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Asombro


Siguiendo por televisión el Clásico Mundial de Béisbol, donde participaron de nuestra América Latina las grandes potencias de ese deporte con sus mejores representantes, y en donde nuestros compatriotas hicieron una modesta presentación, aunque quedó claro que participamos, me asaltó el asombro al ver cómo ha progresado Asia Oriental en un deporte hasta ahora asumido como de cuño occidental caribeño. Resultaron campeones practicando un deporte que tiene su oriundez en los Estados Unidos y que ha progresado en los países donde ha habido presencia norteamericana, menos en Filipinas y en las Islas del Pacífico.

Hablé de asombro contagiado por la expresión de un comentarista deportivo que, en una aparte del juego, también estaba asombrado de la disciplina de los participantes y, sobre todo, de la limpieza física en que tenían en el sitio o cueva de los equipos, donde según él (el comentarista) “no encontró ni un vasito de plástico usado regado en el piso”.

Tal comentario se quedó allí, pero me contagió a mí con el asombro, ya que es para asombrarse. De suyo asombro es sinónimo de asustar y espantar. También tiene una aceptación positiva, en el sentido de admirar, quedarse estupefacto.

Tratándose de algo trivial como es el deporte en la visión total de la vida, y por experiencia ya de años, de haber visto el comportamiento del ser humano en estos niveles, exigirle limpieza es casi equivalente al famoso ensillar un gallote. Demandar disciplina, aunque se supone básico en la práctica del deporte, somos testigos de que la misma es la llave del triunfo; y que la indisciplina, normalmente, es algo que hay que esperar, por aquello que decimos que somos humanos. Sin embargo, ahí está el asombro. Según los comentaristas, no sé si exhaustivamente informados, la disciplina y los hábitos de limpieza de los deportistas orientales dejó claro que lo que parece imposible entre nosotros sí es posible entre ellos; y nos dejan un ejemplo, amén de la suprema calidad de sus destrezas, en un deporte que probablemente vienen practicando mucho menos tiempo que nosotros.

Algo nos están diciendo estas experiencias para nuestra reflexión sobre cómo hemos de superarnos. No deja de ser triste la situación del otro deportista estrella que juega en Europa y que, por razones inéditas, luego de ser requerido puesto que es extraordinario en su actuación, ahora rehusa volver al sitio donde fue contratado. Se pueden dar muchas explicaciones, pero el hecho sigue siendo insólito.

La Cuaresma es tiempo de revisión personal y colectiva de nuestros quehaceres para proponer una superación.

101 años de Panamá América

 
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