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Atrévete a incursionar en política


Siempre pienso en el significado que puedo darle a la vida, o que pueda darle a lo que la vida me ha dado. Pienso también a dónde puede llegarse para preguntarse ¿dónde estoy? Pienso en la forma de alcanzar lo que se desea para preguntarse ¿Quién soy y cómo he llegado aquí?
La vida es una carrera de obstáculos; llena, llenísima de obstáculos, sobre todo a medida que avanzan los años. Sin embargo, aquí viene la fortaleza, la madurez, la inteligencia, la astucia, y todo lo que quieran de cada uno. Sobre todo, viene la fuerza interna por vencer esos obstáculos, que son parte de la vida.
El campo político, que es parte del devenir diario de quienes se introducen en él, es uno de los más duros. Existe dentro del mismo un canibalismo indescriptible; no hay respeto por la dignidad de los demás y, valiéndose de esto, está permitido meter todas las zancadillas a los otros para tumbarlos, sin asco, sin el menor remordimiento, con tal de seguir tú adelante. Aquí si que podemos usar aquella frase de "se traga un muerto y no eructa ni el cajón".
Sin embargo, tengo que reconocer que es apasionante la política, y que quien se introduce en ella, la vive y la siente profundamente.
Ustedes se preguntarán a qué viene esta descripción del campo político, ya que soy política y lo he sido desde los nueve años de edad (como ya lo he dicho). Lo que tengo que preguntarme ¿he sido buena política? Y serlo encierra una diversidad de situaciones, no sólo en el conocimiento teórico del tema, sino también en cuanto alcanzar y llegar a donde se quiere; conquistar un liderazgo, conservarlo y manejarlo, y sobre todo, llevarse en los cachos cuanto se plante por delante, sin eructar ni el cajón. Podría decir que he sido buena y mala política; pero prefiero no entrar en detalles.
He escuchado a infinidad de personas en Panamá decir que no quieren saber de política; hablar despectivamente de la política y de los políticos. Es que ese campo ha sido minado por toda clase de gente: unos sin escrúpulos, otros sin dignidad; unos sin valores éticos y morales, otros decentes.
Pero, ¿por qué los que se consideran decentes no incursionan en política? Ya que ellos consideran que los políticos actualmente somos sucios, vengan a suplantarnos y a adecentarla. Los partidos políticos son el lugar para llegar al poder, para gobernar un país. Claro que un partido te levanta o te destruye; te hace líder permitiéndote usar tu liderazgo, o te ignora acabando con tus ambiciones. Las circunstancias que influyen en esto también son variada; a veces dependen de uno, otras veces depende de quienes dirigen; otras dependen de qué clase caciquista controla el partido; otras depende de la mediocridad que lo dirige. Podrás trabajar duro sin surgir. Pero, hay que seguir adelante. Recordemos que es característica de la humanidad sentirse superior a los demás, con o sin razón. A esta mediocridad es a la que me refiero.
¿Por qué no participa más gente decente, más gente preparada y capaz? ¿Por qué tener la oportunidad y no aprovecharla? ¿Por qué abstenerse pero criticar de afuera? Entren, participen de verdad, conozcan los intrínculis para que tengan autoridad moral para hablar porque en lo que hace un partido va el esfuerzo de muchos. Si quieren adecentar la política tienen que hacerlo desde dentro y no con retóricas que no llevan a nada positivo porque, ni la arreglas de adentro ni lo haces de afuera. ¡Atrévete!

101 años de Panamá América

 
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