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Aumenta malaria por movimiento migratorio


Si bien la malaria en Panamá no es un peligro para la población, las estadísticas de los últimos cinco años muestran un aumento o cambio que ha llevado a las autoridades a tomar medidas curativas y preventivas.
De acuerdo con el jefe de Malaria del Ministerio de Salud (MINSA), Carlos Victoria, en el país el problema esta focalizado en áreas como Bocas del Toro, la región indígena Ngöbe Buglé, Kuna Yala, Darién y el sector del Bayano. En el resto del país los casos que se detectan proceden de estas áreas.
Por los movimientos de población en áreas fronterizas con Colombia y Costa Rica es difícil mantener las localidades vecinas libres de malaria. El problema es mayor en Darién, provincia afectada por el conflicto que vive el país vecino, que produce incursiones a localidades colindantes, lo que impide la toma de medidas oportunas.
Las barreras culturales en las áreas indígenas impiden en algunos casos la toma de muestra de sangre, tratamientos antimaláricos y los rociados residuales intra-domiciliares. También es importante señalar la situación de Bocas del Toro, donde ocurren constantes movimientos de población desde y hacia Costa Rica, motivados por la producción de banano y café, fenómeno que afecta las regiones de salud libres de esta enfermedad.
La persistente presencia del Plasmodium vivax en localidades montañosas de difícil acceso y con poblaciones indígenas que por sus costumbres y tipo de vivienda están más expuestas al parásito constituye otro problema no sólo en cuanto a la morbilidad (enfermedad) sino también en relación con la aplicación de las medidas recomendadas. Además de la situación anterior, falta lograr un acuerdo que unifique el tratamiento en los países afectados, una mayor asignación presupuestaria e incrementar en algunas áreas las coberturas de los servicios de salud.
Carlos Victoria señala que hasta el 1 de marzo de este año se tienen acumulados 445 casos, los que comparados con los 483 registrados en el 2002 muestran una disminución de un 7.9% (unos 38 casos menos), lo que representa un avance significativo, señala el funcionario.
Hasta el pasado 1 de marzo se habían examinado 28 mil 534 muestras de sangre en el país, detectándose que 341 de los casos eran de la especie Plasmodium vivax y 144 de Plasmodium falciparum, que ha aumentado por el movimiento migratorio en la frontera con Colombia.
Todo ello debido al movimiento de habitantes indígenas hacía el vecino país, lo que constituye una de las principales causas de la constante aparición de casos de malaria en este sector. El funcionario indicó que se han redoblado esfuerzos para mantener el control en las áreas de mayor riesgo.
En el mundo existen 4 clases de parásitos: Plasmodium vivax, Plasmodium falciparum, Plasmodium ovale y Plasmodium malariae. De estas cuatro especies sólo las dos últimas existen por razones biológicas, especificó el jefe de malaria del MINSA.
El principal mosquito transmisor de la malaria en el país es el Anópheles alvimanus y su principal hábitat son las áreas costeras con luz solar, vegetación y agua dulce, además de lagunas, charcos y lagos de agua limpia, lugar donde se producen las condiciones ideales para su existencia. Explica Victoria que a diferencia del mosquito aedes aegypti, transmisor del dengue, las cantidades de agua para su reproducción son mínimas, como sería el caso de los platillos de gaseosas.
La malaria es una enfermedad infecciosa, transmisible y parasitaria producida por un plasmodium (ser unicelular) que se cura con medicamentos antimaláricos entre los que se encuentran cloroquinas, primaquinas y sulfas, entre los más comunes.
Los enfermos presentan entre los principales síntomas, fiebre y escalofrío. Como manifestaciones secundarias los enfermos sufren de vómito, cefalea (dolor de cabeza), sudoración copiosa y como consecuencia de la enfermedad, anemia y, finalmente, la muerte.
En el período 1995­1999 se observó el menor número de casos; entre 1997 y 1998 hubo un incremento y este aumento se mantuvo en 1999. Durante el período 1990-2000 se produjo un acumulativo de 7,975 personas afectadas, lo que representó un promedio anual de 725 casos.
Por el Plasmodium vivax hubo un 95.0%; este porcentaje disminuyó en 1997 y 1998, pero se incrementó la especie Plasmodium falciparum durante esos años.
Bajo riesgo (-1): Hay vigilancia epidemiológica a través de los centros de salud mediante búsqueda pasiva. En esta categoría están las regiones de salud de Herrera, Los Santos, Veraguas, Coclé, Panamá Oeste, Área Metropolitana, San Miguelito y Chiriquí. Mediano riesgo (1-10): La vigilancia se realiza mediante la toma de muestra de sangre en los centros de salud.
Las áreas endémicas en esta categoría incluyen las regiones de salud de Bocas del Toro, Darién, Panamá Este, la Comarca de Kuna Yala y el distrito de Barú, en Chiriquí. Alto riesgo (+10): No hay áreas clasificadas en esta categoría.

101 años de Panamá América

 
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