Autoritarismo y retraso
Marta Colomina, graduada en Stanford y La Sorbona, con valentía y lucimiento ejerce su profesión de periodista en tierras venezolanas. Rememoró al legendario Atila y a los lugares donde no crecía la hierba, por haber pasado su caballo por allí. Lo relacionó con lo que está sucediendo en la patria de Bolívar, gobernada por Hugo Chávez que ha dilapidado un billón de dólares.
Basándose en un documento de 18 economistas, titulado Venezuela necesita cambiar de rumbo, recuerda que en esa República digna de mejor suerte existe profunda crisis económica, social y política.
Se podría añadir: obsesivo ataque a no pocos medios independientes, a muchos de los cuales ha clausurado; deplorables relaciones exteriores, desmedido y peligroso armamentismo, pérdida de soberanía por la injerencia de extranjeros con tendencias totalitarias y polarización de la sociedad, bajo la perversa y retrógrada consigna de la lucha de clases.
Chávez, como bien sugiere la mencionada comunicadora, es un bárbaro contemporáneo que está ocasionando grave daño no solamente a Venezuela. Este mal gobierno, ¿será digno de imitación?
El presidente dominicano Leonel Fernández emprendió en una agenda de mediación, a objeto de resolver las diferencias existentes entre Caracas y Bogotá. En vez de agradecer este recomendable gesto del estadista Fernández y en ratificación a la corriente camorrista que caracteriza a Chávez, el régimen caraqueño ha expresado malestar. Es lamentable que a esta corriente anacrónica, que fluctúa entre el hosco populismo y el interminable totalitarismo cubano, rezago del stalinismo que prevaleció en la ex URSS y que llaman socialismo del siglo XXI, se han sumado, sin beneficio de inventario, los regímenes de Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Frente a estos vientos de autoritarismo y retraso que soplan en los ámbitos referidos, es preciso recordar que los 30 países más prósperos del planeta son democracias con inviolable alternabilidad de sus gobernantes y en donde la libertad de prensa constituye la atmósfera apropiada para la paz y el progreso.