Articulación entre la educación media y la superior (III)
Existen otros ámbitos del problema, especialmente en lo que se refiere al conjunto de expectativas que se fomentan desde el nivel medio, sobre los alcances y posibilidades que representa la educación superior para la movilidad social, el empleo y las oportunidades de mejores destinos. Con frecuencia la experiencia universitaria se convierte para muchos, en motivo de frustración y fuente de desencanto.
Es importante reflexionar en qué medida nuestro sistema no está respondiendo a las aspiraciones de las nuevas generaciones, mediante un repertorio de carreras tradicionales y una oferta educativa limitada, ajena al mundo de ciencia, tecnología y novedades profesionales que los medios de comunicación masiva divulgan ampliamente. La inequidad educativa se manifiesta también en el hecho de que mientras una enorme cantidad de jóvenes recibe educación media con un mínimo de costos, la educación universitaria aglutina a un reducido número de estudiantes, con presupuestos cada vez más grandes.
Debemos dar pasos significativos para atender la búsqueda de mejores mecanismos articulatorios entre la educación media y la educación superior. Contamos en este sentido con la mejores condiciones, por cuanto, 1os rectores de las universidades han demostrado ser plenamente conscientes y estar identificados con las necesidades de transformación de nuestra realidad educativa. Sabemos de sus esfuerzos por elevar la calidad de la educación. Sabemos que la Universidad de Panamá se esfuerza y se encamina a vincular esta institución con el sector productivo nacional, como dice Juan Planells, "dedicado precisamente al aprovechamiento de la riqueza y su transformación en bienestar.... y desarrollar las competencias en el área de Liderazgo Intelectual, para que nuestros estudiantes puedan abordar fenómenos complejos y hacer aportaciones significativas y útiles a la sociedad a través del manejo eficiente y responsable de conocimientos, habilidades intelectuales y metodologías, que permitan descubrir nuevas posibilidades de avance y aplicación en diferentes contextos, como el pensamiento crítico y creativo, la solución de problemas y las habilidades de investigación".
Es importante que actuemos con el fin de integrar la percepción que para la educación superior tiene el sistema medio, así como acoger los aportes que puedan brindarnos para integrar las dos ópticas de este problema.
En la gestión gubernamental pasada, expresamos consistentemente la voluntad política del Gobierno por elevar la calidad de la educación y lograr la equidad social, mediante el acceso real a los beneficios del conocimiento, del trabajo y la participación plena en los derivados que nuestro sistema productivo nos permita alcanzar. Además manifestamos cuánto significa para el país dar los pasos necesarios para ubicarnos en las perspectivas del actual siglo XXI. Esa es la tarea que tenemos por delante, por ello necesitamos conocer con claridad los problemas, para poder ofrecer con nitidez las alternativas de solución y, nos permitan tomar decisiones afincadas en el conocimiento de la realidad. (La segunda entrega se publicó el pasado 8 de abril)
Es importante reflexionar en qué medida nuestro sistema no está respondiendo a las aspiraciones de las nuevas generaciones, mediante un repertorio de carreras tradicionales y una oferta educativa limitada, ajena al mundo de ciencia, tecnología y novedades profesionales que los medios de comunicación masiva divulgan ampliamente. La inequidad educativa se manifiesta también en el hecho de que mientras una enorme cantidad de jóvenes recibe educación media con un mínimo de costos, la educación universitaria aglutina a un reducido número de estudiantes, con presupuestos cada vez más grandes.
Debemos dar pasos significativos para atender la búsqueda de mejores mecanismos articulatorios entre la educación media y la educación superior. Contamos en este sentido con la mejores condiciones, por cuanto, 1os rectores de las universidades han demostrado ser plenamente conscientes y estar identificados con las necesidades de transformación de nuestra realidad educativa. Sabemos de sus esfuerzos por elevar la calidad de la educación. Sabemos que la Universidad de Panamá se esfuerza y se encamina a vincular esta institución con el sector productivo nacional, como dice Juan Planells, "dedicado precisamente al aprovechamiento de la riqueza y su transformación en bienestar.... y desarrollar las competencias en el área de Liderazgo Intelectual, para que nuestros estudiantes puedan abordar fenómenos complejos y hacer aportaciones significativas y útiles a la sociedad a través del manejo eficiente y responsable de conocimientos, habilidades intelectuales y metodologías, que permitan descubrir nuevas posibilidades de avance y aplicación en diferentes contextos, como el pensamiento crítico y creativo, la solución de problemas y las habilidades de investigación".
Es importante que actuemos con el fin de integrar la percepción que para la educación superior tiene el sistema medio, así como acoger los aportes que puedan brindarnos para integrar las dos ópticas de este problema.
En la gestión gubernamental pasada, expresamos consistentemente la voluntad política del Gobierno por elevar la calidad de la educación y lograr la equidad social, mediante el acceso real a los beneficios del conocimiento, del trabajo y la participación plena en los derivados que nuestro sistema productivo nos permita alcanzar. Además manifestamos cuánto significa para el país dar los pasos necesarios para ubicarnos en las perspectivas del actual siglo XXI. Esa es la tarea que tenemos por delante, por ello necesitamos conocer con claridad los problemas, para poder ofrecer con nitidez las alternativas de solución y, nos permitan tomar decisiones afincadas en el conocimiento de la realidad. (La segunda entrega se publicó el pasado 8 de abril)