Autonomía administrativa en el Museo Antropológico
Presidenta Fundadora del Patronato del Museo Antropológico
Dedico este artículo a las múltiples personas que me han preguntado por qué se disolvió el Patronato del Museo Antropológico y a quienes compartan la misma incógnita. ¿Qué pasó? Legalmente hablando, el Patronato del Museo Antropológico salió porque el Gobierno Nacional, a través del INAC, decidió rescindir de manera unilateral el contrato de concesión administrativa, allanando el Museo el 8 de noviembre pasado. Políticamente hablando, y para simplificar una respuesta compleja, lo que sucedió fue un "quítate tú para ponerme yo".
Algunos me han reclamado informalmente que el Patronato "no la haya peleado hasta las últimas consecuencias". En realidad lo hicimos. Desde que subió el gobierno de la presidenta Moscoso, en septiembre de 1999, el Patronato se vio atropellado por una campaña sucia en los medios de parte de las nuevas autoridades del INAC. En vez de ver en el Patronato una entidad apolítica, privada, que cooperaba en esfuerzos comunes por la recuperación del Museo Antropológico, se dieron a la tarea de atacarlo con injurias (que se perdieron en el olvido por absurdas), con denuncias sobre su legalidad (que perdieron ante los tribunales, también por absurdas), y, finalmente, con el incumplimiento del actual gobierno de traspasarle al Patronato su presupuesto de funcionamiento, en la suma y términos acordados entre la Presidenta y los miembros de la Junta Directiva del Patronato, el 4 de febrero de 2000 en la Presidencia de la República.
De hecho, acepto la opinión legal de expertos que afirman que la rescisión unilateral del contrato con el Estado, que traspasó la administración del Museo al Patronato, fue apenas una formalidad con presunción de legalidad, la cual pudimos haber peleado en la Corte Suprema de Justicia. No obstante, un proceso legal de esta envergadura es lento y caro. ¿Cómo subsistir sin un presupuesto de funcionamiento que hiciera frente a nuestras planillas? ¿Hasta cuándo los litigios con el INAC? Algunos miembros del Patronato se sintieron incómodos, con razón, de involucrarse en una confrontación con el Gobierno Nacional. Para colmo, a finales del año pasado, no podíamos avanzar en nuestro plan maestro de restauración y remodelación del Museo sin la autorización previa de las autoridades de Patrimonio Histórico del INAC, quienes se autodefinieron desde el principio de su gestión, como nuestros competidores y adversarios en la administración del Museo.
En consecuencia, decidimos conjuntamente permitir a las autoridades reasumir la administración del Museo. La alternativa que se le propuso al Patronato para "sobrevivir" era permitir la injerencia directiva del Ejecutivo en la Directiva del Patronato. A pesar de algunas renuncias, la mayoría de la Directiva prefirió la disolución como la solución más correcta en semejantes circunstancias.
¿Por qué pasó?. "No es algo personal, son apenas cosas de la política" me comunicó sin pudor el entonces presidente de mi partido cuando recibió mi carta de renuncia. Efectivamente, corrimos la misma suerte que la Autoridad Marítima Portuaria (AMP), el Ente Regulador, el Patronato del Canal de Panamá y tantos otros buenos proyectos del gobierno anterior que han sido desvirtuados y/o anulados por el actual. Ahora, resulta preocupante el estrangulamiento financiero aplicado por la ARI a la Fundación de la Ciudad del Saber, muy similar por cierto a la sufrida por el Patronato del Museo Antropológico de parte del INAC. ¿Cómo avanzaremos en Panamá hacia el desarrollo si persistimos en deshacer el trabajo realizado por gobiernos anteriores? ¿Cómo modernizaremos el sector público, si los gobiernos violan la autonomía administrativa de las entidades autónomas, los patronatos y las fundaciones?.
Logros. En tan sólo 14 meses de haber obtenido un contrato de concesión administrativa, el Patronato del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz logró reabrir el museo más importante de la República de Panamá, escoger un personal idóneo (después de varias etapas de ensayo y error) según criterios estrictamente profesionales, rehabilitar y reabrir su biblioteca especializada, reequipamiento y funcionamiento del laboratorio de restauración de piezas del mismo, elaborar un proyecto de nueva museología para el contenido del museo, un proyecto de restauración y remodelación integral, estimación detallada de sus presupuestos de funcionamiento y de inversión, obtener el patrocinio de la empresa nacional, así como también la cooperación internacional de las embajadas de la República Federal de Alemania, de Francia y la Agencia de Cooperación Internacional Española.
