¡Ay, mi Panamá!
Durante la reciente toma de posesión del Sr. Barack Obama, sentí una fuerte nostalgia. Al principio no sabía de qué se trataba, pero luego identifiqué el origen de mi tristeza.
Las elecciones del país que tanto amo, Panamá, están a la vuelta de la esquina, y, al igual que la mayoría, voy a votar por el "menos peor". Qué suerte tuvieron los estadounidenses al tener buenas opciones para elegir a su mandatario. El Sr. Obama, hasta donde pude leer, no sólo tiene una intachable trayectoria política, sino que viene de una familia que le inculcó buenos valores, razón por la que fue electo y por esto muchos creemos en él.
Obviamente no pertenezco a ningún partido político, pero sé que tengo la potestad de opinar sobre los tres candidatos fuertes que tenemos. El primero, dueño de una de las cadenas de supermercados más exitosas del país, quien ha ocupado varios puestos en el gobierno, una persona que ni siquiera nos ha hablado sobre su plan de trabajo. Él, que ha jugado a conocer los problemas de los pobres caminando en los zapatos del pueblo, no me puede engañar. Otro, dueño de la licorera más importante del país, un niño rico que no tiene idea lo que abarca gobernar a un país entero. En sus ojos se le ve la ambición y la poca orientación. Y la última, la peor, ella quien tiene un pasado muy oscuro que nunca este país olvidará, ya que perteneció a la dictadura, me parece que ella es una descarada con poca cultura.
Entonces me pregunto yo, una chica joven, con una familia formada, empleada de una empresa, no tengo conocimientos en política, ni me gusta, ¿qué puedo hacer para contribuir con mi país? Lastimosamente la respuesta inmediata que yo misma me doy es NADA. Más adelante seré madre y no quisiera que mi hijo creciera en este país que pasó de ser una maravilla a ser un basurero. Un país donde nuestros políticos no esconden su corrupción y, lo que es peor, a nadie se castiga.
Los panameños no creemos en las propuestas de los candidatos a la presidencia; y es que en realidad ellos no han propuesto NADA. La minoría que cree, lo hace sólo porque tienen intereses puestos, dinero invertido en campañas o seguro ocuparán grandes puestos en el gobierno. Qué lástima me da por ellos, están sumergidos en la ambición y sólo viven el momento.
Ojalá que el señor Obama cumpla con lo prometido y no desilusione a sus seguidores. Pero algo que se debe mencionar es la diferencia abismal que hay entre la primera potencia del mundo y nuestro país, además es muy notoria, quizás por lo que menos vemos... ellos eligieron a alguien en quien creyeron, nosotros ni siquiera tenemos como opción a alguien en quien creer. Tú, panameño, que no perteneces a ningún partido político, ni apruebas este circo, haz algo por tu patria siendo mejor persona, haciendo el bien y cultivándoles valores a tus hijos para poco a poco mejorar. De no ser así, resígnate y visualízate como algunos hermanos de países vecinos que residen en Panamá, porque en pocos años serás otro inmigrante en un país extraño buscando paz y seguridad para ti y los tuyos.
[Carta recibida el día 23 de enero].