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Arturo Araúz, ahora el mandarín


El mismo diputado que una vez sorprendió, haciendo aprobar por unanimidad, por votos de gobierno y oposición, sus proyectos de ley de derogatoria de leyes mordaza a favor de la libertad de prensa, y de fomento de la micro y mediana empresa, para luego - a la tercera fue la vencida - repetir con su ingeniosa iniciativa sobre los "días puente" que tan decisiva ha sido para el auge turístico en el interior de la República, y más tarde con su ley de enseñanza obligatoria del idioma inglés, ahora nos viene con la misma fórmula pero esta vez dirigida a la enseñanza del mandarín.
La exposición de motivos del proyecto es irrebatible. Es el idioma oficial y mayoritario de China y Taiwán, siendo el más hablado del mundo. Uno de cada cuatro habitantes del planeta, es chino, lo cual ha desatado un creciente interés por el aprendizaje de esa lengua en países como Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Portugal, Egipto y otros. España, en particular, se está convirtiendo en la puerta de entrada de China hacia Europa y América Latina, una especie de Miami del universo Iberoamericano.
Sus hoteles, virtualmente, han sido tomados por asalto por comerciantes chinos. La corriente es imparable.
En esa línea, al menos 2,500 universidades norteamericanas están impartiendo clases avanzadas de mandarín. China es la sexta potencia económica mundial, con más de una década de registrar índices de crecimiento superiores al 9%, pese a sus esfuerzos por moderarlo. Su intercambio comercial supera los $ 300 mil millones de dólares al año. Es la nación que más inversión extranjera atrae y que se consolida como la fábrica del planeta. Mercedes Benz, por ejemplo, acaba de aprobar la construcción masiva de automóviles para la exportación en China.
Panamá no es la excepción. El gigante asiático es el segundo mayor usuario del Canal y el primero de la Zona Libre. Más del 10% de la población del país es china o descendiente de ella, con una presencia de más de siglo y medio en el país, cuyos orígenes se remontan a la construcción del ferrocarril transístmico.
El proyecto propone incorporar la enseñanza del idioma en la Escuela Normal y otros centros de formación de educadores y la importación temporal de docentes, el otorgamiento de becas y el establecimiento de un plazo de 10 años para establecer su enseñanza en todas las escuelas del país. Se trata, pues, de una iniciativa extraordinariamente positiva para un país con vocación de servicios internacionales como el nuestro.

101 años de Panamá América

 
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