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Atravesando el mar


La gran proeza de Colón fue atravesar el mar Atlántico con unos barcos no preparados para tan largo viaje y en las condiciones más adversas: tormentas, mar agitado y hasta turbulento, días sin viento, sin movimiento, enfermedades en los marineros, hambre, preocupación y descontento en la tripulación, y, en el fondo, sin saber en verdad a dónde iban. 

Él tampoco pensaba descubrir un nuevo continente, sino encontrar una ruta más corta para llegar a las Indias y crear un nuevo trayecto seguro para fortalecer el negocio marítimo.

Siendo un gran cartógrafo y con la idea de que la tierra era redonda, calculó viajar unas 2800 millas y llegar al Japón, pero llegó a las Antillas.

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La tierra era más grande que la que él calculó.

Tardó dos meses y nueve días para lograr eso.  

Pero tenía la seguridad de que algo encontraría y perseveró en su idea, no solo cuando presentó el proyecto a los reyes católicos, y aún antes, sino en medio del mar, con esas largas noches y esos días de gran sol o lluvia, con la incertidumbre reinante. 

No solo luchar contra las inclemencias del tiempo y todos los inconvenientes técnicos de tan largo viaje, sino mantener a la tripulación cohesionada, tranquila, y dispuesta a continuar el viaje. 

Realmente era un gran líder.

Y al final se encontró con un nuevo mundo.

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Pues eso debe constituir un ejemplo claro para nuestra vida. 

1. Tener un gran ideal o sueño, estando convencido de que vale la pena luchar por él.

2. Desear intensamente se haga realidad.

3. Ser fiel a esa visión y ampliarla y enriquecerla con todos los detalles posibles.

4. Buscar los medios para realizar ese sueño, sabiendo que mientras más grande sea, más se necesitará luchar; y al encontrar los recursos, administrarlos bien, y prepararse para todos los obstáculos que vengan.

5.  Estar dispuesto a sacrificar lo que sea para que se consiga el objetivo.

6.  Entusiasmar a otros a buscar la realización de esa visión.

7. Perseverar y comprender que no todo saldrá como lo esperado, sino que en el camino se añadirán y se quitarán elementos, y que lo más importante es luchar por conseguir las metas, sabiendo que los resultados últimos dependerán de algunos factores que se escapen a nuestro control. 

¿Usted tiene metas claras, realmente nobles?

¿Se atrevería a atravesar el mar de los obstáculos, dejar atrás cosas buenas por algo mucho mejor y luchar contra viento y marea para conseguir sus metas?

¿Estaría dispuesto a fracasar, levantarse, seguir luchando?

Anímese, hágalo, vale la pena, siempre confiando en Dios, con quien todo es posible.

Se sentirá bien aunque no consiga todo lo propuesto. 


Monseñor

101 años de Panamá América

 
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