Austeridad en la UP
A partir de la campaña del Dr. Gustavo García de Paredes, como candidato a la reelección para la Rectoría de la Universidad de Panamá (UP), se enfatizó de que éste realizaría una estructuración austera en la Casa de Octavio Méndez Pereira, de modo que no debemos alarmarnos por la situación actual. No obstante, dicho centro universitario cerró sus actividades en el 2003 con un déficit de aproximadamente B/. 21 millones en deuda. La culpa es de todos, porque debimos ponernos las pilas para no quedarnos con los pantalones cortos. Esta austeridad toca a docentes, administrativos y estudiantes; sin embargo, hay posiciones que debían ser ocupadas por administrativos y no por docentes, por forma que no hubiese abultamiento de planilla. Somos muchos administrativos preparados para ocupar dichas posiciones y tenemos buena cantidad de años de servicios en la institución, pero no se nos ha dado la oportunidad de servir a la misma.
Soy del criterio que las secretarías administrativas de las facultades deberían ser ocupadas por un administrativo preparado y con años de servicios, de modo que la Universidad ahorro dinero. Así el profesor sí ocuparía su verdadera labor.
Lo que se pudo haber hecho en este asunto sobre la austeridad fue advertirle a los eventuales que a partir del año 2004 no habría más renovación de contratos, siempre y cuando, fuese necesario para la prestación del servicio y no haber incurrido en faltas administrativas.
Los contratos son aceptables en cualquiera institución ya sea pública o privada; lo que no es aceptable es que se contrate a una persona por un funcionario de jerarquía por espacio de tres o más años, y luego ese personaje deja de existir y el contrato también desaparece.
Las deudas a la Caja de Seguro Social y a Unión FENOSA, por miles de balboas, son suficientes para que la Universidad aumente los costos dentro de la institución, y eso va de acuerdo a la situación mundial. Panamá no se escapa de ese fenómeno. Con relación al aumento de matrícula, creo que éste se debe hacer escalonadamente. También, que el que gana más pague más, el que gane menos pague menos; pero siempre habrá quien se queje, a pesar de que la matrícula de la Universidad de Panamá es la más barata de Latinoamérica.
Soy del criterio que las secretarías administrativas de las facultades deberían ser ocupadas por un administrativo preparado y con años de servicios, de modo que la Universidad ahorro dinero. Así el profesor sí ocuparía su verdadera labor.
Lo que se pudo haber hecho en este asunto sobre la austeridad fue advertirle a los eventuales que a partir del año 2004 no habría más renovación de contratos, siempre y cuando, fuese necesario para la prestación del servicio y no haber incurrido en faltas administrativas.
Los contratos son aceptables en cualquiera institución ya sea pública o privada; lo que no es aceptable es que se contrate a una persona por un funcionario de jerarquía por espacio de tres o más años, y luego ese personaje deja de existir y el contrato también desaparece.
Las deudas a la Caja de Seguro Social y a Unión FENOSA, por miles de balboas, son suficientes para que la Universidad aumente los costos dentro de la institución, y eso va de acuerdo a la situación mundial. Panamá no se escapa de ese fenómeno. Con relación al aumento de matrícula, creo que éste se debe hacer escalonadamente. También, que el que gana más pague más, el que gane menos pague menos; pero siempre habrá quien se queje, a pesar de que la matrícula de la Universidad de Panamá es la más barata de Latinoamérica.