Aumento o empleo
Estamos a punto de firmar un tratado de libre comercio con El Salvador lo que significa que nuestras industrias tendrán que competir de igual a igual con las del vecino país, si quieren subsistir de ahora en adelante. Esto significa que los productos elaborados en Panamá deberán fabricarse con costos iguales o menores a los producidos en El Salvador porque de otra manera sería mejor para los consumidores adquirir el artículo importado en lugar del local, teniendo en cuenta que su precio de venta sería más bajo.
Ahora bien, uno de los principales costos asociados al precio final del producto es la mano de obra dedicada en su elaboración, que varía para diferentes artículos pero que de cualquier forma representa casi siempre un importante porcentaje del costo total de producción. Por esta razón muchas empresas, principalmente del sector industrial y en épocas de crisis económica, buscan países que tengan mano de obra barata para instalar sus fábricas.
Siendo estas las reglas de juego que van a regir con El Salvador después de firmado el tratado de libre comercio, la pregunta que debemos hacernos es de que manera podremos competir si el salario mínimo en el hermano país centroamericano es la mitad del que actualmente se paga en Panamá. Evidentemente tenemos una desventaja comparativa que provocará en muchos casos el cierre de empresas que antes podían subsistir porque nuestro mercado estaba protegido por altos aranceles de importación.
Esto debe ser uno de los elementos a tener en cuenta cuando se analizan las posibilidades actuales de aumentar el salario mínimo en el seno de la Comisión nombrada para ese fin. Sus miembros deben entender que cualquier aumento en el salario mínimo nos aleja aún más de la posibilidad de exportar nuestros productos ahora a El Salvador y más tarde al resto de los países de la región que tienen salarios mínimos más bajos, cuando se firmen los tratados de libre comercio que están en la agenda gubernamental.
La decisión que debe tomar el Gobierno Nacional con relación a este tema y ante el alto nivel de desempleo que tenemos en este momento, supone definir qué conviene más al interés nacional: Si mejorar la condición económica de los que gozan de un empleo o evitar que lo pierdan los que hoy lo poseen.
Más panameños o panameñas desempleados o más ingresos para los que hoy tienen un empleo. Esa es la cuestión.
Entre los aducidos los hay que presentan, modos de ser, conductas y actitudes de desamparo, por tener bases carentes de solidez, que los apuntalen. No pocos desarrollan sintomatologías análogas como las que emergen en los gobernados. Algunos desarrollan conductas hetero y autoagresivas. Hay quienes desintegran aquellos vínculos comunitarios y de solidaridad. Otros adoptan conductas de repliegue, como forma de autoprotegerse. Aparecen quienes refuerzan su egocentrismo. También los hay que se conducen con menos altruismo. Un gran número muestra conductas desorganizadas, regresivas, llegando a niveles primarios para subsistir. También los hay que dan muestra inequívoca de que relajan sus juicios de valor y culturales.
La perspectiva interpretativa y de análisis, en que me apoyo, es indiciaria que este fenómeno social, " el attachment " (paradigma vincular), necesita ser reconstruido, en aras de nuestra seguridad. Este paso es impostergable y urgente. Fundamento este pensamiento, apuntalado por el método lingüístico conductual, basándome en el hecho de observar que nuestras instituciones sociales, han caído en el mayor descrédito, nunca antes consignadas en la historia de nuestra nacionalidad. La estimativa emergente de la situación, me conduce a pensar que estamos en el comienzo de un proceso de amenaza de nuestra supervivencia. De alerta.
No deseo y de manera arriesgada considerar, que quienes habitan este país queremos ser co-constructores en "la disolución de nuestro país", ya sea por una actitud de abuso emocional, por descuido, abandono o negligencia. Es hora de construir entre todos, soluciones y recursos para la intervención, siendo nuestra meta una "nueva historia"
La palabra clonación despierta en algunos fascinación, en otros, temor e inclusive horror. La Organización de Naciones Unidas (ONU) iniciará el próximo año la discusión de un tratado internacional para prohibir la clonación de seres humanos.
Delegaciones de Francia y Alemania ante la ONU lideran la iniciativa, que ya tiene respaldo de más de 50 países, entre ellos Argelia, Bangladesh, Brasil, Canadá, China, Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Jordania, Rusia y Suecia.
Los países donde existe una mayor oposición a la clonación como España y Alemania, lo evidencian con su legislación.
En Alemania es una prueba fehaciente visualizan que la grave amenaza a la dignidad humana que constituye la clonación reproductiva es razón suficiente para procurar un instrumento jurídico obligatorio.
Por ahora los científicos panameños no tienen intenciones de incursionar en esta práctica. Las autoridades de salud no aceptan la clonación de seres humanos ni de ningún tipo y según el ministro Fernando Gracia, es un tema que habrá que analizar en su momento, cuando llegue.
