Asqueroso contra la libre expresión
Aunque ahora se desistiera la medida contra "El Siglo", ya el daño está hecho. El uso de una norma (art. 386 del Código Judicial) que permite prescindir del juicio para encarcelar, hace que por primera vez, bajo el gobierno de Mireya, una autoridad utilice una disposición como las repudiadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que rechazó las leyes de "desacato", gracias a que un funcionario judicial "asqueroso", arremetió contra un periodista.
Antes de que se me quiera encarcelar también, paso a explicar a quién me refiero como funcionario judicial "asqueroso". Este fue el adjetivo usado por un afamado periodista argentino en el umbral de ser demandado bajo una disposición penal que contenía la figura del "desacato". Se le amenazó con un mes de cárcel. El periodista no se arredró y llevó el caso a los escenarios internacionales, donde al final y después de un largo proceso, se terminó con la derogación de la ley de desacato en cuestión.
El asunto fue así. Horacio Verbistky, conocido periodista argentino, escribió que tal ministro de la Corte Suprema era un "asqueroso", lo que le valió la aplicación de una norma de "desacato". El periodista llevó el caso a la CIDH, donde explicó sus alegatos. Verbistky arguyó que el ministro acusador había dicho en una entrevista, que un proyecto de reforma "le dio asco". El diccionario -citó el periodista en defensa de su decisión de llamarlo asqueroso muestra que una de las acepciones de "asqueroso" es "que tiene asco", por lo tanto, el ministro es un "asqueroso".
El asunto terminó con un arreglo amistoso mediado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre el demandante (que puso como condición en el arreglo, que se derogara la ley de desacato) y el gobierno argentino, que finalmente accedió derogar la norma de "desacato", y decidió que la sentencia dictada contra el periodista Verbitsky fuera cancelada en todos sus efectos. En Panamá todavía tenemos, no menos de seis leyes que caen en la categoría de "desacato".
Con Sossa, no es la primera vez que se amaga el uso de la norma de desacato en Panamá, pero sí es la primera vez que se hace bajo el gobierno de la presidenta que derogó parte de la Ley 11 (que da asco), y creo que eso va a atraer nuevamente la mirada de los organismos que protegen la libertad de expresión en el mundo. Es cierto que Mireya dijo estar en desacuerdo con la orden de arresto emitida por el procurador, por lo tanto se me ocurre lo siguiente: Si se hace efectiva la norma de arresto, se está ofendiendo la directriz de la presidenta de respetar la libertad de expresión. Bueno, la presidenta también tiene una ley de desacato. El artículo 307 del Código Penal dice que "el que ofenda o ultraje públicamente al Presidente de la República
Antes de que se me quiera encarcelar también, paso a explicar a quién me refiero como funcionario judicial "asqueroso". Este fue el adjetivo usado por un afamado periodista argentino en el umbral de ser demandado bajo una disposición penal que contenía la figura del "desacato". Se le amenazó con un mes de cárcel. El periodista no se arredró y llevó el caso a los escenarios internacionales, donde al final y después de un largo proceso, se terminó con la derogación de la ley de desacato en cuestión.
El asunto fue así. Horacio Verbistky, conocido periodista argentino, escribió que tal ministro de la Corte Suprema era un "asqueroso", lo que le valió la aplicación de una norma de "desacato". El periodista llevó el caso a la CIDH, donde explicó sus alegatos. Verbistky arguyó que el ministro acusador había dicho en una entrevista, que un proyecto de reforma "le dio asco". El diccionario -citó el periodista en defensa de su decisión de llamarlo asqueroso muestra que una de las acepciones de "asqueroso" es "que tiene asco", por lo tanto, el ministro es un "asqueroso".
El asunto terminó con un arreglo amistoso mediado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre el demandante (que puso como condición en el arreglo, que se derogara la ley de desacato) y el gobierno argentino, que finalmente accedió derogar la norma de "desacato", y decidió que la sentencia dictada contra el periodista Verbitsky fuera cancelada en todos sus efectos. En Panamá todavía tenemos, no menos de seis leyes que caen en la categoría de "desacato".
Con Sossa, no es la primera vez que se amaga el uso de la norma de desacato en Panamá, pero sí es la primera vez que se hace bajo el gobierno de la presidenta que derogó parte de la Ley 11 (que da asco), y creo que eso va a atraer nuevamente la mirada de los organismos que protegen la libertad de expresión en el mundo. Es cierto que Mireya dijo estar en desacuerdo con la orden de arresto emitida por el procurador, por lo tanto se me ocurre lo siguiente: Si se hace efectiva la norma de arresto, se está ofendiendo la directriz de la presidenta de respetar la libertad de expresión. Bueno, la presidenta también tiene una ley de desacato. El artículo 307 del Código Penal dice que "el que ofenda o ultraje públicamente al Presidente de la República