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Ayer y hoy: Casi lo mismo


Revisando artículos viejos (de más de 50 años), varios de ellos escritos por mi padre, Samuel Lewis Arango, pareciera que el tiempo se ha detenido y que todos los problemas que nos aquejan siguen siendo los mismos. Me permito reproducir en parte un artículo suyo titulado "A lo único que hay que tenerle miedo es al miedo" y que vio la luz pública en la época del 40. Muchos de estos escritos fueron escogidos por distinguidos compatriotas en Muestrario de Civismo. He aquí lo que decía:
"La frase lapidaria de Roosevelt, "a lo único que hay que tenerle miedo es al miedo", no fue más oportuna. El esclarecido estadista supo enfrentarse sin temores a todas las dificultades a que se abocaba su pueblo cuando escaló el Capitolio. Detuvo el derrumbe de la economía norteamericana, salvó los principios democráticos y hubiese ganado la paz, porque llevaba en el alma, encendida siempre como una lámpara votiva, la fe en la lucha constante y en el esfuerzo permanente".
"Es natural, dada nuestra idiosincrasia, que si en estos momentos llega casi a su etapa final el proceso político, a través del cual se han de renovar los poderes públicos, las pasiones se salgan de madre como un río caudaloso e invadan todos los predios y retarden todas las actividades comerciales. Así ha ocurrido siempre y nadie podrá detener el mal".
"Y es natural, por último, que nos preocupe y nos afecte la situación exterior, cada día más confusa y más incierta y, sobre todo, que nos inquiete la posibilidad de que otra guerra disloque al mundo cuando todavía no se han enjugado las últimas lágrimas de la última tragedia".
"Comprendemos que se han reunido, como para que sea más desconcertante el panorama, muchos factores inesperados. Nadie es capaz de predecir si está próxima la hora venturosa en que han de resolverse esos problemas o si es necesario esperar muchos años y soportar muchas angustias. Lo que sí es cierto es que hay que alejarse de los espíritus quebrantados por el pesimismo. No hay que creer que las dificultades se han hecho exclusivamente para nosotros y que sólo nosotros tenemos contratiempos que dominar. Hay que tener presente que mientras otros pueblos, a lo largo de muchos años, se enfrentaron a la miseria y a la muerte, con todos sus dolores y todos sus destrozos espirituales, nosotros vivíamos en un oasis seductor y que es natural que también nos alcancen las penas, sin las cuales los pueblos no pueden estimar y aquilatar los grandes beneficios de la libertad y de la gloria".
"Precisa buscarles solución a los problemas, con la gallardía y el acierto con que Roosevelt dominó los que tuvo la humanidad durante su actuación inolvidable de estadista y de conductor, repitiendo como él, "A lo único que hay que tenerle miedo es al miedo" ¡Así triunfaremos!
La cárcel debe ser para los corruptos, los delincuentes de cuello blanco, la maleantería de los barrios y para el todopoderoso político qué solo cree que el dinero del Estado le pertenece.
A los periodistas íntegros la sociedad debe premiarlos por su honestidad y respeto a la patria.

101 años de Panamá América

 
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