Aumento del turismo en Panamá
Las cifras oficiales que indican la llegada de turistas a Panamá, muestra el aumento que permite sentirnos orgullosos del país que tenemos. Sin embargo, y no quiero ser pesimista, nos falta mucha infraestructura para atender a esos turistas. Hace unas noches estuve en un restaurante y la atención de los meseros dejó tanto que desear, que provoca no regresar. Pedí un trago y ni siquiera pusieron una servilleta debajo del mismo, tuvimos que solicitarla; cuando necesitábamos algo ellos miraban para otro lado sin el menor deseo de atenderte. Si un extranjero llega a algún lugar turístico y encuentra pocos empleados que hablen inglés, gracias a la genial idea de eliminarlo de las escuelas, ¿Cómo se siente?
Si toman un taxi por la calle, les quieren cobrar demasiado y los turistas no son tontos. En pocos hoteles la gente es amable y en todas partes tratan de estafarlos. Nuestra cultura debe mejorarse para lograr una buena atención a quienes vienen a visitarnos. Últimamente veo en publicaciones extranjeras, que Panamá es el numero 1 para visitar; pues hagamos algo para mejorar la atención que brindamos. Llegamos a un almacén y los empleados no tienen la cortesía para atendernos y lo peor, pareciera que no les importa si compramos o no.
Ellos no tienen la cultura de pensar que si ellos no venden, el negocio quiebra y cierra, por lo tanto, se quedan sin trabajo. Da la impresión de que le hacen un favor al cliente que es quien deja el dinero allí.
Pienso si es necesario o indispensable que en cada negocio se capacite a esos empleados para brindar una mejor atención al cliente. Pienso si es necesario que los dirigentes sindicales enseñen a sus asociados que no siempre tienen la razón y que su obligación es cumplir con su trabajo y no pensar que todo se lo merecen. En eso deben estar esos dirigentes permanentes en los sindicatos. Deben enseñarles que ellos son parte del negocio para el cual trabajan y que, de la atención que presten, del comportamiento que tengan, depende su subsistencia.
El país es un todo formado por partes y cada ciudadano es parte del mismo. Con el granito de arena que cada uno ponga, armaremos el edificio que se llama economía, necesaria para vivir mejor. Estoy convencida de que debe existir una sincronía entre empleados y empleadores y no una confrontación. Por años hemos visto la idea de que ambos son enemigos porque así lo enseñaron durante la dictadura. Los dirigentes sindicales, el gobierno, los empresarios están obligados a cambiar esa política por la de que somos parte de un todo para el bien del país.
Médico.