“Babel”
A fuerzas de ser sincero, no siempre me provoca ir a ver a Iñárritu, pero a fuerzas de ser más sincero, siempre que lo veo quedo gratamente impactado por su trabajo cinematográfico. Primero, "Amores Perros", el retrato de una intersección del bajo y no tan bajo mundo mexicano, en que la manera de amar, incluso a veces, a golpe, se entrelaza en un trágico accidente de automóvil.
En "Babel", recurrente es la técnica de varias historias paralelas, pero la intersección como lugar de encuentro se trueca por la pregunta del origen: ¿cuál es la razón final de las cosas que suceden? y ¿cómo lo que sucede, al mismo tiempo, en la alejada Marruecos, la oriental Japón y la cercana frontera mexicana, tienen un vínculo en común, muy poco imaginable y mucho menos explicable? ¿Por qué se suicida la madre de la joven japonesa, para que el padre se desahogara en un viaje a Marruecos, le vendiera un rifle de cacería a su guía, que lo terminaría vendiendo para que cayera en manos de unos niños, que al practicar al tiro, hieren sin querer a una turista norteamericana, a quien su doméstica en México, se le pudiera ocurrir la imprudencia de llevarse a sus hijos, -los de la patrona-, a una fiesta de boda, cruzando la frontera mexicana, para que a su regreso, sean todos perseguidos y apresados como inmigrantes ilegales?
¿Por qué se suicida la madre de la joven japonesa? Es una pregunta inquietante, pues más que pregunta plantea toda una teoría de la vida: lo que hagamos en nuestro medio inmediato, no importa lo insignificante que esto sea, tiene repercusiones existenciales en otras partes del planeta, cuyas dimensiones ni siquiera son imaginables para nosotros.
Iñárritu, no se conforma como otros cineastas, con la clásica culpa sobre el determinismo de la estructura social. Va más allá, y plantea cómo el fenómeno volitivo del ser humano, puede originar buenas o malas consecuencias. Y trata no sólo la idea de que hay cosas bien o mal hechas, sino también, que hay cosas que escapan a esa dualidad, para entrar dentro de la categoría de convenientes o inconvenientes, prudentes o imprudentes.
Lo que así, en la superficie pareciera ser una película fatalista, escrita desde el oráculo del más connotado de los dioses griegos, resulta en profundidad, una profunda reflexión en búsqueda del ejercicio de la responsabilidad personal y social.