Avanza Punta Pacífica
Absueltas en forma satisfactoria las reservas presentadas en relación con las islas del proyecto Punta Pacífica, algunas de las cuales fueron planteadas por la propia Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), corresponde a la empresa de capital mexicano ICA Panamá, S.A. proceder con el proyecto, siempre dentro de los parámetros del estudio de impacto ambiental presentado a ANAM y bajo la estricta supervisión de las autoridades nacionales.
El proyecto inmobiliario Punta Pacífica fue propuesto en 1996 por Ingenieros Civiles Asociados (ICA) a raíz de la licitación para la construcción de una autopista que uniera el sector oriental de la ciudad de Panamá con el centro de la capital. En vista de que el costo de la construcción de la autopista (unos $220 millones) encarecería mucho los peajes, el Gobierno Nacional aceptó traspasar a la adjudicataria de la licitación las 19 hectáreas del antiguo aeropuerto capitalino y permitirle rellenar unas 35 hectáreas, incluyendo la creación de dos islas artificiales.
El proyecto desarrollado por la empresa mexicana será una ciudad dentro de la ciudad, con áreas comerciales, centros de oficina, lujosos condominios, un hospital y un hotel. Los promotores de Punta Pacífica han logrado vender el 80% de los terrenos en la península y el 70% en una de las islas artificiales. La gran mayoría de los compradores son inversionistas nacionales que creen en el concepto.
Entre los proyectos más importantes está el centro comercial Pacific Mall, el cual será edificado en 14 hectáreas adquiridas por un grupo de inversionistas locales en licitación privada a un costo que superó los 42 millones de dólares y requerirá una inversión adicional que ascendería a 50 millones de dólares.
El Hospital Punta Pacífica, también de capital panameño, que busca asociarse con un hospital extranjero de reconocimiento internacional para convertir a Panamá en una atractiva alternativa para tratamientos médicos especializados, promete ser uno de los centros hospitalarios más modernos del país.
Aunque todavía hay grupos ecologistas que se oponen al proyecto porque consideran que las islas obstruirán las mareas y detendrán el flujo de las aguas negras que el sistema de alcantarillado vierte sobre la bahía, creando así un caos ecológico, no queda nada por hacer legalmente, ya que la empresa mexicana ha cumplido con las exigencias jurídicas vigentes. La única manera de detener la obra es con arbitrariedades, en cuyo caso se estaría invitando a una demanda millonaria que podría poner en riesgo hasta los recursos del tan resguardado Fondo Fiduciario, a más de paralizar una inversión cuantiosa cuando más se necesita.
El proyecto inmobiliario Punta Pacífica fue propuesto en 1996 por Ingenieros Civiles Asociados (ICA) a raíz de la licitación para la construcción de una autopista que uniera el sector oriental de la ciudad de Panamá con el centro de la capital. En vista de que el costo de la construcción de la autopista (unos $220 millones) encarecería mucho los peajes, el Gobierno Nacional aceptó traspasar a la adjudicataria de la licitación las 19 hectáreas del antiguo aeropuerto capitalino y permitirle rellenar unas 35 hectáreas, incluyendo la creación de dos islas artificiales.
El proyecto desarrollado por la empresa mexicana será una ciudad dentro de la ciudad, con áreas comerciales, centros de oficina, lujosos condominios, un hospital y un hotel. Los promotores de Punta Pacífica han logrado vender el 80% de los terrenos en la península y el 70% en una de las islas artificiales. La gran mayoría de los compradores son inversionistas nacionales que creen en el concepto.
Entre los proyectos más importantes está el centro comercial Pacific Mall, el cual será edificado en 14 hectáreas adquiridas por un grupo de inversionistas locales en licitación privada a un costo que superó los 42 millones de dólares y requerirá una inversión adicional que ascendería a 50 millones de dólares.
El Hospital Punta Pacífica, también de capital panameño, que busca asociarse con un hospital extranjero de reconocimiento internacional para convertir a Panamá en una atractiva alternativa para tratamientos médicos especializados, promete ser uno de los centros hospitalarios más modernos del país.
Aunque todavía hay grupos ecologistas que se oponen al proyecto porque consideran que las islas obstruirán las mareas y detendrán el flujo de las aguas negras que el sistema de alcantarillado vierte sobre la bahía, creando así un caos ecológico, no queda nada por hacer legalmente, ya que la empresa mexicana ha cumplido con las exigencias jurídicas vigentes. La única manera de detener la obra es con arbitrariedades, en cuyo caso se estaría invitando a una demanda millonaria que podría poner en riesgo hasta los recursos del tan resguardado Fondo Fiduciario, a más de paralizar una inversión cuantiosa cuando más se necesita.