Balance de un liderazgo
Al cumplirse un aniversario más del nacimiento del Dr. Arnulfo Arias Madrid, y siendo éste el último aniversario antes de la elección del próximo presidente de la República, se hace propicio un balance de la labor realizada por la Sra. Mireya Moscoso al frente del Partido Arnulfista. No es nuestro interés analizar su labor como Presidenta de la Nación, la cual será debidamente ponderado en el futuro, muy a pesar de los mezquinos intereses de quienes actualmente critican su labor; sino su trabajo al tomar el legado del Dr. Arias como impulsora del proyecto panameñista.
La Presidenta Moscoso toma como suya, en 1990, la labor de inscribir un partido que retomara la doctrina del Dr. Arias; y debemos reconocer que, ciertamente, la tarea de inscribir un partido en ese momento no era una tarea demasiado difícil. Nunca había sido un problema para los panameñistas inscribir un partido, mucho menos lo sería estando en el gobierno y siendo el propio Presidente de la República uno de los primeros en inscribirse. Sin embargo, los problemas no demoraron en llegar: las numerosas críticas al gobierno del Presidente Endara, la poca participación de la Sra. Moscoso en la política partidista antes de la inscripción del colectivo político, además de su condición de mujer, la hacen víctima del desprecio de sus adversarios e incluso de sus aliados. No obstante, esa situación no hace disminuir el trabajo de la señora Mireya Moscoso, quien camina pueblo por pueblo de nuestro país forjando un liderazgo real junto a las verdaderas fuerzas populares de Panamá, quienes terminan llevándola, a fuerza de los votos, a la presidencia del país en 1999, muy a pesar de los intereses de algunos y las mezquindades de otros.
Tras 13 años al frente del partido, la labor de la Sra. Moscoso como presidenta del Partido Arnulfista presenta un impresionante superávit. Su principal logro es la modernización del colectivo político. Logró tomar un sentimiento que, aunque numeroso, era totalmente desorganizado y casi amorfo como el panameñismo en 1990, y lo transformó en una organización política de primer orden y con un nivel de orden al que la mayoría de las organizaciones nacionales de cualquier tipo, no pueden ni siquiera aspirar.
En la modernización del partido también está haber llevado con mucha sabiduría y habilidad la renovación de los cuadros políticos y sin desaprovechar el conocimiento de los arnulfistas "viejos", ha sabido conformar una nueva guardia entre personalidades políticas jóvenes como Alcibiades Vásquez, Carlos Raúl Piad, Alexis Pinzón, Arnulfo Escalona, José Blandón, Rosabel Vergara, Eduardo Quirós, Marco Ameglio, Norberto Delgado y Publio Cortés, quienes además de ser una renovación de la gestión gubernamental, significan la seguridad de un promisorio futuro para el partido.
Otro aspecto que se puede sumar a la labor de Mireya Moscoso como dirigente política, es la adaptación de la doctrina panameñista a las realidades del siglo XXI. Sin perder la esencia popular y nacionalista que caracterizó siempre al Dr. Arias, ha adaptado las instituciones provenientes de la globalización y las nuevas tecnologías a las realidades nacionales, sentando las bases de lo que debe ser el arnulfismo de los nuevos tiempos.
La labor realizada por la Sra. Moscoso se traduce con claridad en el Partido Arnulfista más fuerte de toda la historia, con más adherentes que en cualquier otro momento, con uno de los más altos porcentajes de juventud; con una alianza de gobierno fuerte, la cual no ha sufrido ninguna división importante y que se mantendrá de cara a las nuevas elecciones.
Sin embargo, todavía quedan pendientes algunas labores que deben ser abordadas en el futuro y que son responsabilidad de las nuevas generaciones del partido; tres de ellas, fundamentales: Primero, la debida organización de toda la juventud del partido, de forma tal que cumpla la función de dinamismo y renovación que le corresponde. Segundo, es vital que el arnulfismo constituya de forma programática y clara su visión de país, sus objetivos a más largo plazo y su forma de llegar a ellos; es decir, que establezca su doctrina con claridad. Tercero, la búsqueda de aliados internacionales, pues es necesario que el colectivo se sume a la organización internacional de partidos que le sea más a fin a sus ideales, fundamentalmente porque en un mundo globalizado es importante el contacto con aliados a nivel mundial, lo que le da a los partidos políticos una visión más amplia de la realidad mundial.
