Ayuda a los damnificados del Darién
Las inundaciones desatadas por los disturbios climatológicos derivados del huracán Mitch han agravado las aflicciones que padecen los habitantes del Darién. Las lluvias no solamente han arrasado los sembríos, dedicados en su mayor parte a la autosubsistencia agrícola, sino que han anegado las viviendas, obligando a los residentes a trasladarse a las zonas altas, a abandonar sus precarias residencias y a improvisar nuevas, con los escasos recursos a la mano. El Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) ha declarado zona de emergencia, al verificarse que las lluvias dejan alrededor de dos mil damnificados y unas 400 viviendas afectadas.
La declaratoria de emergencia del Darién hay que interpretarla en el sentido más amplio, es decir debemos considerar como un todo a los damnificados y a las tierras y viviendas. Los damnificados, sobre todo los niños, afrontan problemas de alimentación y salud que pueden crear males colaterales quizás más preocupantes. Es por ello que se debe atacar todos los frentes y de manera coordinada. Los ministerios de salud, desarrollo agrícola, educación, las oficinas de la Primera Dama y otras dependencias estatales debieran crear un comité de emergencia que asuma la responsabilidad de velar por los darienitas en cada una de esas áreas. En fatídica secuencia, la desalimentación acarreará el desplome de las defensas y esto deserción escolar.
Otro aspecto importante es el de las comunicaciones, ya que las vías terrestres han sido seriamente deterioradas y solamente el transporte aéreo en helicópteros impide por lo que se aprecia el aislamiento de las zonas afectadas. No olvidemos, por otro lado, que en estas condiciones de emergencia medran los delincuentes, diezmando los enseres de las pobres familias darienitas y que en la frontera con Colombia merodean indeseables a la espera de situaciones propicias para atentar contra vida y patrimonio. Redoblar la seguridad policial y militar es exigencia perentoria.
No podemos dejar por fuera en el recuento de calamidades la situación crítica en Chiriquí, Colón, Veraguas y otras zonas. La Carretera Interamericana sufre resquebrajamientos que parecieran causados por un fuerte sismo en varios tramos de Chiriquí. El mismo panorama desolador de inundaciones provocadas por las aguas desbordadas por los ríos se presenta en Puerto Armuelles y en pequeñas comunidades de Los Santos y en fincas bananeras. La comunidad panameña nacional debe tender la mano a los damnificados por las lluvias y el desbordamiento de los ríos.
La declaratoria de emergencia del Darién hay que interpretarla en el sentido más amplio, es decir debemos considerar como un todo a los damnificados y a las tierras y viviendas. Los damnificados, sobre todo los niños, afrontan problemas de alimentación y salud que pueden crear males colaterales quizás más preocupantes. Es por ello que se debe atacar todos los frentes y de manera coordinada. Los ministerios de salud, desarrollo agrícola, educación, las oficinas de la Primera Dama y otras dependencias estatales debieran crear un comité de emergencia que asuma la responsabilidad de velar por los darienitas en cada una de esas áreas. En fatídica secuencia, la desalimentación acarreará el desplome de las defensas y esto deserción escolar.
Otro aspecto importante es el de las comunicaciones, ya que las vías terrestres han sido seriamente deterioradas y solamente el transporte aéreo en helicópteros impide por lo que se aprecia el aislamiento de las zonas afectadas. No olvidemos, por otro lado, que en estas condiciones de emergencia medran los delincuentes, diezmando los enseres de las pobres familias darienitas y que en la frontera con Colombia merodean indeseables a la espera de situaciones propicias para atentar contra vida y patrimonio. Redoblar la seguridad policial y militar es exigencia perentoria.
No podemos dejar por fuera en el recuento de calamidades la situación crítica en Chiriquí, Colón, Veraguas y otras zonas. La Carretera Interamericana sufre resquebrajamientos que parecieran causados por un fuerte sismo en varios tramos de Chiriquí. El mismo panorama desolador de inundaciones provocadas por las aguas desbordadas por los ríos se presenta en Puerto Armuelles y en pequeñas comunidades de Los Santos y en fincas bananeras. La comunidad panameña nacional debe tender la mano a los damnificados por las lluvias y el desbordamiento de los ríos.