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Aumentos de la educación privada


Se advierte que el alza del costo de la electricidad provocará un aumento sustancial del costo de cuotas y posibles despidos en las escuelas particulares. En realidad, no hay nada nuevo. Todos los años aumentan las mensualidades, sin ninguna consideración a los costos de operación que ahora mencionan.
Por lo general, las autoridades suelen marginarse del tema y sujetan la relación entre colegio particular y acudientes a la libre contratación. El resultado es un costo y cobros abusivos. Las cuotas se pagan mensualmente y por adelantado, con recargos superiores al 20% cada vez. Existen monopolios en la venta de libros y uniformes. Con frecuencia hacen obligatoria la compra de emblemas, calcetines con sellos, agendas, ferias y boletos.
Hay escuelas que, aparte de las mensualidades, cobran por cursos que debieran ser normales y propios del currículo, como es el caso de las clases de informática y danzas. Fuera de eso está el club de padres de familia, que cobra sus propias cuotas obligatorias y se esmera en mejorar la infraestructura de la escuela que, a fin de cuentas, queda para los dueños del colegio. ¿Y las cuotas de la escuela, para qué son?
Se niegan a entregar boletines y privan de exámenes a los estudiantes que registren mora. ¿Pero si la escuela no cumple su parte, con qué base cobrará las mensualidades atrasadas? ¿Acaso no es suficiente con no certificar las calificaciones?
Para colmo, no son gran cosa. Pocos centros califican su rendimiento y resultados con agencias internacionales especializadas. Por eso no es de extrañar que pocas de ellas tengan a sus alumnos o egresados entre quienes tienen mejor desempeño de ingreso a la Universidad Tecnológica. Y menos hemos de asombrarnos que modestos colegios oficiales como el Francisco Morazán de Dolega y el Urracá de Santiago arrojen en ese aspecto mejores resultados. En fin, entre tanto abuso, un aumento más -esta vez justificado- puede que no haga diferencia para el atribulado padre o acudiente acostumbrado a enfrentarse con el aumento de cuotas e inscripciones. Pero un día de estos, las escuelas pueden terminar matando a su gallina de huevos de oro.

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