Autoridades: imiten a 1887
Incontables veces he escuchado de personas entre los ochenta y los noventa y nueve años, que, la "decencia pública" de antaño era mejor a la actual. Hace unos meses atrás, en éste diario, le expresaba a la Señora Presidenta de Panamá, que imitara a 1917, cuando se citó en aquel entonces el Decreto No. 104 de 23 de junio, por el cual se dictaron unas medidas para impedir el avance de vicios sociales en la ciudad de Panamá. Lógicamente que las autoridades del 2000 no hicieron caso a mis recomendaciones, y la inmoralidad, las drogas, el crimen protagonizado por jóvenes y la corrupción familiar se ha incrementado actualmente, sin que los políticos, ni Ministerios competentes, hagan algo positivo en cuanto a la educación moral del nacional, importándoles solamente salir hablando en televisión, prometer cosas que no vienen al caso, y tratar de lograr entradas de salarios altos, para no decir, que logran conseguir buena cantidad de votos en elecciones, debido a que la gran mayoría del panameño(a), no tiene una debida enseñanza para solicitar enérgicamente el bien social, sino lograr intereses de gremios sindicalistas, o magisterios unidos para conseguir el beneplácito de sus deseos.
Debo señalarles a los Alcaldes, Corregidores y Concejos Municipales, que mediante el Acuerdo Municipal No. 10 de 15 de septiembre de 1887 en la Ciudad de Panamá se ordenaron ciertas medidas para impedir que la moral, la cultura, el comportamiento individual y los espectáculos públicos fuesen irregulares y contra las buenas costumbres. Se debía guardar respeto y buen comportamiento en todos los espectáculos públicos y programas, en donde los ciudadanos concurriesen, prohibiéndose llamar la atención con golpes, gritos, o bulla que alterase las buenas costumbres, existiendo la Censura Teatral efectiva, y no como en el 2001, que la Junta Consultiva del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, permite escenas inmorales en la Televisión por Cable o programas violentos en la pantalla chica. Las medidas de 1887 fueron firmadas por T. Herrera y J.A. de León R., habiendo arresto efectivo cuando se desarrollaron artículos del Código Administrativo vigente, que apoyaba la Decencia Pública. El que gritaba o dijera en público palabras obscenas, cantando canciones torpes, ejecutándose acciones deshonestas o anduvieran desnudas, los empleados de policía actuaban para impedir dichas acciones, y se podía promover un castigo a los culpables.
Actualmente existen almacenes que venden y exponen al público figuras, películas, estampas, pinturas o cualquiera manufactura deshonesta. Eso era prohibido en antaño, y se cumplía al pie de la letra, lográndose enseñar a los alumnos que se comportaran de manera correcta. Ahora en ésta época y con un Ministerio de Educación totalmente inadecuado que enseña en gran parte irregularidades no ciertas, los estudiantes aprenden a pelearse con sus compañeros y los padres con profesores o maestros. Mi persona logró hace años, con una Campaña donde conseguí más de cuatro mil firmas, que la materia Urbanidad fuese aceptada nuevamente, pero hoy día no la imparten correctamente. Antes sí.
De 1887 en adelante, no se podía andar en las calles en estado de embriaguez, ni ultrajando de forma alguna a persona, o insultar públicamente, con el doble de la pena anterior. Si se ofendiera en público o vendiera obscenidades, como hoy practican en almacenes, se paga una multa de seis a veinticinco pesos, que en esa época era altísimo Y lo más interesante, era que cualquier empleado público que supiera de dichas anomalías y no las recogiere, o impidiere la ejecución de dichos actos, siendo un funcionario que correspondiera ejercer dicho mando, la pena era la misma que los reos principales.
Desafortunadamente, hoy día las autoridades prácticamente no hacen nada para moldear a la juventud, ni a la familia con cultura, viéndose en las informaciones de los medios de comunicación social, constantes incriminaciones contra funcionarios públicos, corrupción de las personas y aunque existen leyes para los casos, debidamente no se aplican, por lo demorado de las acciones judiciales, o por motivos que no se saben cuales son, pero con una enérgica protesta pública de personas que deseamos un país que en vez de empeorar como ahora, se mejore en todos sus aspectos, lograríamos con decencia y sin entorpecer las leyes, un crecimiento intelectual, cultural y económico. Ojalá el nacional tome conciencia a éste artículo y piensen en sus hijos, quienes sufrirán la torpeza presente, si no se corrige a tiempo el mal.
Debo señalarles a los Alcaldes, Corregidores y Concejos Municipales, que mediante el Acuerdo Municipal No. 10 de 15 de septiembre de 1887 en la Ciudad de Panamá se ordenaron ciertas medidas para impedir que la moral, la cultura, el comportamiento individual y los espectáculos públicos fuesen irregulares y contra las buenas costumbres. Se debía guardar respeto y buen comportamiento en todos los espectáculos públicos y programas, en donde los ciudadanos concurriesen, prohibiéndose llamar la atención con golpes, gritos, o bulla que alterase las buenas costumbres, existiendo la Censura Teatral efectiva, y no como en el 2001, que la Junta Consultiva del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, permite escenas inmorales en la Televisión por Cable o programas violentos en la pantalla chica. Las medidas de 1887 fueron firmadas por T. Herrera y J.A. de León R., habiendo arresto efectivo cuando se desarrollaron artículos del Código Administrativo vigente, que apoyaba la Decencia Pública. El que gritaba o dijera en público palabras obscenas, cantando canciones torpes, ejecutándose acciones deshonestas o anduvieran desnudas, los empleados de policía actuaban para impedir dichas acciones, y se podía promover un castigo a los culpables.
Actualmente existen almacenes que venden y exponen al público figuras, películas, estampas, pinturas o cualquiera manufactura deshonesta. Eso era prohibido en antaño, y se cumplía al pie de la letra, lográndose enseñar a los alumnos que se comportaran de manera correcta. Ahora en ésta época y con un Ministerio de Educación totalmente inadecuado que enseña en gran parte irregularidades no ciertas, los estudiantes aprenden a pelearse con sus compañeros y los padres con profesores o maestros. Mi persona logró hace años, con una Campaña donde conseguí más de cuatro mil firmas, que la materia Urbanidad fuese aceptada nuevamente, pero hoy día no la imparten correctamente. Antes sí.
De 1887 en adelante, no se podía andar en las calles en estado de embriaguez, ni ultrajando de forma alguna a persona, o insultar públicamente, con el doble de la pena anterior. Si se ofendiera en público o vendiera obscenidades, como hoy practican en almacenes, se paga una multa de seis a veinticinco pesos, que en esa época era altísimo Y lo más interesante, era que cualquier empleado público que supiera de dichas anomalías y no las recogiere, o impidiere la ejecución de dichos actos, siendo un funcionario que correspondiera ejercer dicho mando, la pena era la misma que los reos principales.
Desafortunadamente, hoy día las autoridades prácticamente no hacen nada para moldear a la juventud, ni a la familia con cultura, viéndose en las informaciones de los medios de comunicación social, constantes incriminaciones contra funcionarios públicos, corrupción de las personas y aunque existen leyes para los casos, debidamente no se aplican, por lo demorado de las acciones judiciales, o por motivos que no se saben cuales son, pero con una enérgica protesta pública de personas que deseamos un país que en vez de empeorar como ahora, se mejore en todos sus aspectos, lograríamos con decencia y sin entorpecer las leyes, un crecimiento intelectual, cultural y económico. Ojalá el nacional tome conciencia a éste artículo y piensen en sus hijos, quienes sufrirán la torpeza presente, si no se corrige a tiempo el mal.