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Atención Endara y José Miguel


"Es mas fácil evitar que cierta clase de hombres asciendan al poder, que luego impedir que abusen de el ". (Madam Roland)
Hace pocos años ocurrió en Panamá algo desmoralizante que nos acreditó mala imagen a nivel internacional, y el malestar de haber hecho el ridículo ante nosotros mismos cuando, luego de 21 años de homicida y cleptómana dictadura, se efectuaron las primeras elecciones libres y democráticas; pero socavadas de argucias, mala fe, engaños y dualidades perversamente hilvanadas. Todo esto con la evidente intención de dividir el voto civilista, haciendo factible que, aún con menos de un tercio de los votos, ganara uno de los candidatos de la dictadura.
Situación similar no se ha dado jamás en ningún país del mundo, y menos en la primera elección posterior al final de una dictadura. El beneficiado debió ser el más sorprendido de estos resultados que no se debieron haber dado nunca desde el punto de vista político, histórico ético, y de haber existido en Panamá sensibilidad, calidad humana, memoria colectiva y sanción penal y social.
Hoy día se están dando situaciones en el plano político y electoral similares a las que se dieron en 1994. Incluso, hay personajes escenificando sus mismas actuaciones y otros proyectando nuevas imágenes en ensayos de nuevos papeles, algunos repugnantemente contradictorios con su "pasado popular político".
Lo preocupante es que, de toda esta amalgama, se repita el espiral de la historia del "94, y el mundo vuelva a reírse y sentir lástima de nosotros al ver que ni siquiera nos hemos podido liberar de estos nefastos sujetos agrupados como partido político, quienes están tratando de vendernos la idea de que la imposición del "72, mal llamada Constitución, amerita que la preservemos ya que, según los amanuenses de la dictadura, las constituciones no cambian la mentalidad de la gente. En eso estamos de acuerdo, por eso las grandes mayorías en Panamá siguen siendo civilistas y decentes.
Por su parte, ya los lobos empiezan a asomar las orejas y, descaradamente, declaran que les gustaría poder nombrar como jefe de la Policía a uno de "carrera". Que Dios nos proteja .
Qué opinaría el mundo de nuestros hermanos nicaragüenses y dominicanos, si a estas alturas estuviesen empantanados "analizando las fórmulas" que sus dictadores: Somoza y Trujillo, redactaron en sus respectivas "constituciones", a efectos de enmarañar los métodos para salir de ellas. A qué conclusiones llegaría la opinión pública mundial y con cuáles epítetos nos describirían si, como agravante al ejemplo esbozado, constataran que en nuestro caso ya han transcurrido trece largos años de estar proponiendo, divagando y redondeando mesas cuadradas en torno al mamotreto del "72. Eso mismo que está usted pensando, es lo que el mundo piensa de nosotros.
Las mujeres y hombres civilistas y democráticos, debemos exigir a nuestros líderes que actúen con inteligencia política y sentido de unidad y no olviden que en el "94 nuestros adversarios, a más de dividirnos, nos envolvieron en un falso triunfalismo, acompasado por "encuestas" que más bien fueron cuentas de un rosario de adulteraciones y mentiras.
No hay que olvidar que estamos en desventaja en cuanto al "juega vivo", a la trampa y el delito, ya que nosotros no somos capaces de robar urnas, alterar actas, construir puentes virtuales como el Van Dam, extraer cobre también virtualmente como el de Cerro Colorado; llamar al inevitable Jimmy Carter para que venga a refrendar otro fraude o a explicarnos que lo que el entreguista tratado de neutralidad a perpetuidad (que algún día habrá que abrogar) dice, no es lo que dice, sino al revés. Igualmente, somos incapaces de torturar y matar, ni de encubrir esos delitos.
Reiterando algunos de los aspectos nefastos que se derivan de la mentada Constitución, tenemos: el aumento (sin límites previstos) de la cantidad de legisladores en proporción a la población, que cada legislador tenga dos suplentes, no permite la segunda vuelta electoral, establece una criticable fórmula de elegir a los magistrados de la Corte Suprema, obliga a la ciudadanía a financiar los partidos políticos asignándoles fondos del presupuesto estatal, establece cómodas prescripciones para ladrones y criminales, así como múltiples detalles adicionales que inciden en la vida cotidiana y política que nos perjudican a todos. Los que se opongan a una unión de las fuerzas civilistas, ya sabemos por experiencia en beneficio de quiénes están saboteando.

101 años de Panamá América

 
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