Balance del viaje a Colonia
Después de agradecer, Benedicto XVI, a todos los que hicieron posible el éxito de esta reunión mundial, describe el Pontífice las distintas etapas de su periplo en su tierra natal y escojo lo que a mi parecer, ilumina aspectos de su propósito ecuménico en su gestión pontificia.
"El papel de Alemania en el diálogo ecuménico es importante, ya sea por la triste historia de divisiones, ya sea por el papel significativo que ha desempeñado en el camino de la reconciliación. Deseo que el diálogo, como intercambio recíproco de dones y no sólo de palabras, contribuya además a hacer crecer y madurar esa "sinfonía" ordenada y armoniosa que es la unidad católica. En esta perspectiva, las Jornadas Mundiales de la Juventud representan un válido "laboratorio" ecuménico. Y, ¿cómo no revivir con emoción la visita a la Sinagoga de Colonia, en la que tiene su sede la comunidad judía más antigua de Alemania? Con los hermanos judíos recordé la Shoá, y el sexagésimo aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis. Este año se celebra, además, el cuadragésimo aniversario de la declaración conciliar "Nostra aetate", que inauguró una nueva estación de diálogo y de solidaridad espiritual entre judíos y cristianos, así como de estima por las demás grandes tradiciones religiosas. Entre éstas, ocupa un lugar particular el Islam, cuyos seguidores adoran al único Dios y se remontan con gusto al patriarca Abraham. Por este motivo, quise encontrarme con los representantes de algunas comunidades musulmanas, a los que manifesté las esperanzas y las preocupaciones del difícil momento histórico que estamos viviendo, deseando que se extirpe el fanatismo y la violencia y que juntos podamos colaborar siempre en la defensa de la dignidad de la persona humana y tutelar sus derechos fundamentales. el corazón de la "vieja" Europa, que en el siglo pasado, por desgracia, experimentó horrendos conflictos y regímenes inhumanos, los jóvenes han vuelto a lanzar a la humanidad de nuestro tiempo el mensaje de la esperanza que no decepciona, pues está fundada sobre la Palabra de Dios, hecha carne en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestra salvación. En Colonia, los jóvenes han encontrado y adorado al Emmanuel, el Dios con nosotros, en el misterio de la Eucaristía y han comprendido mejor que la Iglesia es la gran familia por la que Dios forma un espacio de comunión y de unidad entre todo continente, cultura y raza, por así decir, una "gran comitiva de peregrinos" guiados por Cristo, estrella radiante que ilumina la historia. Jesús se hace nuestro compañero de viaje en la Eucaristía, y en la Eucaristía -así decía en la homilía de la celebración conclusiva tomando de la física una imagen muy conocida- produce la "fisión nuclear" en el corazón más escondido del ser. Sólo esta íntima explosión del bien que vence al mal puede dar vida a otras transformaciones necesarias para cambiar el mundo. Recemos, por tanto, para que los jóvenes de Colonia lleven consigo la luz de Cristo, que es verdad y amor, y la difundan por doquier. De este modo podremos asistir a una nueva primavera de esperanza en Alemania, en Europa y en todo el mundo. El primer encuentro con los jóvenes a lo largo del Rin, en la "fiesta de acogida", y los sucesivos han dejado un recuerdo imborrable. Los Reyes Magos han sido, para los jóvenes de tantos países y culturas, como los "guías" que los han acompañado hacia Cristo para adorarlo en el misterio de su presencia en la Eucaristía. Espíritu Santo para ser testigos entusiastas y coherentes de Cristo, que en la Eucaristía ha prometido permanecer realmente presente entre nosotros hasta el fin del mundo. Emotivo ha sido el encuentro con los jóvenes seminaristas, llamados en un seguimiento radical de Cristo. Representantes de Iglesias y Comunidades eclesiales, así como la visita a la Sinagoga de Colonia y el encuentro con representantes de algunas Comunidades musulmanas, con una actitud de sincero diálogo y mutua comprensión. En particular a los grupos parroquiales de varia diócesis españolas y a los jóvenes de las diócesis: Guayaquil (Ecuador) y Nueve de Julio (Argentina), así como a los demás fieles de América Latina. Como los Magos, buscad a Jesús, que es el rostro misericordioso del Padre, que sigue iluminando la vida de todo hombre".
Derribar montañas, construir líneas férreas, inundar terrenos para la siembra, construir un acueducto, un muelle, talleres, casas, un hospital inmenso, calles, caminos, tendidos eléctricos y de telefonía, sanear el ambiente, instalar ferrocarriles, servicios médicos, construir y sostener escuelas.
Panameños y norteamericanos trabajaron juntos para imponer el empuje arrollador de la civilización. La poderosa selva pantanosa fue al fin dominada por el coraje invencible de cientos de rudos trabajadores que perdieron la vida. Cuadrillas enteras fueron diezmadas por el paludismo y por una fiebre maligna que llamaban "aguas negras". Son los soldados desconocidos ya olvidados.
Las voces de mando para hacer todo lo que es hoy Distrito de Barú emanaron de ese señorial edificio de la Oficina General, que reclama el honor de ser declarado monumento histórico de la nación panameña.
En unas cuantas líneas hemos señalado algunas consideraciones que poco se ha reflexionado y menos atendidos por la suspendida Ley 17. Se evidencia que esta norma impuesta es incompleta.
Ojalá los garantes se pongan a tono con su rebaño y propicien una discusión amplia de todo el tema y no defiendan, por omisión, la jugarreta del PRD y sus allegados de allanar el camino hacia la oportunidad de hacer fortuna o aumentar las que ya tienen con la ampliación del Canal.
