Arnulfistas queman sus barcos
El conquistador español Hernán Cortés ancló, en la primavera de 1519, en lo que hoy se conoce como Veracruz desde donde preparó la conquista del grande y rico imperio de Moctezuma. Algunos de sus hombres, temerosos de arrostrar los peligros de la dura lucha contra los aztecas, querían regresar a Cuba. Dice la leyenda que Cortés mandó quemar sus barcos y echarlos a pique para que la retirada fuera imposible e iniciar la conquista de México.
A partir del recuerdo de ese acto, se usa la frase "quemar los barcos" para indicar una decisión de efectos irreversibles. Es parecida a la expresión "la suerte está echada" que se atribuye a Julio César al cruzar el Rubicón para iniciar su campaña militar de sesenta días sobre Roma y la toma revolucionaria del poder.
El Directorio Nacional fijó el 16 de enero de 2005 como el inicio del resurgimiento del panameñismo amparado bajo el concepto de participación. Esta palabra tiene interés en la vida política en la medida en que es el ingrediente más importante de la democracia.
La democracia es, por definición, un sistema participativo y, dependiendo del punto de vista ideológico, esa participación puede comprender solamente el aspecto político de la actividad humana o puede extenderse también al económico y social.
La reforma estatutaria deberá plasmar conceptos de derechos fundamentales que guíen las actuaciones del partido en la vida nacional como: el poder público emana de la voluntad del pueblo, el libre acceso a la información pública, el respeto a la independencia de los medios de comunicación, la prohibición de fueros y privilegios para todos los servidores públicos incluyendo los de elección popular, protección a la familia, la educación, la salud y considerar la protección de las garantías del ser humano como guía de nuestras actuaciones partidistas, públicas y privadas. Además de las reglamentaciones propias de una organización, tenemos que incluir modificaciones al régimen electoral para que las decisiones, de todas las instancias administrativas, se logren por voto secreto; la definición de candidatos a cargos internos del partido y elección popular sea utilizando el sistema de elecciones primarias; la reelección inmediata por una sola vez de por vida para quien ocupe la representación legal de los partidos políticos y para los cargos de elección popular a excepción del Presidente de la República quien debería ser excluido de toda posibilidad de reelección.
Alexis de Tocqueville, después de observar el sistema norteamericano, en su libro Democracy in America, acotó: "Hay que evitar que el sufragio universal conduzca a la tiranía de la mayoría". La forma de hacerlo no es otra que la representación proporcional de las minorías.
Entregar la totalidad de los escaños a los triunfadores es desproporcionado e injusto, ya que deniega a las minorías el acceso a escuchar y ser escuchado. El poder de las mayorías no está exento de limitaciones. La primera limitación que soporta es precisamente el respeto a las minorías; y éste concepto también debería ser considerado en los nuevos estatutos. En buen momento el Partido Arnulfista decidió quemar sus barcos y avanzar hacia la democratización plena del colectivo.
Si el interés por producir reformas es genuino, pudiese cimentarse las bases que servirían de punta de lanza a reformas profundas a la Constitución Política de la República de Panamá que nos permita, como Nación, aprovechar las ventajas de un nuevo milenio. Las metas no deberían tener más intenciones que fortalecer el sistema democrático de gobierno con transparencia, libertad y justicia social. teranjm@sinfo.net
A partir del recuerdo de ese acto, se usa la frase "quemar los barcos" para indicar una decisión de efectos irreversibles. Es parecida a la expresión "la suerte está echada" que se atribuye a Julio César al cruzar el Rubicón para iniciar su campaña militar de sesenta días sobre Roma y la toma revolucionaria del poder.
El Directorio Nacional fijó el 16 de enero de 2005 como el inicio del resurgimiento del panameñismo amparado bajo el concepto de participación. Esta palabra tiene interés en la vida política en la medida en que es el ingrediente más importante de la democracia.
La democracia es, por definición, un sistema participativo y, dependiendo del punto de vista ideológico, esa participación puede comprender solamente el aspecto político de la actividad humana o puede extenderse también al económico y social.
La reforma estatutaria deberá plasmar conceptos de derechos fundamentales que guíen las actuaciones del partido en la vida nacional como: el poder público emana de la voluntad del pueblo, el libre acceso a la información pública, el respeto a la independencia de los medios de comunicación, la prohibición de fueros y privilegios para todos los servidores públicos incluyendo los de elección popular, protección a la familia, la educación, la salud y considerar la protección de las garantías del ser humano como guía de nuestras actuaciones partidistas, públicas y privadas. Además de las reglamentaciones propias de una organización, tenemos que incluir modificaciones al régimen electoral para que las decisiones, de todas las instancias administrativas, se logren por voto secreto; la definición de candidatos a cargos internos del partido y elección popular sea utilizando el sistema de elecciones primarias; la reelección inmediata por una sola vez de por vida para quien ocupe la representación legal de los partidos políticos y para los cargos de elección popular a excepción del Presidente de la República quien debería ser excluido de toda posibilidad de reelección.
Alexis de Tocqueville, después de observar el sistema norteamericano, en su libro Democracy in America, acotó: "Hay que evitar que el sufragio universal conduzca a la tiranía de la mayoría". La forma de hacerlo no es otra que la representación proporcional de las minorías.
Entregar la totalidad de los escaños a los triunfadores es desproporcionado e injusto, ya que deniega a las minorías el acceso a escuchar y ser escuchado. El poder de las mayorías no está exento de limitaciones. La primera limitación que soporta es precisamente el respeto a las minorías; y éste concepto también debería ser considerado en los nuevos estatutos. En buen momento el Partido Arnulfista decidió quemar sus barcos y avanzar hacia la democratización plena del colectivo.
Si el interés por producir reformas es genuino, pudiese cimentarse las bases que servirían de punta de lanza a reformas profundas a la Constitución Política de la República de Panamá que nos permita, como Nación, aprovechar las ventajas de un nuevo milenio. Las metas no deberían tener más intenciones que fortalecer el sistema democrático de gobierno con transparencia, libertad y justicia social. teranjm@sinfo.net