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Aunque usted no lo crea


" ¿Cómo es posible firmar un nuevo acuerdo militar con los Estados Unidos, cuando estos se niegan descontaminar de explosivos letales, las áreas revertidas" ?.
Al terminar de leer y analizar el borrador del "Acuerdo de Acopio Combinado e Intercambio de Información e Inteligencia Marítima entre Estados Unidos y Panamá", llegaron a mi mente las siguientes reflexiones : Primero, antes de evaluar el borrador del acuerdo propuesto, meditaba que era muy seguro se trataba de una iniciativa trascendental, por el alcance de sus beneficios para nuestra República. Además daba como un hecho seguro, tomando muy en cuenta las confrontaciones históricas entre ambas Naciones en procura de nuestra soberanía, que se trataba de un acercamiento norteamericano no sólo de beneficios progresivos, sino que también elegante, amistoso y como un preámbulo de carta de presentación, para iniciar nuevas relaciones armoniosas y prometedoras, a partir del próximo 31 de diciembre de 1999.
Segundo, el documento en cuestión, desafortunadamente me resulta indelicado y desilusionante, ya que da la impresión de que algún funcionario u oficial de la "Agencia de Inteligencia de Defensa de EU", desconocedor de nuestra lucha reivindicadora y sin ninguna experiencia en cargos diplomáticos, incurrió en un desagradable desliz e imprudencia, ya que este memorándum borrador, más bien parece una proforma quizás utilizada en Puerto Rico, Islas Vírgenes y Guam, como sabemos pueblos aún súbditos de los norteamericanos, sustituyendo los nombres de los mismos, por el de la República de Panamá.
Tercero, al precisar algunas indelicadezas, nos referimos al punto 6.2.1., cuando explica claramente que los oficiales, clases y tropas de la marina panameña, que haya propuesto el Gobierno de Panamá, para ser aceptados definitivamente en esta misión de patrullaje conjunto, antes los norteamericanos deben someterlos y pasar, la prueba del polígrafo o "Detector de Mentiras", propuesta que insinúa de frente y sin ambages, que la seriedad y honorabilidad de las autoridades panameñas para ellos, no gozan de credibilidad, o que nuestros funcionarios son venales.
En el artículo 4: Responsabilidades y Procedimientos, deja claramente establecido que en el "patrullaje conjunto" solicitado, los norteamericanos además de arrogarse el liderazgo de las misiones, en nuestras aguas jurisdiccionales sobre lanchas con banderas panameña, a través de su embajada (Agregaduría de Defensa, USDAO), establecen y fijan las pautas, y las mismas son de obligatorio cumplimiento, desde el Ministro de Gobierno y Justicia ; el Jefe del Servicio Marítimo Nacional (SMN) y demás subalternos involucrados. Esta realidad aflora, en el contenido de los subpárrafos del documento 4.1.1 y 4.1...2. Esta disposición, reitera la desconfianza que subyace sobre la capacidad profesional y honorabilidad de los panameños.
Meditando sobre este artículo 4, ya comentado, retrotrajo a mi memoria la década de los años 50 hasta 1968, cuando existían por las calles de la ciudad de Panamá y Colón, las patrullas mixtas de Policías Nacionales y los famosos uniformados impecables, "empi", military police (MP) norteamericanos, donde los policías panameños únicamente actuaban de subalternos y escudo legal, para que los "MP" rompieran cabezas; quebraran brazos o fémur, no solamente a sus soldados, sino a civiles también de cualquier nacionalidad, no siempre con la razón de su lado. O como en no pocas ocasiones, ordenaban a nuestros policías, a quienes someter y aprehender.
Cuarto, ¡pero lo más delicado de la propuesta norteamericana, aunque usted no lo crea! radica en que la República de Panamá como Estado soberano, no debe ni puede delegar ni declinar su compromiso de ejercer y mantener, la posesión, defensa y seguridad, de todos sus espacios jurisdiccionales, y eso por supuesto incluye al activo físico más valioso del Continente, el Canal de Panamá. De aceptar esta insólita propuesta intervencionista, nosotros el pueblo de Panamá estaríamos enviando a todas las naciones usuarias del Canal, un claro y desvergonzado mensaje de incompetencia, indiferencia y vocación incurable a ser un país ocupado. Esta situación se presenta tan delicada, que hasta nos atrevemos a decir, que trasciende un evidente deseo del gobierno nacional, de violar o desconocer los tratados "Torrijos-Carter".
Quinto, sin embargo, reconocemos que este patrullaje en las bahías de Panamá y Colón, son necesarios y de prioridad impostergable. Si surgiese la decisión política de organizar "La Policía de las Bahías", para iniciar operaciones en el mes de enero del 2000, bastaría combinar entre panameños profesionales altamente calificados que existen en, la Autoridad del Canal ; Servicio de Aduana ; y Servicio Marítimo Nacional.
Finalmente, el aporte económico más valioso que prometen los norteamericanos en su propuesta, consiste en... 4 lanchas de 22 ó 24 pies, cada una con dos motores ; 4 remolques y 5 vehículos ; radios, cámaras, copiadoras, fax, etc. Haciendo un cálculo a la ligera, todo no supera la suma de350 mil dólares o balboas. Surge entonces la pregunta a nuestra mandataria y equipo asesor.... ¿Si existen los panameños capaces de llevar adelante este importante patrullaje de las bahías, vale la pena o no dedicar 350 mil balboas y debutar airosos y orgullosos ante el Mundo, como una Nación soberana ? Naturalmente, debemos cooperar con los norteamericanos y de buena fe, pero sin sacrificar nuestras conquistas en "La Carrera de Relevo Generacional".

101 años de Panamá América

 
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