(*)Secretario de Salud del Partido Panameñista.
"El papel de Alemania en el diálogo ecuménico es importante, ya sea por la triste historia de divisiones, ya sea por el papel significativo que ha desempeñado en el camino de la reconciliación. Deseo que el diálogo, como intercambio recíproco de dones y no sólo de palabras, contribuya además a hacer crecer y madurar esa "sinfonía" ordenada y armoniosa que es la unidad católica. En esta perspectiva, las Jornadas Mundiales de la Juventud representan un válido "laboratorio" ecuménico. Y, ¿cómo no revivir con emoción la visita a la Sinagoga de Colonia, en la que tiene su sede la comunidad judía más antigua de Alemania? Con los hermanos judíos recordé la Shoá, y el sexagésimo aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis. Este año se celebra, además, el cuadragésimo aniversario de la declaración conciliar "Nostra aetate", que inauguró una nueva estación de diálogo y de solidaridad espiritual entre judíos y cristianos, así como de estima por las demás grandes tradiciones religiosas. Entre éstas, ocupa un lugar particular el Islam, cuyos seguidores adoran al único Dios y se remontan con gusto al patriarca Abraham. Por este motivo, quise encontrarme con los representantes de algunas comunidades musulmanas, a los que manifesté las esperanzas y las preocupaciones del difícil momento histórico que estamos viviendo, deseando que se extirpe el fanatismo y la violencia y que juntos podamos colaborar siempre en la defensa de la dignidad de la persona humana y tutelar sus derechos fundamentales. el corazón de la "vieja" Europa, que en el siglo pasado, por desgracia, experimentó horrendos conflictos y regímenes inhumanos, los jóvenes han vuelto a lanzar a la humanidad de nuestro tiempo el mensaje de la esperanza que no decepciona, pues está fundada sobre la Palabra de Dios, hecha carne en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestra salvación. En Colonia, los jóvenes han encontrado y adorado al Emmanuel, el Dios con nosotros, en el misterio de la Eucaristía y han comprendido mejor que la Iglesia es la gran familia por la que Dios forma un espacio de comunión y de unidad entre todo continente, cultura y raza, por así decir, una "gran comitiva de peregrinos" guiados por Cristo, estrella radiante que ilumina la historia. Jesús se hace nuestro compañero de viaje en la Eucaristía, y en la Eucaristía -así decía en la homilía de la celebración conclusiva tomando de la física una imagen muy conocida- produce la "fisión nuclear" en el corazón más escondido del ser. Sólo esta íntima explosión del bien que vence al mal puede dar vida a otras transformaciones necesarias para cambiar el mundo. Recemos, por tanto, para que los jóvenes de Colonia lleven consigo la luz de Cristo, que es verdad y amor, y la difundan por doquier. De este modo podremos asistir a una nueva primavera de esperanza en Alemania, en Europa y en todo el mundo. El primer encuentro con los jóvenes a lo largo del Rin, en la "fiesta de acogida", y los sucesivos han dejado un recuerdo imborrable. Los Reyes Magos han sido, para los jóvenes de tantos países y culturas, como los "guías" que los han acompañado hacia Cristo para adorarlo en el misterio de su presencia en la Eucaristía. Espíritu Santo para ser testigos entusiastas y coherentes de Cristo, que en la Eucaristía ha prometido permanecer realmente presente entre nosotros hasta el fin del mundo. Emotivo ha sido el encuentro con los jóvenes seminaristas, llamados en un seguimiento radical de Cristo. Representantes de Iglesias y Comunidades eclesiales, así como la visita a la Sinagoga de Colonia y el encuentro con representantes de algunas Comunidades musulmanas, con una actitud de sincero diálogo y mutua comprensión. En particular a los grupos parroquiales de varia diócesis españolas y a los jóvenes de las diócesis: Guayaquil (Ecuador) y Nueve de Julio (Argentina), así como a los demás fieles de América Latina. Como los Magos, buscad a Jesús, que es el rostro misericordioso del Padre, que sigue iluminando la vida de todo hombre".
Derribar montañas, construir líneas férreas, inundar terrenos para la siembra, construir un acueducto, un muelle, talleres, casas, un hospital inmenso, calles, caminos, tendidos eléctricos y de telefonía, sanear el ambiente, instalar ferrocarriles, servicios médicos, construir y sostener escuelas.
Panameños y norteamericanos trabajaron juntos para imponer el empuje arrollador de la civilización. La poderosa selva pantanosa fue al fin dominada por el coraje invencible de cientos de rudos trabajadores que perdieron la vida. Cuadrillas enteras fueron diezmadas por el paludismo y por una fiebre maligna que llamaban "aguas negras". Son los soldados desconocidos ya olvidados.
Las voces de mando para hacer todo lo que es hoy Distrito de Barú emanaron de ese señorial edificio de la Oficina General, que reclama el honor de ser declarado monumento histórico de la nación panameña.
En unas cuantas líneas hemos señalado algunas consideraciones que poco se ha reflexionado y menos atendidos por la suspendida Ley 17. Se evidencia que esta norma impuesta es incompleta.
Ojalá los garantes se pongan a tono con su rebaño y propicien una discusión amplia de todo el tema y no defiendan, por omisión, la jugarreta del PRD y sus allegados de allanar el camino hacia la oportunidad de hacer fortuna o aumentar las que ya tienen con la ampliación del Canal.
(*)Secretario de Salud del Partido Panameñista.