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Autopista a Colón. Obra de necesidad nacional


El Presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos ( SPIA) José Batista opina que no es factible en la coyuntura económica, la continuación de la segunda fase de la autopista a Colón. Ciertamente, por la contracción actual de las operaciones de la Zona Libre, el pago de peajes no arrojaría el volumen de dinero que consideraría una empresa privada. Sin embargo, una obra vial de la envergadura de la autopista a Colón debemos valorizarla en función del desarrollo a futuro y no solamente por la desaceleración económica que aflige a nuestro país y al mundo entero.
La autopista a Colón debe considerarse dentro de una concepción estratégica vial que propenda a la comunicación rápida entre Colón, los puertos de contenedores, Zona Libre y el complejo industrial y tecnológico a cargo del CEMIS, o de cualquier otro grupo empresarial, que requiera conexión entre el Pacífico y el Atlántico.
Ya tenemos el canal y el ferrocarril. La infraestructura acuática y ferrocarrilera debe completarse con la autopista que actúe como canal seco alternativo para el tránsito rápido y seguro de mercaderías, ida y vuelta. Si la mexicana PICSA tiró la toalla debería convocarse a otra licitación o el Estado debe asumir la responsabilidad directa del financiamiento y construcción de la autopista, porque es una obra de necesidad nacional. Los corredores que cruzan la ciudad reajustan periódicamente el monto de los peajes, desequilibrando la economía de los usuarios, mientras la autopista de La Chorrera mantiene la misma tarifa.
El Estado tiene un concepto social de la inversión en carreteras; la empresa privada busca recuperar la inversión, al margen de otras consideraciones. Por tanto debemos recuperar el tiempo perdido por la paralización de la autopista y proseguir su construcción, ya sea por una concesión en términos menos onerosos que los corredores norte y sur,o por acción específica del Estado.

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