¡Arrepentere!
"Reflexión, reflexión, reconciliación"; "reflexión, meditación de yo con yo"; "tipo de reflexión para recordar lo que debemos hacer como cristianos"; "Ahora mismo tengo un dolor de cabeza y no estoy para pensar en eso"; etc., han sido éstas algunas de las respuestas que me dieron las personas a quienes hice el siguiente pedido: "En palabras muy breves, dígame su pensamiento sobre la Semana Santa". Podríamos hacer esta pregunta a muchas personas, y lo más probable es que la mayoría coincida en la respuesta que advierte en la Semana Mayor: una semana de reflexión, meditación, arrepentimiento de nuestros pecados, advertir que hay un Dios que se hizo carne por medio de Cristo, crucificado, muerto, sepultado y resucitado como el Salvador del mundo, de los hombres, el reivindicador de todos los pecadores ante Dios. Cristo como medio y como puente para llegar a Dios Padre. Otras, tal vez millones de millones, poco les importe.
Quisiera meditar sobre si la Semana Santa es realmente una semana destinada, por la naturaleza de los hechos, a la reflexión y a la meditación. Cuando se nos ausenta un ser querido o apreciado, razonamos, meditamos; cuando nos enfermamos, meditamos, reflexionamos; cuando nos adviene un fracaso, cualesquiera sea su clase, reflexionamos, meditamos; poco meditamos cuando adviene el éxito, el jolgorio, la risa, el placer, el deleite. En fin.
El hombre no es de entregarse a la reflexión en medio de la bonanza y de la prosperidad, su inclinación natural es al disfrute y al deleite. Prueba de ello, según encuesta reciente, es que la mayoría de los panameños, para esta Semana Santa, se irá de paseo al interior, y ello sin contar a los que saldrán del país; pocos son los que se quedarán en casa e irán a las iglesias, católicas o evangélicas, o cualquier otro culto cristocéntrico. De modo que, a primera vista, lo de "reflexión" pareciera diluirse y salta la nota de "unos días libres o días de asueto".
Si me correspondiera dar mi opinión, respondería que: "Días que nos recuerdan el más importante e histórico acontecimiento espiritual que conoce la humanidad: Cristo por nosotros condenado; Cristo por nosotros cruelmente crucificado; Cristo por nosotros resucitado; Cristo por nosotros ascendido a la gloria celestial al lado de Dios Padre; Cristo por nosotros intercediendo ante Dios como Salvador y, por nosotros. Perdonador de nuestros pecados".
Como dice la Palabra Mayor: "De tal manera amó Dios al mundo que ha dado su Unigénito Hijo para que todo aquel que en El cree no se pierda, más tenga la vida eterna". (Juan 3:16).
Jesús es, sin duda alguna, la Rosa de Sarón, el Lirio de los Valles (Cantares 2:1). "Dios muestra su amor aún para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:18). Son estos días de reconciliación de nosotros para con Dios, pero a través de Cristo.
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