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Aumento de pena y pena a menores


Estamos de acuerdo con quienes sostienen que el aumento de penas no resuelve el problema de la delincuencia. El delito no desaparecerá jamás en el mundo. No obstante, el aumento contribuirá, en mucho, a disminuirlo.
Si hay un bandolero, por ejemplo, tras llevar a cabo un asalto lo condenan a tres años de cárcel, vencido el tiempo señalado, lo pondrán en libertad. Lo más probable es que vuelva a las andadas y a delinquir nuevamente; en cambio, si en vez de tres lo encierran por diez años, dado el peligro que permanentemente él representa, se habrá hecho un gran servicio a nuestra comunidad debido a la inseguridad que hoy en día existe por el alarmante aumento de toda clase de delitos. Los que están contra el aumento de pena, están, en definitiva, muy equivocados. Podríamos debatir sobre el particular con cualquiera que lo desee.
En cuanto a las penas contra los menores delincuentes, no hay duda de que urge establecerlas.
La exagerada tendencia moderna a "protegerlos" no ha hecho más que restarle autoridad a sus padres. esta protección se ha constituido en fábrica de menores delincuentes que hurtan, roban, violan, asaltan y matan. Por ello se hace indispensable y urgente una revisión de la ley que tanto daño está causando. Hay que aliviar a la sociedad del peligro que muchos menores de edad representan, cuyos delitos van en aumento y quedan impunes. Eso acrecienta su audacia y su crueldad, porque de éstos de que hay los hay.
Resulta doloroso pensar que algunos hombres y mujeres ilustres en el campo del derecho penal, spicólogos y sociólogos se aferren en seguir apoyando y sosteniendo una política tan errónea y disparatada como lo es esta protección a los menores por la forma como se está haciendo.
El miércoles de la semana pasada, al finalizar la tarde, nos enteramos a través de la radio y la televisión, de que un menor de 13 años de edad, disparó contra uno de diez, hiriéndolo. Pudo haberlo matado. Otro menor de 11 años, revólver en mano y cargado con municiones, ¡horror y espanto!, asaltó a un taxista. Si estos dos menores y agresores hubieran estado laborando en un supermercado como empacadores no andarían con armnas por las calles, pero la ley no les permite trabajar. ¿Qué esperamos con esta tan acentuada "protección" a los menores y desprotección a la comunidad?

101 años de Panamá América

 
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