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Aún existen


Últimamente se les menciona, gracias a Dios, menos. En una carta a todos los miembros de la Orden, allá por 1947, el General de entonces, Jean Baptiste Jansenns, en que hablaba de los ministerios invitaba a buscar "un perfil bajo", nada de protagonismos, y lo expresaba en aquella frase refiriéndose a los demás que trabajan en la viña del Señor: "illos oportet crescere nos autem minui", usando la frase de San Juan Bautista refiriéndose a Jesús decía: "Conviene que El crezca y yo disminuya". Así que se vio cumplido el consejo del superior de entonces, aun cuando de aquella fecha a ésta las cosas han cambiado como nunca se sospechó. Sin embargo, a pesar que me ocupo menos de estos temas, hoy comparto con mis lectores misceláneas de los jesuitas en el mundo histórico.
Un jesuita y el arroz de las Filipinas. El origen del arroz, alimento básico para millones de asiáticos que se usa también como oferta a los dioses se pierde en la noche de la historia. Parece ser que los primeros cultivos se hicieron al pie del Himalaya hace más de 12,000 años y que, de manos de los árabes, el arroz entró en Europa hace mil años. Pero fue un jesuita quien introdujo la variedad de semillas que encontramos en los arrozales europeos.
Pietro Pablo Calleri fue un jesuita que nació en Turín (6 de setiembre de 1812) y murió en Roma en el 7 de abril de 1884 . A la vuelta de una estancia como misionero en Filipinas (1839), Calleri trajo 43 semillas diferentes del arroz asiático (de la variedad japónica) que sirvieron para vigorizar el patrimonio genético dominado hasta entonces por una sola variedad "nostrale" y para que los pioneros en genética iniciaran nuevos cultivos.
Otra de la historia. Martino Martini, padre de la ciencia geográfica china. La construcción de la mayor iglesia cristiana en China se debe al Padre Martíni, un jesuita nacido en Trento en 1614 y muerto Hangzhou en 1661. Durante su larga estancia en China, realizó viajes de investigación que le permitieron trasmitir a Europa una rica información sobre el país. Geógrafos y especialistas de estudios chinos lo consideran "el padre de la ciencia geografía china".
Trento, su ciudad natal, le ha dedicado una exposición de bocetos, estatus y cartas geográficos del siglo XVII, pero sobre todo del Nuevo Atlas Chino, que en 22 páginas reproduce mapas de las 17 provincias chinas del siglo XVII y otras de Japón y Corea. Este se publicó por primera vez en Amsterdam en 1655. Todo ello forma parte de los cinco volúmenes de la Opera Omnia de Martini que la Universidad de Trento ha comenzado a publicar en 1996. El primer volumen, Cartas y Documentos tiene 547 páginas y cuesta 42 euros. A las Obras Menores está dedicado el segundo volumen. El Nuevo Atlas Chino ocupa dos tomos .
Sobre nuestro continente americano. "Nueva Crónica y Buen gobierno", el volumen considerado por los históricos, la biblia sobre la cual se basan todas las búsquedas sobre la cultura inca del Perú y que se creía hasta hoy fruto de la pluma del indio Guamán Poma de Ayala, ha sido recientemente objeto de intensas discusiones por las recientes revelaciones de un antiguo documento, según el cual Guamán Poma había sólo prestado su nombre y el verdadero autor de los volúmenes sería en realidad Blas Valera , un jesuita peruano de orígenes incaicos y muy inserto en el mundo indígena y que había permanecido en la sombra por temor a un rechazo de parte de la Corona y de la Iglesia al ver jesuitas empeñados en proyectos de reforma social a favor de los indios.
Esta y otras revelaciones son el fruto de un profundo estudio, iniciado en los años 80 por una profesora napolitana, Clara Miccinelli, a cuya colección privada habían llegado, después de alternos acontecimientos, varios documentos escritos por un grupo de jesuitas que en el 600 trataron de denunciar la atrocidad de la conquista española en el Perú y detener la aniquilación de la cultura indígena.

101 años de Panamá América

 
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