparó el camino visitando a Paulo VI en 1967. Luego su Santidad el Catolicós Karekin I, conocía muy bien a la Iglesia Católica, pues estuvo como observador en Roma durante el Concilio Vaticano II y luego visitó Roma en 1983 y 1992.
Su Santidad Aram I visitó al Papa en 1997 y firmó una declaración conjunta en la que afirmaron ambos, el Papa y el Catolicós, que las comunidades cristianas se han comprometido con mayor profundidad en el diálogo ecuménico, un acercamiento serio, sostenido por el respeto y la comprensión recíprocos, hecho que constituye un sólido camino que lleva la plena comunión. Con estos antecedentes entendemos la importancia del viaje.