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Auténtica alianza por Panamá


Si los dirigentes de los partidos tradicionales fueran la mitad de honestos y sinceros que dicen ser, admitirían que hasta ahora sólo han dejado a los panameños escepticismo, desesperanza, decepción y frustración, y que deberían ya darle paso a otros políticos renovados y cimentados en una concepción diferente de liderazgo, y una sólida orientación programática coherente con los auténticos intereses de este sufrido pueblo.

Soy un Liberal por tradición, por convicción y para siempre, pero por la desconfianza hacia esa dirigencia desde hace casi 20 años no me inscribía en un partido, sino hasta el año pasado cuando, convencido que este colectivo es la innovación política que estamos esperando, decidí inscribirme en Cambio Democrático, y porque éste tiene de líder a Ricardo Martinelli, quien no permitirá las corruptas prácticas de los gobiernos pasados, y es un guía que rompe con los esquemas tradicionales de la politiquería; quien predica esa transformación con el ejemplo y que sabe escuchar a todos sus miembros sin distingos. Sus aspiraciones y pretensiones políticas, a diferencias de otros candidatos, se erigen sobre programas y planes de gobierno programáticos y afines con nuestra realidad, que son el fruto de años de estar caminando, consultando y escuchando a las comunidades, y de un análisis y profundo estudio de cómo resolverlas, conjuntamente con los otros problemas afectan nuestra sociedad.

Llama la atención cómo los panameñistas, pudieron avalar las candidaturas de Vallarino y Varela, haciéndose de la vista gorda frente al hecho de que ambos traicionaron su partido en 1999, y que antepondrían una vez más sus intereses personales a su voluntad y a la de la mayoría de los panameños, de promover una alianza de oposición. Hoy de nuevo traicionan las aspiraciones de sus bases, olvidan que hace cuatro años, por una decisión autoritaria para imponer un candidato, la Sra. Moscoso y sus allegados, siendo el segundo partido con mayor membresía y en alianza con dos partidos, quedaron en tercer lugar, tras Solidaridad que, con solo 72,493 miembros, los superó con 216,921 votos más, y ese mismo grupo sediento de poder quiere cometer el mismo error.

Los autodenominados discípulos de Arnulfo Arias, desconocen que "la voz del pueblo es la voz de Dios", y que ésta les dice que ya basta de politiquería, de no admitir que por su incapacidad, escándalos y actos de corrupción de su gobierno, hoy no cuentan con la aceptación de la mayoría de los panameños. Por el contrario, guiados por su soberbia y desesperación, lanzan retos absurdos e ilegales de unas ínterpartidarias, ardid para ocultar su interés de iniciar unas alianzas a su estilo, es decir, viles componendas de recámaras de espalda a sus copartidarios y al pueblo, para acomodarse ellos y a sus allegados.

Panameño, reflexiona bien sobre la frase: "Entre el común de la gente, la profesión más barata y engañosa que puede ejercer el ser humano, es la política", para que selecciones bien y no a los de siempre que solo quieren llenarse de dinero. Elige a los mejores candidatos cuya trayectoria personal y política no riña con los principios éticos y morales que debemos y queremos rescatar; a personas íntegras que cumplan sus promesas y contribuyan al desarrollo del país.

101 años de Panamá América

 
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