Arrimados, advenedizos y payasos
Los que hemos participados en política vernacular por una buena cantidad de tiempo, nos sentimos asombrados, por no decir atónitos, de las posiciones y conductas de muchos politicastros que no tienen ningún rubor en presentarse casi diariamente al escenario nacional, haciendo alarde de sus nuevas vestiduras partidarias. Hay quienes con razones justificadas notorias y aparentes cambian de partido y trabajan en él con honestidad, ahínco y persistencia. Estos no son muchos y fácilmente detectables.
El país no es tonto y, sobre todo, su dirigencia. Pero hay otros animales políticos, y la filosofía dice que "el hombre es un animal político", que cambian por oportunismo, por arribismo sentimental o por otras cosas de la vida que al fin y al cabo son detectables y de propiedad del corrillo común. Estos no pasan de ser apreciados en su justa medida. Algunos en el terreno de las payasadas son objetos del ridículo y de las sornas.
Tenemos infinidad de casos en donde los que se han cambiado de partido logran inmediatamente un consuelo a sus inmediatas necesidades o aspiraciones. Estos son los "suertudos", pero la mayoría del común, en estas circunstancias, reciben poco o no reciben nada frente a los coopartidarios leales, de sacrificio y de permanencia que pujan por no dejarse atropellar por los nuevos que, en algunos casos, hasta cuentan con el apoyo de los principales jefes del partido al cual se han arrimado.
Hay quienes llegan "limpios" al poder y se enriquecen rápidamente por sus influencias. Hacen dinero sin importarles con leyes, decretos y reglamentos. Atropellan sin importarles con nada. Los que han sido perjudicados por ellos llevan el inventario, y las pruebas de sus arbitrariedades. Así como pueden evadir la justicia, pueden caer dentro en ella y pagar duro sus arrogancias y el no me importa. ¡Hasta en la cárcel!
Vamos a ver muchas cosas de esta naturaleza en los días venideros. Veremos a recién cambiados hablando de su partido, cuando no son más que amigos pro- tempore. Los que son partidarios de verdad saben que en el momento que no puedan ordeñar más la ubre generosa, abandonarán el establo para buscar otras; esta clase de políticos está en lo que están. Y nos referimos a los dirigentes. La situación económica está mala y la masa popular tiene que acomodarse en donde encuentren alivio a sus necesidades inmediatas. Esto es humano y natural, pero los que tienen alguna posición de dirigencia o de estimación social, éstos son a los que aludimos, porque nos estamos cansando de estas actuaciones que desprestigian la partidogracia.
Esto no es otra cosa que el juega vivo, en donde los más sufridos son superados por los que entran, a veces por birlibirloque que, en el corazón, cerebro o corrupción de los que tienen en sus manos los resortes de poder, aquí se pelechan mutuamente, pero cuando se acabó el poder los avivatos dejan a sus "copartidarios" de ocasión, y hasta los señalan o denuncian si con ello se salvan de las nuevas corrientes de poder o logran nuevos acomodos.
Como "palancas" de estos nuevos "cambiados" existen algunos medios de comunicación perfectamente detectables que comienzan a perder su credibilidad al amparar estos proyectos frágiles y detestables, ya sea por razones familiares o amiguismos negativos. Allá ellos con sus nuevas posturas, que serán valoradas en su justa medida en el escenario nacional.
El país no es tonto y, sobre todo, su dirigencia. Pero hay otros animales políticos, y la filosofía dice que "el hombre es un animal político", que cambian por oportunismo, por arribismo sentimental o por otras cosas de la vida que al fin y al cabo son detectables y de propiedad del corrillo común. Estos no pasan de ser apreciados en su justa medida. Algunos en el terreno de las payasadas son objetos del ridículo y de las sornas.
Tenemos infinidad de casos en donde los que se han cambiado de partido logran inmediatamente un consuelo a sus inmediatas necesidades o aspiraciones. Estos son los "suertudos", pero la mayoría del común, en estas circunstancias, reciben poco o no reciben nada frente a los coopartidarios leales, de sacrificio y de permanencia que pujan por no dejarse atropellar por los nuevos que, en algunos casos, hasta cuentan con el apoyo de los principales jefes del partido al cual se han arrimado.
Hay quienes llegan "limpios" al poder y se enriquecen rápidamente por sus influencias. Hacen dinero sin importarles con leyes, decretos y reglamentos. Atropellan sin importarles con nada. Los que han sido perjudicados por ellos llevan el inventario, y las pruebas de sus arbitrariedades. Así como pueden evadir la justicia, pueden caer dentro en ella y pagar duro sus arrogancias y el no me importa. ¡Hasta en la cárcel!
Vamos a ver muchas cosas de esta naturaleza en los días venideros. Veremos a recién cambiados hablando de su partido, cuando no son más que amigos pro- tempore. Los que son partidarios de verdad saben que en el momento que no puedan ordeñar más la ubre generosa, abandonarán el establo para buscar otras; esta clase de políticos está en lo que están. Y nos referimos a los dirigentes. La situación económica está mala y la masa popular tiene que acomodarse en donde encuentren alivio a sus necesidades inmediatas. Esto es humano y natural, pero los que tienen alguna posición de dirigencia o de estimación social, éstos son a los que aludimos, porque nos estamos cansando de estas actuaciones que desprestigian la partidogracia.
Esto no es otra cosa que el juega vivo, en donde los más sufridos son superados por los que entran, a veces por birlibirloque que, en el corazón, cerebro o corrupción de los que tienen en sus manos los resortes de poder, aquí se pelechan mutuamente, pero cuando se acabó el poder los avivatos dejan a sus "copartidarios" de ocasión, y hasta los señalan o denuncian si con ello se salvan de las nuevas corrientes de poder o logran nuevos acomodos.
Como "palancas" de estos nuevos "cambiados" existen algunos medios de comunicación perfectamente detectables que comienzan a perder su credibilidad al amparar estos proyectos frágiles y detestables, ya sea por razones familiares o amiguismos negativos. Allá ellos con sus nuevas posturas, que serán valoradas en su justa medida en el escenario nacional.