Que el INAC muestre al público nuestra exhibición y haya conservado el personal seleccionado y capacitado por el Patronato es el más elocuente reconocimiento oficial de que el Patronato del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, cumplió exitosamente los objetivos para los que fue creado. En las circunstancias dificilísimas que apenas resumo arriba, el Patronato aplicó exitosamente una ética empresarial para la administración del Museo, como modelo de reconversión para el sector cultural de nuestro país, elaboramos un proyecto competitivo dentro de este difícil sector público; a pesar de las intimidaciones, deserciones, obstáculos y la verdadera razón para quienes decidieron su destrucción.
¿Futuro?. Para la buena administración del Museo Antropológico, creo haber demostrado que un patronato es capaz de hacer mejor trabajo que el INAC, porque puede especializarse y concentrarse en un proyecto únicamente: el Museo, puede contratar directamente a su personal por criterios profesionales. Pero esto no es suficiente si los gobiernos, como el actual, insisten en tener injerencia en los nombramientos del personal y en la estructura misma del Patronato. El principio vital de un Patronato reside en su autonomía administrativa.
"Patronatos del gobierno", cualquiera sea el gobierno, violan el principio fundamental de los patronatos como entidades no gubernamentales, autónomos y apolíticos. "Patronatos del gobierno" con participación directa del Ejecutivo, apenas lograrán engrosar las planillas del gobierno detrás del antifaz de "patronato". Es importante que se legisle sobre el tema de los patronatos para uniformar criterios y resguardarnos de que se conviertan en máscaras de la corrupción de los gobiernos, político y delincuentes comunes. Ya sea que el Museo Antropológico fuera administrado por el INAC o por un patronato, lo importante es que sea administrado con criterios empresariales, profesionalismo, transparencia y autonomía.
Tanto para el Museo Antropológico (hoy, bajo administración del INAC) como para la República de Panamá, se requiere de políticas que permitan dar continuidad a los buenos proyectos, ejercer la ética y el profesionalismo en el sector público. Esta política debe combatir el caciquismo y la rapiña de nuestros gobiernos. Sólo así habrá futuro y continuidad tanto para el Museo Antropológico como para el país.
El éxito de un proyecto o empresa no está en sobrevivir a cualquier costo, sino en alcanzar sus objetivos. Desde esta perspectiva, el Patronato del Museo Antropológico dio prioridad a los objetivos y principios para los que fue creado.
Dedico este artículo a las múltiples personas que me han preguntado por qué se disolvió el Patronato del Museo Antropológico y a quienes compartan la misma incógnita. ¿Qué pasó? Legalmente hablando, el Patronato del Museo Antropológico salió porque el Gobierno Nacional, a través del INAC, decidió rescindir de manera unilateral el contrato de concesión administrativa, allanando el Museo el 8 de noviembre pasado. Políticamente hablando, y para simplificar una respuesta compleja, lo que sucedió fue un "quítate tú para ponerme yo".
Algunos me han reclamado informalmente que el Patronato "no la haya peleado hasta las últimas consecuencias". En realidad lo hicimos. Desde que subió el gobierno de la presidenta Moscoso, en septiembre de 1999, el Patronato se vio atropellado por una campaña sucia en los medios de parte de las nuevas autoridades del INAC. En vez de ver en el Patronato una entidad apolítica, privada, que cooperaba en esfuerzos comunes por la recuperación del Museo Antropológico, se dieron a la tarea de atacarlo con injurias (que se perdieron en el olvido por absurdas), con denuncias sobre su legalidad (que perdieron ante los tribunales, también por absurdas), y, finalmente, con el incumplimiento del actual gobierno de traspasarle al Patronato su presupuesto de funcionamiento, en la suma y términos acordados entre la Presidenta y los miembros de la Junta Directiva del Patronato, el 4 de febrero de 2000 en la Presidencia de la República.
De hecho, acepto la opinión legal de expertos que afirman que la rescisión unilateral del contrato con el Estado, que traspasó la administración del Museo al Patronato, fue apenas una formalidad con presunción de legalidad, la cual pudimos haber peleado en la Corte Suprema de Justicia. No obstante, un proceso legal de esta envergadura es lento y caro. ¿Cómo subsistir sin un presupuesto de funcionamiento que hiciera frente a nuestras planillas? ¿Hasta cuándo los litigios con el INAC? Algunos miembros del Patronato se sintieron incómodos, con razón, de involucrarse en una confrontación con el Gobierno Nacional. Para colmo, a finales del año pasado, no podíamos avanzar en nuestro plan maestro de restauración y remodelación del Museo sin la autorización previa de las autoridades de Patrimonio Histórico del INAC, quienes se autodefinieron desde el principio de su gestión, como nuestros competidores y adversarios en la administración del Museo.
