Autonomistas o gamonalistas
Resulta notorio que los gobernadores que reclaman autonomía sean de los departamentos con mayor riqueza natural de Bolivia. También, según fuentes de entero crédito, los promotores de la autonomía ilegal son terratenientes y ricos empresarios inmigrantes o hijos de éstos, cuya influencia económico-social es impuesta sobre las mayorías aborígenes autóctonas, a las que han sometido desde hace décadas.
Para nadie es un secreto la discriminación y penurias que sufren los auténticos americanos, los indios, en nuestro continente. La actual Constitución boliviana no reconoce la autonomía. El proyecto de nueva Constitución del presidente Morales sí la reconoce dentro del marco de país, que es de todos los bolivianos.
El centralismo que ha venido empobreciendo al país es, precisamente, lo que viene combatiendo Evo Morales. La política de recuperación y los ingresos al Estado por sus recursos naturales, así como los beneficios a la población marginada, mayoritaria en Bolivia, se ha logrado en el escaso tiempo del actual gobierno auténticamente boliviano. Bolivia, además, se ha recuperado en cuanto a corrupción, según evaluaciones de organismos internacionales. Evo cumple así, a la vez, con principios de la cultura milenaria de sus ancestros que prohíben robar y mentir.
Si un procedimiento es inconstitucional, es ilegal. En consecuencia, no puede ser reconocido por el gobierno. Además, el presidente Morales aceptó someterse y someter a todo el aparato estatal a un referendo ratificatorio nacional el próximo 10 de agosto, el cual rehúyen los cuatro autonomistas. ¿Cuál es la razón? ¿Cual es el miedo? Cabe resaltar que los únicos gobernantes que han patrocinado y permitido referéndums ratificatorios de sus mandatos constitucionales son Venezuela y Bolivia. Otros gobiernos de nuestro continente no se atreven a permitirlo, no lo resistirían, pues han sido electos por minorías de la cantidad total en capacidad de votar o su elección fue lograda con trampa.
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