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Arrastrados por el tiempo


Pasó la Navidad, pasó el año nuevo y están pasando los días con rapidez, y nosotros metidos en el calendario como quien va en un bus tratando de pedir la "parada". Los acontecimientos se suceden, a veces los mismos y casi no tenemos tiempo para revisar, evaluar y corregir, sino que el tiempo se impone. Y seguimos adelante, no porque queramos, sino porque somos arrastrados imperativamente. Por lo visto las cosas no se arreglan como pareciera convenir. Por ejemplo, luego de los sucesos del 23 de octubre del 2006, que sacudieron la conciencia nacional en que lo primero que surgió fue el morbo de tomar fotos de prójimos luchando por salvarse, hecho que los mismos comunicadores lamentaron y se comprometieron a no pasar más las imágenes del vehículo en llamas para no seguir restregando las heridas de los deudos de las víctimas, cosa que me pareció extrañamente sensata. Luego vino la protesta del universitario que solicitaba justicia y se instaló en una especie de huelga de hambre para llamar la atención de las autoridades y que al poco tiempo, heroicamente, terminó y no sabemos con qué resultados.
Posteriormente, un grupo de abogados de una facción religiosa local se ofreció a ayudar a los parientes de las víctimas gratuitamente abriendo una cuenta en un banco y a ofrecerles la asistencia legal asimismo gratuita provocando que muchos nos echaron en cara que al menos desde el punto de vista religioso, se habían adelantado y que, por ejemplo, la iglesia católica no había hecho nada a pesar de que en el templo de Cristo Redentor se tuvo un acto solidario de culto como unas exequias colectivas y se oró con seriedad y no se prometió nada porque era un asunto insólito para ayudar y porque muchas de las víctimas se declararon no católicas y con pena los medios de comunicación nos informan que los abogados generosos y religiosos les están cobrando ahora el 20% a los parientes de las víctimas, y por radio escuchamos a una doña pidiendo que se haga una auditoría a una corporación religiosa por haber iniciado una campaña para recolectar fondos con el número de cuenta en un banco y que hasta el presente no han recibido nada. ¿Qué habrá de verdad en todo esto? Pero el hecho es que lo que se sabe francamente es seguir echando más sal sobre las heridas.
Como lógica secuela del accidente se aglutinan los parientes de las víctimas calcinadas, hacen presión y piden justicia y que se encuentren a los culpables y comienza la investigación desde el que "puenteó" eléctricamente los circuitos del bus, el chofer que no aparecía, luego el "pavo", luego los mecánicos, luego los dueños , luego las historias de cómo había sido construido el bus, luego que quién lo trajo al país, de dónde; luego todos se convierten en víctimas y se nombra a un ex militar para darle supuesta seriedad a la reorganización del tránsito, ya que esto sirvió para hacer un examen más ampliado de conciencia colectivo y se llegó a la conclusión de que había que reorganizar el sistema colectivo de transporte, que por lo visto es un negocio en el que los dueños siempre repiten que es un mal negocio y que están perdiendo siempre, pero ilógicamente continúan en él, y comienzan los dimes y diretes y se trata de hacer una nueva ley para el transporte colectivo y se amenaza con un paro, mientras ocurría otro paro de un grupo de jubilados en la Transístmica y mientras la ciudadanía padeciendo,
Se amenaza diciendo que el transportista a que se vaya a la huelga o al paro le sería cancelado el cupo. Más adelante en las investigaciones aparece una lista en que los más dirigentes políticos transportistas resulta que no tienen ningún cupo y que éstos los tienen otras personas de bajo perfil, y hasta un militar prófugo de la justicia que vive en Cuba es dueño de varios cupos. Viene la discusión de la ley en la asamblea y se consideró que iba a ser un choque de trenes, y resultó el parto de los montes. Mientras los parientes de las víctimas calcinadas y la comunidad esperaban algo, los transportistas lograron lo suyo, no se hizo nada y se dejó para marzo, aun cuando concomitantemente se está hablando de remozar el tránsito ora con el monorriel, o con los articulados y me dicen que ya los futuros dueños de esos vehículos ya están repartidos y comienzan a quemarse buses en el Corredor Norte, en la terminal, en las carreteras y la gente rompiendo vidrios y saltando por las ventanas a la menor percepción olfativa de humo o de quemado y se habla de que los incendios persiguen a los transportistas, y quedamos en nada y siguen los días y se está creando ambiente para los carnavales.
Somos arrastrados por el tiempo y las cosas nos se arreglan.
También hay un mal control de calidad en la construcción, pues se tira asfalto con agua y las mezclas asfálticas son deficientes.
Es un asunto de planeamiento, lo que hace falta en Panamá.
"Una persona, sin bajarse del carro, especifica lo que se hará para que alcance el presupuesto", cuestionó.
Está seguro de que de 30 funcionarios de inspección, "uno o dos pueden tener ligeras nociones de asfalto, por lo que el MOP debe capacitar al personal".
Al respecto, el empresario y ex presidente de la Cámara de Comercio, Ausgust Simmons, indicó que una carreterra mal construida es pérdida para el Estado.
Estimó que los inpectores y los que reciben las obras deben ser los responsables de la durabilidad, ya que allí hay impunidad.
"Todo redunda en los técnicos del MOP que reciban las carreteras. En Panamá hemos visto carreteras que se deterioran rápidamente por control de calidad", dijo.
Simmons cuestionó elpapel de los inpectores de las carreteras, los que deben asegurar la calidad, las muestras del asfalto utilizado y la aprobación y recibido de las carreteras por parte del Estado.
Mencionó el caso de una carretera en el interior que el concreto está colocado disparejo, y así fue recibida.
Ha notado que hay problemas también en el tramo marino del Corredor Sur, el puente de Las Américas, las calles de Coronado y la entrada al Valle de Antón.
"Se presta a pensar que se está pasando plata debajo de la mesa para aceptar carreteras de baja calidad", aseveró.
Sión Atencio se refirió también al caso de la vía conocida como la Frangipani.
Él sostiene que se trata de un problema de pavimento, específicamente en la capa de rodadura final, que es la carpeta de hormigón asfáltico.
Aseguró que había evidencia de la introducción de agua, lo que oxida el asfalto.
Además, el asfalto que se circula en Panamá no cumple las expectativas por asuntos del clima.
Se debió aplicar el capítulo XXIV del Manual de Especificaciones Técnicas Generales para la Construcción de Carreteras y Puentes del MOP, sobre la materia de calidad de construcción, cómo debe permitirse, colocarse y compactarse el asfalto.
Atenció adujo que en la carretera Kuna Nega se regsitró un deslizamiento del cuerpo de talud, con desprendimiento de los hombros.
Se debió colocar una especie de banquetas en la parte más baja del talud, unos escalones que dan fuerza a la tierra, lo que no se hizo.
"Éstos refuerzan la pared vertical e impiden que ceda el talud".
Resaltó que quizás en la falla no se hicieron los estudios geotécnicos, las tatigrafías, las mediciones y cálculos.
En su opinión, hay deficiencia en el diseño geotécnico, por lo que de no tomarse las medidas, el problema resurgirá.

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