En consecuencia, decidimos conjuntamente permitir a las autoridades reasumir la administración del Museo. La alternativa que se le propuso al Patronato para "sobrevivir" era permitir la injerencia directiva del Ejecutivo en la Directiva del Patronato. A pesar de algunas renuncias, la mayoría de la Directiva prefirió la disolución como la solución más correcta en semejantes circunstancias.
¿Por qué pasó?. "No es algo personal, son apenas cosas de la política" me comunicó sin pudor el entonces presidente de mi partido cuando recibió mi carta de renuncia. Efectivamente, corrimos la misma suerte que la Autoridad Marítima Portuaria (AMP), el Ente Regulador, el Patronato del Canal de Panamá y tantos otros buenos proyectos del gobierno anterior que han sido desvirtuados y/o anulados por el actual. Ahora, resulta preocupante el estrangulamiento financiero aplicado por la ARI a la Fundación de la Ciudad del Saber, muy similar por cierto a la sufrida por el Patronato del Museo Antropológico de parte del INAC. ¿Cómo avanzaremos en Panamá hacia el desarrollo si persistimos en deshacer el trabajo realizado por gobiernos anteriores? ¿Cómo modernizaremos el sector público, si los gobiernos violan la autonomía administrativa de las entidades autónomas, los patronatos y las fundaciones?.
Logros. En tan sólo 14 meses de haber obtenido un contrato de concesión administrativa, el Patronato del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz logró reabrir el museo más importante de la República de Panamá, escoger un personal idóneo (después de varias etapas de ensayo y error) según criterios estrictamente profesionales, rehabilitar y reabrir su biblioteca especializada, reequipamiento y funcionamiento del laboratorio de restauración de piezas del mismo, elaborar un proyecto de nueva museología para el contenido del museo, un proyecto de restauración y remodelación integral, estimación detallada de sus presupuestos de funcionamiento y de inversión, obtener el patrocinio de la empresa nacional, así como también la cooperación internacional de las embajadas de la República Federal de Alemania, de Francia y la Agencia de Cooperación Internacional Española.
Que el INAC muestre al público nuestra exhibición y haya conservado el personal seleccionado y capacitado por el Patronato es el más elocuente reconocimiento oficial de que el Patronato del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, cumplió exitosamente los objetivos para los que fue creado. En las circunstancias dificilísimas que apenas resumo arriba, el Patronato aplicó exitosamente una ética empresarial para la administración del Museo, como modelo de reconversión para el sector cultural de nuestro país, elaboramos un proyecto competitivo dentro de este difícil sector público; a pesar de las intimidaciones, deserciones, obstáculos y la verdadera razón para quienes decidieron su destrucción.
¿Futuro?. Para la buena administración del Museo Antropológico, creo haber demostrado que un patronato es capaz de hacer mejor trabajo que el INAC, porque puede especializarse y concentrarse en un proyecto únicamente: el Museo, puede contratar directamente a su personal por criterios profesionales. Pero esto no es suficiente si los gobiernos, como el actual, insisten en tener injerencia en los nombramientos del personal y en la estructura misma del Patronato. El principio vital de un Patronato reside en su autonomía administrativa.
"Patronatos del gobierno", cualquiera sea el gobierno, violan el principio fundamental de los patronatos como entidades no gubernamentales, autónomos y apolíticos. "Patronatos del gobierno" con participación directa del Ejecutivo, apenas lograrán engrosar las planillas del gobierno detrás del antifaz de "patronato". Es importante que se legisle sobre el tema de los patronatos para uniformar criterios y resguardarnos de que se conviertan en máscaras de la corrupción de los gobiernos, político y delincuentes comunes. Ya sea que el Museo Antropológico fuera administrado por el INAC o por un patronato, lo importante es que sea administrado con criterios empresariales, profesionalismo, transparencia y autonomía.
Tanto para el Museo Antropológico (hoy, bajo administración del INAC) como para la República de Panamá, se requiere de políticas que permitan dar continuidad a los buenos proyectos, ejercer la ética y el profesionalismo en el sector público. Esta política debe combatir el caciquismo y la rapiña de nuestros gobiernos. Sólo así habrá futuro y continuidad tanto para el Museo Antropológico como para el país.
El éxito de un proyecto o empresa no está en sobrevivir a cualquier costo, sino en alcanzar sus objetivos. Desde esta perspectiva, el Patronato del Museo Antropológico dio prioridad a los objetivos y principios para los que fue creado.