El Dr. Carlos Díaz Urriola, director del Centro Fertility Group Panama, explica que los dueños de laboratorios de fertilidad tienen que recurrir a consultorías extranjeras, para su aprobación, específicamente a la Red Latinoamericana, "pero en Panamá nadie se ha dignado en crear ningún mecanismo para hacer válido los laboratorios".
"Lo que pasa es que los laboratorios se rigen por la calidad ética de los dueños de los laboratorios y de los propios directores de los centros, por los resultados que uno da, los embarazos que uno obtiene y la certificación de los estudios que uno ha realizado y los congresos en que ha participado", enfatizó.
Entonces, ¿todo está en las manos de un médico? "Eticamente nosotros (los especialistas) sabemos quién es quién; quién hace las cosas bien y quién no. Por ejemplo, si llega el Dr. Carlos Moreno - jefe del Centro de Investigación en Reproducción del Hospital Santo Tomás- y quiere abrir su laboratorio, yo sé dónde se estrenó, conozco de dónde viene y eso nadie va a ponerle ninguna objeción".
Díaz Urriola comenta que cuando él empezó a trabajar en esta rama no hubo ningún problema porque obtuvo embarazos y pruebas fehacientes, inclusive el ministro de Salud de ese momento, el Dr. Guillermo Rolla Pimentel, atendió a una conferencia donde él planteaba los primeros casos y lo avaló. "Tengo las cartas, pero no hay un mecanismo, una organización que avale; sólo la credibilidad y el paciente la tiene por los resultados que uno brinda".
Díaz Urriola fue abordado porque además de tener más de 15 años de experiencia en esta especialidad, fue estudiante del Dr. Elkin Lucena. Estudió en el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad (CECOLFES).
Sobre CECOLFES, Díaz Urriola comentó que ha tenido ciertas informaciones de que ha variado en relación a cuando él estudió, con una beca de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ya que era un centro didáctico universitario, pero "en estos momentos no sé en qué está".
En Fertility Group Panama se trabaja en fertilidad in vitro, con manejo y elección de embriones, así como con inyección citoplasmática de espermatozoides en óvulos humanos con fines única y exclusivamente terapéuticos, no de investigación ni clonación, para resolverle el problema a la pareja, y no con investigaciones por embarazo de cerdos ni para hacer experimentos con clonaciones.
Dijo que para incursionar en este campo se necesita una regulación porque las decisiones científicas tienen que ser sometidas a criterio ético de grupo.
Criticó la intención del Dr.Lucena y las catalogó como "puro marketing". Indicó: "...el mercado se le acabó en su país, creo, y encontró aquí a la persona que es semilla fértil para hacer ese tipo de cosas".
El especialista fue presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de la Sección de Infertilidad. Los primeros bebés probetas que trajo al mundo ya van para secundaria.
Ahora bien, uno de los principales costos asociados al precio final del producto es la mano de obra dedicada en su elaboración, que varía para diferentes artículos pero que de cualquier forma representa casi siempre un importante porcentaje del costo total de producción. Por esta razón muchas empresas, principalmente del sector industrial y en épocas de crisis económica, buscan países que tengan mano de obra barata para instalar sus fábricas.
Siendo estas las reglas de juego que van a regir con El Salvador después de firmado el tratado de libre comercio, la pregunta que debemos hacernos es de que manera podremos competir si el salario mínimo en el hermano país centroamericano es la mitad del que actualmente se paga en Panamá. Evidentemente tenemos una desventaja comparativa que provocará en muchos casos el cierre de empresas que antes podían subsistir porque nuestro mercado estaba protegido por altos aranceles de importación.
Esto debe ser uno de los elementos a tener en cuenta cuando se analizan las posibilidades actuales de aumentar el salario mínimo en el seno de la Comisión nombrada para ese fin. Sus miembros deben entender que cualquier aumento en el salario mínimo nos aleja aún más de la posibilidad de exportar nuestros productos ahora a El Salvador y más tarde al resto de los países de la región que tienen salarios mínimos más bajos, cuando se firmen los tratados de libre comercio que están en la agenda gubernamental.
La decisión que debe tomar el Gobierno Nacional con relación a este tema y ante el alto nivel de desempleo que tenemos en este momento, supone definir qué conviene más al interés nacional: Si mejorar la condición económica de los que gozan de un empleo o evitar que lo pierdan los que hoy lo poseen.
Más panameños o panameñas desempleados o más ingresos para los que hoy tienen un empleo. Esa es la cuestión.
Entre los aducidos los hay que presentan, modos de ser, conductas y actitudes de desamparo, por tener bases carentes de solidez, que los apuntalen. No pocos desarrollan sintomatologías análogas como las que emergen en los gobernados. Algunos desarrollan conductas hetero y autoagresivas. Hay quienes desintegran aquellos vínculos comunitarios y de solidaridad. Otros adoptan conductas de repliegue, como forma de autoprotegerse. Aparecen quienes refuerzan su egocentrismo. También los hay que se conducen con menos altruismo. Un gran número muestra conductas desorganizadas, regresivas, llegando a niveles primarios para subsistir. También los hay que dan muestra inequívoca de que relajan sus juicios de valor y culturales.
