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Atracción al delito


Para bajar los niveles de delincuencia, tenemos que contar con tres recursos: humanos, económicos y jurídicos, pero sobre todo hay que tener una buena estrategia.

Lo primero que tenemos que hacer es educar a las personas para que no vean al delito como algo atractivo y se abstengan de delinquir.

El Estado tiene que hacer una campaña de prevención escrita, oral, radial y televisada, para que las personas sepan cuáles son los delitos, cómo se cometen y qué penas se les pueden aplicar, si llegan a cometerlos, porque desgraciadamente en el país hay personas tan ignorantes que actúan sin conocer la magnitud de sus actos y sus consecuencias. Esta realidad se refleja por la alta incidencia de casos relacionados con el abuso sexual.

Se debe confeccionar un documento público que contenga un cuadro que describa todas las violaciones a las leyes y que al lado aparezcan las cantidades de días meses y años que pueden pasar en la cárcel los que cometan alguna fechoría.

Para complementar la educación, tenemos que hacer apología de la libertad, tratando que las personas la vean como algo indispensable para una existencia digna y que sin ésta, la vida no tiene sentido, que debemos cuidarla y no perderla por nada del mundo.

Los diputados tienen que crear leyes tendientes a incrementar las penas, porque a parte de los delitos comunes, vemos muchos casos de corrupción de funcionarios que custodian dinero, o delincuentes que piensan que si la condena es corta vale la pena delinquir y estar encerrado unos pocos años, porque cuando salgan de allí van a disfrutar de una buena fortuna, producto del pago de algún soborno jugoso o de sustracción de dinero. Deben crear también leyes que flexibilicen la tenencia de armas de fuego por parte de los ciudadanos decentes, liberándolos de toda responsabilidad penal al momento de usarlas para defender su vida, la de sus familiares y sus bienes. En este momento como están las leyes establecidas, nadie se atreve a comprar, ni a usar un arma, para defenderse. Ello podría ser de gran ayuda para bajar los niveles de delincuencia.

Debemos evitar, por todos los medios, involucrarnos en una acción delictiva, aunque al día siguiente podamos probar nuestra inocencia; pero siempre va a quedar la duda, de manera que no debemos perder la fama, porque cuando a una persona le quitan la fama, no se la vuelven a poner.

101 años de Panamá América

 
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