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Aún queda esperanza


Cuántas veces no hemos leído o escrito sobre los críticos problemas que atraviesa nuestro bello país y, por ende, el noble pueblo panameño, y al final todos terminamos emulando la gastada frase: "¿Quien le pondrá el cascabel a ese gato?". Pues resulta que al calor de las campañas, una cosa son las promesas electorales y otras las cumplidas. Este servidor que ha ejercido varias posiciones importantes en dos gobiernos democráticos y sabe lo difícil que es trabajar con la burocracia y conoce lo que son los compromisos políticos, considera que esas dos lacras son las mayores razones por el incumplimiento de la mayoría de las promesas electorales.

Si de verdad queremos que el futuro gobernante pueda desarrollar sus propuestas, busquemos al que menos compromisos políticos tenga en este momento. Fijen sus preferencias en quienes no están amarrados o casados con los sectores culpables de los tradicionales problemas nacionales. Observen bien si los que están alrededor del candidato son las mismas figuritas públicas que circulan como moscas en busca del dinero fácil y de conservar sus actuales prebendas, o si los diputados que lo acompañan han sido honestos o hecho algo bueno por ustedes o por el país.

En la presentación de propuestas que efectúo mi cuñado y posible candidato por el Panameñismo, Marco Ameglio Samudio, el 23 de enero pasado, me impresionó la valentía y el coraje de plantear con fechas de cumpleaños y por escrito algunas audaces promesas de campaña. Fue muy directo en identificar los principales problemas que nos agobian y ponerle a cada uno su correspondiente cascabel. Pero lo que más me gustó es que no vi allí las desgastadas caras de los políticos tradicionales, ni los usuales diputados disputando las cámaras en las primeras filas. Los que llenaban la sala eran Panameñistas de corazón, familiares y amigos del candidato, personas que como tú y yo estamos cansados de "más de lo mismo".

Al igual que muchos de ustedes, pienso que el cumplimiento de los plazos de su agenda será muy difícil y en privado le he conversado sobre esas posibilidades, mas su contundente respuesta fue: Primero, mi equipo no va a perder su primer año en cacería de brujas ni criticando la labor anterior; vamos a trabajar en forma bipartita desde el día uno en los temas que sean de interés social colectivo. Segundo, voy a tener los proyectos ya diseñados y los que requieran cambios de legislación los tendré listos ser presentados a la asamblea de inmediato. No vamos a perder nuestro momentum en rencillas políticas ni atendiendo intereses particulares, eso lo dejaré para los años finales.

Observo en Ameglio una buena combinación de inteligencia, experiencia política, perseverancia, juventud, honestidad, coraje y, además, un plan específico de trabajo con fechas de entrega, lo que me indica que aún hay esperanza de un Panamá mejor.

101 años de Panamá América

 
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