Bajo las piedras
Un hecho es cierto, diversos factores concurren para impedir o dificultar a las empresas encuestadoras serias poder medir con mayor exactitud la fuerza electoral del arnulfismo. Uno de ellos, expuesto por voceros de Dichter & Neira, lo constituye el hecho de que las normas electorales prohíben las encuestas el día previo a la elección. Esa restricción priva a dichas empresas de la posibilidad de evaluar el fenómeno de las preferencias electorales en el momento crucial, cuando tiene lugar la toma final de decisiones del votante.
Otro factor, no expuesto por ninguna encuestadora, es la facultad que tienen las masas arnulfista de mimetizarse y "burlar" en parte las encuestas. De hecho, sin embargo, las empresas lo saben y han hecho importantes ajustes a la metodología y al tipo de pregunta para poder obviar la distorsión del fenómeno. En ese camino se mueve la "votación" en secreto, mediante papeletas, introducida por CID/Gallup como modalidad en este tipo de consulta, sin obviar el método tradicional de la pregunta y la respuesta cara a cara.
¿Por qué se mimetizan los arnulfistas y no los simpatizantes de los demás partidos? Por razones históricas. El arnulfismo tiene la más larga foja de haber sido tiroteado, perseguido, asesinado, despedido, derrocado y despojado por fraude de triunfos claros. Con el tiempo, con su máximo líder, Arnulfo Arias, eternamente exiliado, proscrito o preso, quienes aquí se quedaban a sufrir vejámenes y represalias, terminaron ocultándose como los cristianos de las catacumbas e incluso simulando simpatías por otros partidos.
Pues esa costumbre, de vieja data, pasada de generación en generación, persiste hasta nuestros días. El propio Arnulfo, cada vez que inscribía un partido (porque siempre se lo robaban o lo proscribían), no dejaba que se inscribieran más que unos pocos miles sobre el mínimo de adherentes legales exigidos. La obvia intención era ocultar su real fuerza para sorprender en cada elección a sus adversarios que terminaban siempre subestimando su fuerza, sumergidos bajo el maremoto de votos morados. ¿Se repetirá otra vez en esta elección? Los expertos siempre dicen que no, pero al final "siempre salen bajo las piedras".
¿Es posible evaluar la fuerza oculta del arnulfismo? Las encuestadoras insisten que sí. Otros, en cambio, encuestas históricas en mano, confrontadas contra los resultados, hablan de entre 10% y 15%. Pero fiarse únicamente de los resultados de otras elecciones es altamente riesgoso. Algún potencial premio Nobel debe estar aguardando para quien logre entremezclar varias metodologías en una sola y dar una mayor exactitud.
Otro factor, no expuesto por ninguna encuestadora, es la facultad que tienen las masas arnulfista de mimetizarse y "burlar" en parte las encuestas. De hecho, sin embargo, las empresas lo saben y han hecho importantes ajustes a la metodología y al tipo de pregunta para poder obviar la distorsión del fenómeno. En ese camino se mueve la "votación" en secreto, mediante papeletas, introducida por CID/Gallup como modalidad en este tipo de consulta, sin obviar el método tradicional de la pregunta y la respuesta cara a cara.
¿Por qué se mimetizan los arnulfistas y no los simpatizantes de los demás partidos? Por razones históricas. El arnulfismo tiene la más larga foja de haber sido tiroteado, perseguido, asesinado, despedido, derrocado y despojado por fraude de triunfos claros. Con el tiempo, con su máximo líder, Arnulfo Arias, eternamente exiliado, proscrito o preso, quienes aquí se quedaban a sufrir vejámenes y represalias, terminaron ocultándose como los cristianos de las catacumbas e incluso simulando simpatías por otros partidos.
Pues esa costumbre, de vieja data, pasada de generación en generación, persiste hasta nuestros días. El propio Arnulfo, cada vez que inscribía un partido (porque siempre se lo robaban o lo proscribían), no dejaba que se inscribieran más que unos pocos miles sobre el mínimo de adherentes legales exigidos. La obvia intención era ocultar su real fuerza para sorprender en cada elección a sus adversarios que terminaban siempre subestimando su fuerza, sumergidos bajo el maremoto de votos morados. ¿Se repetirá otra vez en esta elección? Los expertos siempre dicen que no, pero al final "siempre salen bajo las piedras".
¿Es posible evaluar la fuerza oculta del arnulfismo? Las encuestadoras insisten que sí. Otros, en cambio, encuestas históricas en mano, confrontadas contra los resultados, hablan de entre 10% y 15%. Pero fiarse únicamente de los resultados de otras elecciones es altamente riesgoso. Algún potencial premio Nobel debe estar aguardando para quien logre entremezclar varias metodologías en una sola y dar una mayor exactitud.