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Aves de mal agüero


El nuevo gobierno inicia sus gestiones con una secuencia de mensajes, fundamentados en cifras erradas y proyecciones negativas que distorsionan la realidad económica nacional. En su orden, se anuncia que la planilla del Estado ha aumentado a 189,000 empleados públicos y que serán destituidos 50,000 en los próximos meses; se revela un supuesto déficit fiscal de B/. 720,000,000.00, equivalente al 5.8% del PIB; y en Nueva York, ante inversionistas tenedores de bonos globales de la deuda externa panameña, se revalúa el crecimiento económico del país para el año 2004, estimándose el mismo en 3.5%.
Los mensajes enunciados por altos funcionarios del Gobierno, se fundamentan en cifras o cálculos que a la postre son el resultado de mentiras, apreciaciones subjetivas o erradas. Pero, el resultado de estos anuncios indudablemente tiene un impacto negativo en la economía nacional.
En cuanto a la planilla estatal, las cifras de la Contraloría General de la República demuestran que el número total de funcionarios al 30 de junio del presente, incluyendo los municipios, era de 150,957 y no de 189,000 como se anunció. Sin embargo, el daño causado es irremediable a corto plazo, pues ante el anuncio de 50,000 despidos se restringe inmediatamente el consumo nacional y las facilidades de crédito a los servidores públicos.
El anuncio del aumento del déficit fiscal por encima del 2% autorizado por ley, se efectúa conforme una metodología que excluye del cálculo de los ingresos del Estado las ganancias del Canal de Panamá, procedimiento previamente aprobado incluso por el FMI, rector de las finanzas públicas mundiales. Resulta irónico, por decir lo menos, que en pleno siglo XXI hayan panameños que sostengan la tesis que el Canal y sus activos no se consideran parte de nuestro Estado. Es inadmisible que nuestra plena soberanía jurisdiccional no conlleve una soberanía contable, a efectos de calcular el patrimonio o la riqueza del país.
Durante los últimos años, todas las emisiones internacionales de bonos para el refinanciamiento de nuestra deuda, se colocan exitosamente y en término perentorio en los mercados internacionales. Es inverosímil que ante los mismos inversionistas que han creído en Panamá y sus títulos financieros, se anuncie una cifra errada del crecimiento económico proyectado para el 2004. Lo más increíble es que el anuncio se hace en el marco de la Asamblea General de la ONU, aún cuando el 5 de agosto la CEPAL de las propias Naciones Unidas, proyectó un crecimiento económico por encima del 5% para nuestro país durante este año, uno de los más altos de América Latina.
Como regla general, los mensajes positivos llevan al éxito y los negativos al fracaso. Al presidente Torrijos le compete proyectar al país con el propósito de atraer inversiones y generar empleo. En ese esfuerzo, haría bien en apartar las aves de mal agüero, que ningún beneficio traen a él ni al país.
Esa igualdad de oportunidades conduce, inevitablemente, a desigualdad de resultados porque éstos dependen de muchos factores, tales como habilidad personal, trabajo duro, seriedad y suerte.
La desigualdad de resultados no presupone una injusticia porque justicia significa que cada uno recibe lo que se merece.
La visión contraria define igualdad en el resultado, cuando la gente es políticamente, socialmente y económicamente igual.
Winston Churchill explicó la diferencia así:
""Todos los hombres son creados iguales" mantiene la Declaración de Independencia americana. "Todos los hombres serán mantenidos en igualdad" dicen los socialistas".
Eso último sólo se logra bajo gobiernos totalitarios.
(*)Académica del Independent Institute y comentarista de foxnews.com.
(c)www.aipenet.com

101 años de Panamá América

 
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