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Asombro y espanto


En nuestro editorial del domingo 14 de junio comentábamos la noticia de un cabo de la Policía que en Darién sustrajo unos fusiles AK-47 de la institución para vendérselos a un "tumbador" o narcotraficante. Pedíamos para él un riguroso castigo tras haber violado el juramento a Dios de proteger la vida, honra y bienes de sus conciudadanos, haber traicionado a la patria y expuesto a sus propios compañeros a morir en manos del comprador con uno de esos fusiles si se hubiera ofrecido un acto de persecución con él.

Para nuestro asombro y espanto, al día siguiente, lunes 15, apareció la noticia que más de 20 policías han sido detenidos bajo acusaciones de violación carnal, secuestros, extorsión y, el último, intento de envenenamiento de sus propios colegas, custodios de un detenido a quien deseaba uno de ellos facilitarle la fuga.

Este horroroso cuadro amerita que, tal cual recomendábamos en nuestro editorial del domingo, nuestras autoridades hagan publicar sus nombres con sus respectivas cédulas, la pena a que hayan sido condenados y lugar asignado para purgarla, y de ser posible, imponerles trabajos forzados, que es lo que merecen estos malvados facinerosos.

Estamos seguros de que cada uno de ellos fue celosamente considerado al presentarse como aspirante a ingresar a la Policía Nacional, pero nadie es adivino para saber que bajo la apariencia de una mansa oveja, se oculta una pérfida serpiente o un feroz y sanguinario tigre.

101 años de Panamá América

 
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