"Avaricia est male "
Recibí mis primeras enseñanzas de banca de parte de grandes maestros en la sucursal del Chase Manhattan Bank de David. Desde tempranos inicios, nos enseñaron a ser banqueros prudentes, conservadores y buenos administradores. A dar trato personal con cortesía y sumo respeto a nuestra clientela. Y, sobre todo, que la banca debe cumplir una función social, una lección de suma relevancia ante los deplorables sucesos en los mercados financieros.
Aclaro, en el Chase, no se confundía responsabilidad social de la banca, con caridad y filantropía. Se reconocía que el negocio de banca debía generar ganancias a sus accionistas y propietarios, pero a base de prudencia, buena administración, cumplimiento de normas y contribución positiva al bienestar económico y social del país, y no a base de lucro a toda costa.
La actual situación hace necesario volver a esas lecciones básicas.
El péndulo hacia un exceso de liberalización de los mercados financieros debe regresar a una posición más moderada.
El clamor es global. En Europa, Giulio Tremonti, el ministro de Finanzas de Italia, anticipa a los banqueros italianos la necesidad de volver a los conceptos básicos de buena administración financiera, abogando por mejor y más eficiente supervisión y mayor transparencia. En España, rompiendo tradición, el Rey de España dedicó gran parte de su mensaje de Navidad a pedir a los agentes sociales una mayor transparencia y eficiencia en sus gestiones de supervisión financiera.
Afortunadamente, los resultados de nuestro centro bancario han demostrado buen conocimiento y aplicación de las reglas del buen crédito y administración bancaria, además de excelente supervisión. Los que nos coloca en óptima posición ante la debacle de otros centros bancarios. Para mí, no es coincidental que muchos de los jerarcas de la banca y de supervisión bancaria en Panamá salieron del Chase.
La crisis se extiende y se profundiza. Contrario a la gran depresión de los años 30 del siglo pasado que empezó por la economía real, la crisis financiera actual (que ya no es sólo financiera) en los Estados Unidos (que ya es global) empezó por los bancos.
Me pudiera extender en mencionar probables causas de la crisis y señalar culpabilidad a múltiples factores, como por ejemplo, a los efectos de la desregulación de los mercados financieros y la fe dogmática en el poder de auto regulación de los mercados, de Alan Greenspan, del desarrollo de una banca de sombra ("shadow banking"), de los "Hegde Funds", que nadie regula, de los bonos "Subprimes", de los productos de ingeniería financiera, etc. Pero, si profundizamos, llegaremos a la triste conclusión que la causa subyacente en todo caso ha sido la codicia humana, que logró sobreponer el deseo de lucro a la sana administración financiera.
Sencillamente, los inversionistas y banqueros se olvidaron que el crédito, además de generar riqueza, debe contribuir al bienestar social. Se concentraron en las cifras de ganancias (reales o ficticias), en sus bonificaciones.
Además, por ignorancia (¿o pereza?) procedieron a imitar lo que hacían los llamados líderes del mercado, asumiendo que éstos sabían lo que estaban haciendo, descubriendo más tarde que tanto ellos como los llamados líderes eran ignorantes de lo que estaban haciendo, y que igualmente estaban cegados por la codicia.
Así que, al final, codicia y ignorancia han sido las causas principales de la crisis actual. Los romanos lo tenían bien claro cuando decían: "Avaricia est male". No lo olvidemos.