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B/. 19.99


Decía un espectador ante una de las conferencias sobre la ampliación del Canal, tan de moda en estos días, que los millones y los miles de millones lo tenían abrumado. Sostenía este profesional del periodismo, que para él todo lo que fuera superior a B/. 19.99 era mucho dinero y que por lo tanto le costaba comprender todas esas cifras que pretendían hacerle tragar. He allí el quid del asunto. Las explicaciones que estamos oyendo hasta ahora son seguramente importantes pero distan mucho de ser interesantes. Sólo si los defensores de la Ampliación del Canal logran despertar el interés de los panameños en "su" proyecto, es que este concitará el apoyo suficiente para que se convierta en "nuestro" proyecto y reciba los votos para ser ratificado en el referéndum.
Hasta ahora sólo hemos podido escuchar a dos grupos, a los técnicos de la ACP, que defienden en proyecto como lo harían ante un grupo de financistas de Wall Street, y a los que se oponen a todo, oponiéndose a algo más con los mismos argumentos de la izquierda trasnochada y uno que otro golpe bajo. Falta algo importante. Falta el liderazgo que entusiasme al pueblo panameño con una nueva epopeya nacional. Falta el verbo inspirador que nos permita conciliar los fríos números con el calor de una causa popular. Falta el Proyecto Nacional del Siglo XXI que nos permita comprender la expansión del Canal no como un fin en sí misma, sino como una pieza importantísima en nuestro camino al Primer Mundo.
La Ampliación del Canal, de ser aprobada en todas sus instancias, seguramente será positiva para el país. Pero queremos reiterar que hay que tener claro que no es un fin en sí misma, sino un medio que nos permitirá financiar, con sus excedentes y con la actividad económica que concitará la decisión de hacerlo, los grandes proyectos educativos, de sanidad, de vialidad y comunicaciones, de modernización y descentralización gubernamental y de seguridad, que harán de nuestra Nación el primer país desarrollado de América Latina. Pero sólo seremos un país desarrollado, si la nave al Primer Mundo no deja a nadie en el puerto. Es difícil lograr el objetivo de montar a todos en el mismo barco, si para la mayoría de los panameños el tiquete al Primer Mundo cuesta más de B/.19.99.

101 años de Panamá América

 
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