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Armónica colaboración


Establece nuestra Constitución Política que: los órganos Legislativos, Ejecutivo y Judicial, deben actuar limitada y separadamente, pero en armónica colaboración. Ello implica que debe existir una comunicación fluida y transparente entre dichos poderes. Este precepto constitucional se acentúa en la realidad política que vivimos, ante la frágil mayoría con que cuenta el Ejecutivo en la Asamblea Legislativa. De allí, que la inconsulta afirmación de la presidenta de la República la semana pasada, en cuanto a la existencia de 10 millones de dólares en la Asamblea para el Hospital Santo Tomás, muestra la carencia de coordinación entre los poderes estatales.
La salud pública, el desempleo y otros, son temas de Estado y, como tales, deben ser manipulados con la precisión de un relojero y el tacto de un cirujano. No pueden ser atendidos a la ligera porque podemos equivocarnos.
La analogía esgrimida por la directora del Elefante Blanco, al referirse al mismo tema, no es equitativa. Lo sustancial no está en escoger entre un nuevo parlamento y un hospital porque la respuesta es obvia. Sería como ponernos a escoger si preferimos pagar millones en deuda pública o destinarlos a crear empleos, ¿qué creen que responderíamos? Y como el fin no justifica los medios, no se debe empezar a gobernar vulnerando los compromisos adquiridos por el Estado y las Leyes de la República, so pretexto de solucionar los problemas urgentes.
Bien responsables me parecieron las declaraciones del presidente de la Asamblea Legislativa, Enrique Garrido, ante diversos medios de comunicación, quien no vaciló en asumir su postura de gobernante sensato, respondiendo que: hay disposición de contribuir a la solución de los problemas pero, dentro del orden jurídico.
Es cierto que nuestro país exige un gobierno con sensibilidad humana, pero igualmente estadista, más con la administración del Canal.
La solución del Santo Tomás no está en incumplir un Contrato-Ley. sta, al igual que otras, dependerá de la reciprocidad de consulta entre el Ejecutivo y el Legislativo, antes de presentarse en los medios de comunicación a levantar falsas expectativas.
Y, si en verdad se tiene la intención de establecer prioridades y sacrificar pérdidas partidas presupuestarias, empecemos entonces por los jugosos viáticos y gastos de representación para dárselos a "Pablo Pueblo".

101 años de Panamá América

 
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