Asambleas populares venezolanas
La democracia se recuperó, luego de 21 años de dictadura. Los panameños responsables, haremos lo imposible para que dicha recuperación tenga permanencia.
En la edición del Panamá América, de 9 de noviembre del presente, se indica que se incluyó en el Presupuesto del Ministerio del Poder Popular de Relaciones Exteriores, del Gobierno de Venezuela, una partida para el 2008, de 415,905,682, bolívares, que representan casi 200 millones de dólares “para fortalecer a los movimientos alternativos en la región centroamericana y del Caribe”. Con el propósito, según la sustentación presupuestaria, de buscar desprenderse del dominio imperialista, refiriéndose, obviamente, a los Estados Unidos de América.
En el texto de la noticia el medio consulta a un analista de dicho país, quien reconoce que desde 2002 se ha estado apoyando a dichos grupos alternativos, solo que ahora se incluye en el Presupuesto.
La reacción a la defensiva de varios países, como Perú, México y El Salvador, no se hizo esperar, mientras tanto nuestro país practica la política del avestruz.
Con agentes de financiamiento de grupos subversivos, como el caso de Venezuela, no se puede ser tolerante; y los panameños, de tener conocimiento de la existencia de apoyo, de cualquier naturaleza, proveniente de los Círculos Bolivarianos de dicho país, tenemos la obligación ciudadana de denunciarlo.
Asimismo, de constituirse en Panamá, si es que ya no las hay, células de dichos grupos, al igual que, de tenerse conocimiento de financiamiento proveniente de Venezuela, no autorizado o acordado con el gobierno en turno, dirigido hacia comunidades, sindicatos, grupos, debe denunciarse públicamente para alertar a la sociedad panameña ante la intromisión extranjera.
La celebración en el pasado mes de abril de una Convención Bolivariana en Coclé, cuyos fines no fueron claramente divulgados, merece una explicación, y se espera no tenga vinculación con los grupos a que se refiere este escrito.
Porque mantener una actitud pasiva y tolerante, no solo de los ciudadanos de nuestro país, sino también, por parte de las autoridades responsables, ante una solapada o clara intervención de Venezuela en los asuntos internos de nuestro Panamá, enviaría un mensaje comprometedor y preocupante, tanto a inversionistas como a visitantes, que sienten confianza en nuestro país, con un sistema democrático, altamente globalizado, una economía en crecimiento y con inversiones de la magnitud de la expansión del Canal.
Finalmente, no hay justificación alguna para la infiltración en nuestro país, de asambleas populares venezolanas, llamadas Círculos Bolivarianos, estructuras financiadas y exportadas por el Presidente Vitalicio, señor Hugo Chávez, con claras intenciones de desestabilizar los países de la región y la megalómana pretensión de crear un frente común contra los Estados Unidos de América, país que ha sido y seguirá siendo un país amigo del pueblo panameño.