Definitivamente que durante su labor, la Presidenta Moscoso, por mucho que les "pique" a sus adversarios, ha demostrado capacidad política por encima de todos aquellos que se le han enfrentado, y ha constituido una maquinaria política poderosa y moderna. Esperemos que los encargados de seguir con la tarea cumplan las expectativas.
*Embajada de Panamá en España.
La Presidenta Moscoso toma como suya, en 1990, la labor de inscribir un partido que retomara la doctrina del Dr. Arias; y debemos reconocer que, ciertamente, la tarea de inscribir un partido en ese momento no era una tarea demasiado difícil. Nunca había sido un problema para los panameñistas inscribir un partido, mucho menos lo sería estando en el gobierno y siendo el propio Presidente de la República uno de los primeros en inscribirse. Sin embargo, los problemas no demoraron en llegar: las numerosas críticas al gobierno del Presidente Endara, la poca participación de la Sra. Moscoso en la política partidista antes de la inscripción del colectivo político, además de su condición de mujer, la hacen víctima del desprecio de sus adversarios e incluso de sus aliados. No obstante, esa situación no hace disminuir el trabajo de la señora Mireya Moscoso, quien camina pueblo por pueblo de nuestro país forjando un liderazgo real junto a las verdaderas fuerzas populares de Panamá, quienes terminan llevándola, a fuerza de los votos, a la presidencia del país en 1999, muy a pesar de los intereses de algunos y las mezquindades de otros.
Tras 13 años al frente del partido, la labor de la Sra. Moscoso como presidenta del Partido Arnulfista presenta un impresionante superávit. Su principal logro es la modernización del colectivo político. Logró tomar un sentimiento que, aunque numeroso, era totalmente desorganizado y casi amorfo como el panameñismo en 1990, y lo transformó en una organización política de primer orden y con un nivel de orden al que la mayoría de las organizaciones nacionales de cualquier tipo, no pueden ni siquiera aspirar.
En la modernización del partido también está haber llevado con mucha sabiduría y habilidad la renovación de los cuadros políticos y sin desaprovechar el conocimiento de los arnulfistas "viejos", ha sabido conformar una nueva guardia entre personalidades políticas jóvenes como Alcibiades Vásquez, Carlos Raúl Piad, Alexis Pinzón, Arnulfo Escalona, José Blandón, Rosabel Vergara, Eduardo Quirós, Marco Ameglio, Norberto Delgado y Publio Cortés, quienes además de ser una renovación de la gestión gubernamental, significan la seguridad de un promisorio futuro para el partido.
Otro aspecto que se puede sumar a la labor de Mireya Moscoso como dirigente política, es la adaptación de la doctrina panameñista a las realidades del siglo XXI. Sin perder la esencia popular y nacionalista que caracterizó siempre al Dr. Arias, ha adaptado las instituciones provenientes de la globalización y las nuevas tecnologías a las realidades nacionales, sentando las bases de lo que debe ser el arnulfismo de los nuevos tiempos.
La labor realizada por la Sra. Moscoso se traduce con claridad en el Partido Arnulfista más fuerte de toda la historia, con más adherentes que en cualquier otro momento, con uno de los más altos porcentajes de juventud; con una alianza de gobierno fuerte, la cual no ha sufrido ninguna división importante y que se mantendrá de cara a las nuevas elecciones.
Sin embargo, todavía quedan pendientes algunas labores que deben ser abordadas en el futuro y que son responsabilidad de las nuevas generaciones del partido; tres de ellas, fundamentales: Primero, la debida organización de toda la juventud del partido, de forma tal que cumpla la función de dinamismo y renovación que le corresponde. Segundo, es vital que el arnulfismo constituya de forma programática y clara su visión de país, sus objetivos a más largo plazo y su forma de llegar a ellos; es decir, que establezca su doctrina con claridad. Tercero, la búsqueda de aliados internacionales, pues es necesario que el colectivo se sume a la organización internacional de partidos que le sea más a fin a sus ideales, fundamentalmente porque en un mundo globalizado es importante el contacto con aliados a nivel mundial, lo que le da a los partidos políticos una visión más amplia de la realidad mundial.
Definitivamente que durante su labor, la Presidenta Moscoso, por mucho que les "pique" a sus adversarios, ha demostrado capacidad política por encima de todos aquellos que se le han enfrentado, y ha constituido una maquinaria política poderosa y moderna. Esperemos que los encargados de seguir con la tarea cumplan las expectativas.
*Embajada de Panamá en España.