La perspectiva interpretativa y de análisis, en que me apoyo, es indiciaria que este fenómeno social, " el attachment " (paradigma vincular), necesita ser reconstruido, en aras de nuestra seguridad. Este paso es impostergable y urgente. Fundamento este pensamiento, apuntalado por el método lingüístico conductual, basándome en el hecho de observar que nuestras instituciones sociales, han caído en el mayor descrédito, nunca antes consignadas en la historia de nuestra nacionalidad. La estimativa emergente de la situación, me conduce a pensar que estamos en el comienzo de un proceso de amenaza de nuestra supervivencia. De alerta.
No deseo y de manera arriesgada considerar, que quienes habitan este país queremos ser co-constructores en "la disolución de nuestro país", ya sea por una actitud de abuso emocional, por descuido, abandono o negligencia. Es hora de construir entre todos, soluciones y recursos para la intervención, siendo nuestra meta una "nueva historia"
La palabra clonación despierta en algunos fascinación, en otros, temor e inclusive horror. La Organización de Naciones Unidas (ONU) iniciará el próximo año la discusión de un tratado internacional para prohibir la clonación de seres humanos.
Delegaciones de Francia y Alemania ante la ONU lideran la iniciativa, que ya tiene respaldo de más de 50 países, entre ellos Argelia, Bangladesh, Brasil, Canadá, China, Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Jordania, Rusia y Suecia.
Los países donde existe una mayor oposición a la clonación como España y Alemania, lo evidencian con su legislación.
En Alemania es una prueba fehaciente visualizan que la grave amenaza a la dignidad humana que constituye la clonación reproductiva es razón suficiente para procurar un instrumento jurídico obligatorio.
Por ahora los científicos panameños no tienen intenciones de incursionar en esta práctica. Las autoridades de salud no aceptan la clonación de seres humanos ni de ningún tipo y según el ministro Fernando Gracia, es un tema que habrá que analizar en su momento, cuando llegue.
El Dr. Carlos Díaz Urriola, director del Centro Fertility Group Panama, explica que los dueños de laboratorios de fertilidad tienen que recurrir a consultorías extranjeras, para su aprobación, específicamente a la Red Latinoamericana, "pero en Panamá nadie se ha dignado en crear ningún mecanismo para hacer válido los laboratorios".
"Lo que pasa es que los laboratorios se rigen por la calidad ética de los dueños de los laboratorios y de los propios directores de los centros, por los resultados que uno da, los embarazos que uno obtiene y la certificación de los estudios que uno ha realizado y los congresos en que ha participado", enfatizó.
Entonces, ¿todo está en las manos de un médico? "Eticamente nosotros (los especialistas) sabemos quién es quién; quién hace las cosas bien y quién no. Por ejemplo, si llega el Dr. Carlos Moreno - jefe del Centro de Investigación en Reproducción del Hospital Santo Tomás- y quiere abrir su laboratorio, yo sé dónde se estrenó, conozco de dónde viene y eso nadie va a ponerle ninguna objeción".
Díaz Urriola comenta que cuando él empezó a trabajar en esta rama no hubo ningún problema porque obtuvo embarazos y pruebas fehacientes, inclusive el ministro de Salud de ese momento, el Dr. Guillermo Rolla Pimentel, atendió a una conferencia donde él planteaba los primeros casos y lo avaló. "Tengo las cartas, pero no hay un mecanismo, una organización que avale; sólo la credibilidad y el paciente la tiene por los resultados que uno brinda".
Díaz Urriola fue abordado porque además de tener más de 15 años de experiencia en esta especialidad, fue estudiante del Dr. Elkin Lucena. Estudió en el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad (CECOLFES).
Sobre CECOLFES, Díaz Urriola comentó que ha tenido ciertas informaciones de que ha variado en relación a cuando él estudió, con una beca de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ya que era un centro didáctico universitario, pero "en estos momentos no sé en qué está".
En Fertility Group Panama se trabaja en fertilidad in vitro, con manejo y elección de embriones, así como con inyección citoplasmática de espermatozoides en óvulos humanos con fines única y exclusivamente terapéuticos, no de investigación ni clonación, para resolverle el problema a la pareja, y no con investigaciones por embarazo de cerdos ni para hacer experimentos con clonaciones.
Dijo que para incursionar en este campo se necesita una regulación porque las decisiones científicas tienen que ser sometidas a criterio ético de grupo.
Criticó la intención del Dr.Lucena y las catalogó como "puro marketing". Indicó: "...el mercado se le acabó en su país, creo, y encontró aquí a la persona que es semilla fértil para hacer ese tipo de cosas".
El especialista fue presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de la Sección de Infertilidad. Los primeros bebés probetas que trajo al mundo ya van para secundaria.