Aseguremos el triunfo: ¡unámonos!
Si nos ponemos a analizar en medio de esta contienda electoral la situación real de los acontecimientos, de manera objetiva y si se quiere fría, - o sea, libre del calor de la emoción que nos produce- cada familia panameña siempre que nos recibe con su cordial sonrisa cada vez que en nuestras visitas les decimos que somos arnulfistas; insistimos: si procedemos a analizar la situación, creemos prudente que para asegurarnos el triunfo en las próximas elecciones, nada más sabio que aquéllos que aún siguen al Sr. Alberto Vallarino, quien gane o pierda, siempre seguirá siendo un hombre de fortuna, unifiquen su criterio en torno a la figura que aglutina el mayor caudal de votos opositores: la Sra. Mireya Moscoso, frente a nuestros contendores políticos.
Si bien es cierto que nuestras encuestas son de carne y hueso como en efecto nos percatamos en nuestros diarios encuentros con el pueblo, también es cierto que debemos contar con un margen significativo que nos reguarde de cualquier situación inesperada que pueda surgir a última hora aquel venturoso día. Para ello debemos contar con una acción preventiva que libre a este pueblo, quiérase o no, en oposición mayoritaria al régimen actual, del vacío y la desesperanza que ya una vez sufrió, frente a cifras que en forma paulatina van a seguir marcando resultados adversos a los que detectamos en nuestro caminar.
La terquedad no es la mejor consejera, a menos que se desee hacer el juego a alguien.
Sería lamentable si por remota coincidencia se repitiera el exabrupto que se dio en las elecciones pasadas cuando varios grupos opositores bien hubieran podido lograr que la democracia se afincara en este país después que el gobierno del Sr. Endara, con todo y sus defectos, levantó desde cero la economía y el crédito con las transnacionales entre otros.
Observamos con cierta preocupación que un número significativo de jóvenes, como no tuvo la vivencia del descalabro de una dictadura, aún cuando se les oriente en función de historia, no es consciente de ello, y por tanto, no disciernen claramente respecto al grado de incidencia negativa que la misma ha ejercido sobre nuestra vida política con su secuela de violaciones a los derechos humanos.
Como bien acotamos en un artículo anterior, la misma historia nos enrostrará nuestro actuar si en el momento oportuno que es ahora, pensamos primero en función de partido o de persona y no de Patria. Aún estamos a tiempo para reflexionar y encauzar nuestros pasos; por eso hoy volvemos a hacer un llamado respetuoso a todos los que consciente o inconscientemente forman la Tercera Fuerza, de manera que acojan el llamado que una vez más les hace Sra. Mireya. Dialoguemos abiertamente para determinar en conjunto tareas a realizar que nos permitan ganar con largo margen y en buena lid las elecciones de mayo, y poder así reestructurar este país con miras al bien común. Es obligatorio que se tenga en cuenta la confianza que la mayoría, desafortunadamente aún dividida, ha puesto en cada candidato de oposición, pero con marcada e indiscutible ventaja para la Sra. Moscoso, de manera que ello abona el camino a la Unidad.
No quisiéramos pensar ni un momento que en la mayoría de panameños que conformamos la oposición se pueda hacer realidad aquel dicho que reza, "el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces", ni que el derrotismo nos inundará el espíritu frente al empecinamiento de quienes no aprendemos a ser políticos en el sentido cabal de la palabra. Unámonos para que este pueblo fortalezca su confianza en nosotros; unámonos y miremos con hidalguía los retos del próximo milenio; unámonos y recibamos el Canal con entereza y responsabilidad, en nombre de todos aquellos patriotas que dieron su vida por la soberanía plena en nuestro territorio.
Si bien es cierto que nuestras encuestas son de carne y hueso como en efecto nos percatamos en nuestros diarios encuentros con el pueblo, también es cierto que debemos contar con un margen significativo que nos reguarde de cualquier situación inesperada que pueda surgir a última hora aquel venturoso día. Para ello debemos contar con una acción preventiva que libre a este pueblo, quiérase o no, en oposición mayoritaria al régimen actual, del vacío y la desesperanza que ya una vez sufrió, frente a cifras que en forma paulatina van a seguir marcando resultados adversos a los que detectamos en nuestro caminar.
La terquedad no es la mejor consejera, a menos que se desee hacer el juego a alguien.
Sería lamentable si por remota coincidencia se repitiera el exabrupto que se dio en las elecciones pasadas cuando varios grupos opositores bien hubieran podido lograr que la democracia se afincara en este país después que el gobierno del Sr. Endara, con todo y sus defectos, levantó desde cero la economía y el crédito con las transnacionales entre otros.
Observamos con cierta preocupación que un número significativo de jóvenes, como no tuvo la vivencia del descalabro de una dictadura, aún cuando se les oriente en función de historia, no es consciente de ello, y por tanto, no disciernen claramente respecto al grado de incidencia negativa que la misma ha ejercido sobre nuestra vida política con su secuela de violaciones a los derechos humanos.
Como bien acotamos en un artículo anterior, la misma historia nos enrostrará nuestro actuar si en el momento oportuno que es ahora, pensamos primero en función de partido o de persona y no de Patria. Aún estamos a tiempo para reflexionar y encauzar nuestros pasos; por eso hoy volvemos a hacer un llamado respetuoso a todos los que consciente o inconscientemente forman la Tercera Fuerza, de manera que acojan el llamado que una vez más les hace Sra. Mireya. Dialoguemos abiertamente para determinar en conjunto tareas a realizar que nos permitan ganar con largo margen y en buena lid las elecciones de mayo, y poder así reestructurar este país con miras al bien común. Es obligatorio que se tenga en cuenta la confianza que la mayoría, desafortunadamente aún dividida, ha puesto en cada candidato de oposición, pero con marcada e indiscutible ventaja para la Sra. Moscoso, de manera que ello abona el camino a la Unidad.
No quisiéramos pensar ni un momento que en la mayoría de panameños que conformamos la oposición se pueda hacer realidad aquel dicho que reza, "el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces", ni que el derrotismo nos inundará el espíritu frente al empecinamiento de quienes no aprendemos a ser políticos en el sentido cabal de la palabra. Unámonos para que este pueblo fortalezca su confianza en nosotros; unámonos y miremos con hidalguía los retos del próximo milenio; unámonos y recibamos el Canal con entereza y responsabilidad, en nombre de todos aquellos patriotas que dieron su vida por la soberanía plena en nuestro territorio.