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Asegurar el futuro


Pese a los intentos de objetar los resultados de sus investigaciones, los científicos que han venido advirtiendo sobre los crecientes problemas del cambio climático se han adjudicado dos importantes logros, los cuales han sido destacados por Paul Krugman en un interesante ensayo publicado en el New York Times bajo el título de “Construyendo una Economía Verde”. En primer lugar, resulta evidente que el planeta está sufriendo un proceso de calentamiento, tal como lo muestran las estadísticas de largo plazo que revelan lo que se conoce como la tendencia secular. En segundo lugar, los modelos de predicción construidos hace unos 20 años por los científicos, con todas sus dificultades, han venido prediciendo con bastante precisión esta tendencia hacia el calentamiento global. Todo esto les ha permitido concluir que casi con plena certeza este fenómeno se explica por la actividad humana que genera crecientes emisiones de los llamados gases invernadero.

Los resultados que algunos de estos científicos han venido previendo hacia el futuro ponen seriamente en entredicho la propia existencia de una parte importante de la vida del planeta. Baste recordar a este respecto que el deshielo del Himalaya afectaría el abastecimiento de agua de billones de personas, mientras que la elevación de los niveles de mar debido al sobrecalentamiento podría afectar a más de 400 millones de seres humanos. Más grave todavía resultan las predicciones que señalan la posibilidad de que desaparezcan el 90% de las especies vegetales y animales, en condiciones en las que, además, la población humana se vería reducida en un 80%.

Frente a estas predicciones los escépticos, entre los que se destacan quienes cuestionan el costo económico de las medidas destinadas a evitar los peligros del sobrecalentamiento, deberían intentar entender la lógica de las decisiones y sus resultados. Es así que si se sigue la lógica de estos y los mismos resultan tener la razón se generaría una pérdida económica hacia el futuro, la que se manifestaría en una producción inferior a la potencial. Este costo, de acuerdo a cálculos citados por Krugman, significaría que el PIB mundial sería de entre el 1% y el 3% inferior a lo que se podría haber logrado en ausencia de las medidas de mitigación. En este caso la humanidad habría adquirido, a un costo moderado, un seguro que, afortunadamente, no se utilizó. Sin embargo, si como es muy probable la realidad se comporta como lo prevén los científicos que sostienen la idea del calentamiento global, entonces la opción de no hacer nada habría llevado a una efectiva e inevitable catástrofe global desde el punto de vista de la vida, incluyendo la humana. No queda duda que la alternativa de acción efectiva es la opción, que para decirlo en términos técnicos, resulta dominante, lo cual se basa en lo que se conoce como el principio de la prudencia. Esperemos que por el bien de nuestra Madre Tierra que Lovelock esté equivocado y que los humanos si tengamos la suficiente inteligencia para salvarla.

101 años de Panamá América

 
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