Aumento para jubilados
Desde ya hace mucho tiempo, los jubilados y pensionados de la CSS han estado manifestando su inquietud sobre los aumentos en el costo de la vida mientras que las pagos que reciben se mantienen estáticos. Recientemente doblegaron sus actos de presión para exigir específicamente B/.40 mensuales de aumento. No obtuvieron esa cantidad, pero con la ley sí lograron un incremento en las pensiones, que supuestamente se concentrará en los jubilados con menores ingresos.
El gobierno también debe estar satisfecho con la ley ya que da respuesta a un sector beligerante de la población. La creatividad y maroma política utilizada para crear un fondo al margen del Fondo de Invalidez, Vejez y Muerte, deja en evidencia que el propio fondo carece de los recursos para atender las necesidades de los jubilados y pensionados; en otras palabras, confirma no puede mantenerse en las condiciones actuales el sistema solidario, que se basa en contribuciones de los asegurados de hoy para pagar las jubilaciones y pensiones vigentes.
Para el resto de los panameños, en particular para casi la mitad del país que vive en la pobreza y ni siquiera tiene ingresos fijos, es otra prebenda que se concede a un sector que, indistintamente de sus méritos, ya tiene ingresos periódicos. Cabe destacar que los jubilados y pensionados del país ya gozan de otros privilegios (por ejemplo, descuentos en algunas de sus compras y en sus cuentas de electricidad, teléfono y agua), privilegios, por cierto, genuinamente criollos.
Peor aún, el fondo se está creando con activos que debieron ser destinados a otros fines, como lo son la administración de la CSS (B/.60 millones), que requiere a gritos los escasos recursos con que cuenta para atender y mejorar el manejo de la institución; con activos que ni siquiera han sido vendidos ni se sabe si podrán serlo y en qué términos (como el Hospital de Clayton); y, por supuesto, deuda del Estado, el cual ni siquiera está al día en sus cuotas obrero patronales. En este último, el gobierno demostró poca creatividad y sigue el patrón de sus antecesores: todavía no se ha podido superar el paternalismo de las últimas dos décadas del siglo pasado. Al igual que el IDAAN, la CSS requiere de soluciones integrales y acciones como las que se están proponiendo, posponen la atención de los problemas de fondo y, en la mayoría de los casos, agravan la precaria situación de la institución.
El gobierno también debe estar satisfecho con la ley ya que da respuesta a un sector beligerante de la población. La creatividad y maroma política utilizada para crear un fondo al margen del Fondo de Invalidez, Vejez y Muerte, deja en evidencia que el propio fondo carece de los recursos para atender las necesidades de los jubilados y pensionados; en otras palabras, confirma no puede mantenerse en las condiciones actuales el sistema solidario, que se basa en contribuciones de los asegurados de hoy para pagar las jubilaciones y pensiones vigentes.
Para el resto de los panameños, en particular para casi la mitad del país que vive en la pobreza y ni siquiera tiene ingresos fijos, es otra prebenda que se concede a un sector que, indistintamente de sus méritos, ya tiene ingresos periódicos. Cabe destacar que los jubilados y pensionados del país ya gozan de otros privilegios (por ejemplo, descuentos en algunas de sus compras y en sus cuentas de electricidad, teléfono y agua), privilegios, por cierto, genuinamente criollos.
Peor aún, el fondo se está creando con activos que debieron ser destinados a otros fines, como lo son la administración de la CSS (B/.60 millones), que requiere a gritos los escasos recursos con que cuenta para atender y mejorar el manejo de la institución; con activos que ni siquiera han sido vendidos ni se sabe si podrán serlo y en qué términos (como el Hospital de Clayton); y, por supuesto, deuda del Estado, el cual ni siquiera está al día en sus cuotas obrero patronales. En este último, el gobierno demostró poca creatividad y sigue el patrón de sus antecesores: todavía no se ha podido superar el paternalismo de las últimas dos décadas del siglo pasado. Al igual que el IDAAN, la CSS requiere de soluciones integrales y acciones como las que se están proponiendo, posponen la atención de los problemas de fondo y, en la mayoría de los casos, agravan la precaria situación de la institución.